viernes, 24 de febrero de 2017

San Lucas 7:44-50 refuta la doctrina protestante de la "sola fe"

La obras que no pueden salvarnos son las de la ley mosáica, pero las obras del amor (la ley bajo Cristo), son el aval de nuestra fe, sin éstas, es imposible salvarse. El protestante "solofidelista" dirá "no hacemos obras para salvarnos, sino que hacemos obras porque ya somos salvos", los versículos de Lucas 7, 44-50 demuestran que no es exactamente así, la mujer pecadora no fue salva y luego comenzó a hacer buenas obras, hizo buenas obras, y por éstas Jesús le salvó ("sus numerosos pecados, le han sido perdonados PORQUE HA DEMOSTRADO MUCHO AMOR"), el amor con el que ella se comportó no fue la consecuencia de la salvación, sino la causa. Con sus obras ella demostró que tenía fe en aquel hombre a quien besaba y ungía los pies. Esto tampoco debe ser explicado como "fe + obras", pues no son dos cosas aisladas que luego se unen, sino un mismo proceso: "creo y vivo como creo" y así hasta alcanzar la meta. La fe que salva es "la fe que obra".

La única fe que salva es la que se demuestra por las obras (las del amor, no las de la ley)

En San Lucas 7:50, Jesús dice a la pecadora «Tu fe te ha salvado. Vete en paz», ¿esta podría ser una prueba de la «sola fe»? Veamos, ¿la pecadora en algún momento le dijo a Jesús que tenía fe en Él, hizo una profesión pública de fe para «recibirlo en su corazón» como Señor y Salvador y sentirse justificada? ¡NO! La mujer no dijo absolutamente nada. ¿Cómo hizo válida pues Jesús la fe de esta mujer? Por las OBRAS que ella hizo, como vemos versículos antes, donde Jesús explica que aquella mujer le lavó los pies con sus lágrimas, lo secó con sus cabellos, los besó y ungió con perfume, por eso el Señor declara en el versículo 47:

«Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor»

Sin las obras del amor, ninguna «oración de la salvación», podrá salvarte.


Imagen para compartir en redes:

2 comentarios:

  1. Pedrito, ese mismo17 de julio de 2017, 16:10

    No entiendo...no entiendo cómo esto nos enseña que la fe en sí misma es insuficiente para la salvación de una persona. Si el buen obrar es suficiente, entonces eso constituiría un gran problema que requeriría de alguna explicación, y el problema sería el siguiente.

    Si para poder ser salvo e ir al cielo para tener vida eterna por los siglos de los siglos (redundé a propósito) sólo tengo que hacer obras que manifiesten amor, entonces no hay problema alguno si soy ateo, islámico, protestante, budista..., en fin, con una adoración a OTROS dIOSES.

    --Puedo adorar libremente a Olofi mientras haga obras buenas, como preocuparme por la alimentación de mi familia y mi comunidad; así sería salvo manteniendo mi adoración santera.
    --Puedo ser protestante y hacer buenas obras, como aportar a la caridad, eso me llevará al cielo aunque vaya en contra de la Iglesia Católica y la verdadera religión.
    --Puedo sencillamente no creer que exista un Dios alguno, mantener una postura atea, siempre y cuando haga buenas obras como ayudar en un orfanato, o ser un doctor que salve muchas vidas. No creería en Dios, pero lo veré, me perdonará mis "pecados" sin haber depositado mi confianza en Él.

    Las obras por sí misma no pueden llevarnos a la vida eterna porque buenas obras las puede hacer cualquiera, y cualquiera sería salvo por medio de su esfuerzo. Y si uno es verdaderamente honesto, el que una persona haga buenas obras sin tener FE EN JESUCRISTO es probable que las haga por beneficio propio. ¿Me explico? El fin de uno sería egoísta.

    Pero cuando uno ha depositado su fe en el Rey de Reyes y Señor de Señores, los fines de todo lo que hace son para glorificarlo y exaltarlo. Las obras serían buenas saldrían naturalmente al tener esta manera de ver las cosas (al tenerle FE GENUINA a Dios, cambia tu manera de pensar). Por eso, a diferencia de las obras que NO generan fe, la fe SÍ genera buenas obras.

    No digo que hacer buenas obras sea innecesario. Lo que quiero decir es que al medirnos y chequearnos no podemos llevarnos el crédito de las cosas. Miremos ésto que dice una persona NO CATÓLICA pero cree que si se porta bien y hace muchas cosas buenas tendrá la vida eterna:

    "A ver a ver, a diferencia de mi amigo católico, yo hago más buenas obras que él: según mi lista de obras necesarias para ser salvo yo: limpio la calle, colaboro con mi familia, no soy grosero, NUNCA DIGO MALAS PALABRAS, sigo el mandamiento de "amar al prójimo", disfruto ayudar a mis familiares menores, soy responsable con mis deberes, no soy perezoso, presto mi ayuda a mis compañeros de trabajo cuando me lo piden, soy cortés y educado, alimento a los pobres con lo que me sobra, hago SIEMPRE favores a todos, arreglo mis errores y me disculpo.
    Sí, mi lista es espléndida. Me porto muy bien, así que si muero hoy, iré al cielo y seré salvo. ¡Aleluya!"

    Al analizar una persona con lógica y objetividad, verá que esto sería totalmente cierto si las obras fueran la causa de la salvación. Se cree responsable de su salvación a partir de su propio esfuerzo y lo que haga. Lo que pasa en Lucas 7:44-59 es que ella "amó mucho" y tenemos que recordar que según la Biblia "el amor cubrirá multitud de pecados" según 1 Pedro 4:8. Termino con este versículo:

    "Porque por GRACIA sois salvos por medio de la FE; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; NO POR OBRAS, PARA QUE NADIE SE GLORÍE" Efesios 2:8-9

    Saludos

    Posdata: soy venezolano

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Salvación que enseña la Biblia no es ni por la sola fe, ni por las "solas obras". Cuando los católicos hacemos una crítica de la “sola fe” no es para contraponerle una doctrina de la “solo obras”. Nosotros creemos que la única fe que salva al hombre es la que se expresa activamente por medio de las obras. Como enseña la epístola de Santiago, la fe sola no puede salvarnos: "Vosotros veis, pues, que el hombre ES JUSTIFICADO POR LAS OBRAS, Y NO SOLAMENTE POR LA FE" (Santiago 2, 24).

      Cuando los católicos hablamos de las obras no lo hacemos negando, invalidando o anulando el valor salvífico que tiene la fe en la obra redentora de Jesucristo. Nosotros sabemos, y la Iglesia siempre lo ha enseñado así, que la salvación antes que nada es un don de Dios, es Dios quien por su misericordia nos salva, dándonos a su Hijo para, con su sacrificio perfecto, abrirnos las puertas del cielo.

      Por tanto, efectivamente, la salvación es por gracia, no es obra ni mérito humano, pero esto no significa que el hombre no deba de entrar en obediencia y hacer la voluntad de Dios a lo largo de toda su vida, perseverando en la fe hasta el final y cuidando la salvación con temor y temblor. Generalmente el evangélico/protestante es sumamente superficial en ese punto y dice “bueno, si tengo fe, como consecuencia cumpliré la voluntad de Dios”, pero este planteo mecanicista se olvida de la lucha constante del creyente contra su propia concupiscencia, la cual siempre nos presentará miles de tentaciones en nuestro andar de vida cristiana (ver Santiago 1, 13-15).

      ¿Y qué significa aquella advertencia de san Pablo sobre cuidar la salvación con temor y temblor, acaso que debemos simplemente “creer”, o más bien que debemos obrar acorde a lo que Dios exige de nosotros, luchando contra el pecado, y dando buen fruto aferrados como buenos sarmientos a la vid que es Cristo, con el riesgo que supone ser arrancados y lanzados al fuego de no hacerlo? ¿Qué pasa si no somos dóciles al actuar de la gracia y no obramos según la voluntad de Dios, y extinguimos el Espíritu que habita en nosotros (1Ts 5, 19), habrá servido haber hecho la “oración de la salvación” hace 50 años si los últimos años de nuestra vida nos desviamos, y nos volvemos al pecado (2Pedro 2, 21)?

      Por todo esto la Iglesia, desde sus primeros siglos, (y esto lo verás si estudia a los llamados Padres de la Iglesia primitiva), nos habla de la necesidad de poseer una fe activa, que obre por medio del amor (Gál 5, 6), y de esto también nos habla constantemente la bilia en gran cantidad de versículos. Aqui un ejemplo:

      “Dios juzgará a cada quien por sus obras” (1Pedro 1,17)
      “Dios dará a cada hombre según sus obras” (Proverbios 24,12)
      “Según tu conducta y según tus obras serás juzgado” (Ezequiel 24,14)
      “Los muertos serán juzgados según sus obras” (Apocalipsis 20,12-13)
      “Dios pagará a cada quien según sus obras” (Apocalipsis 22,12)
      “Jamás he de olvidar tus obras” (Amos 8,7)
      “¿De qué sirva que alguien diga: tengo fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo la fe?” (Santiago 2,14)
      “Dichosos los muertos, sus obras los acompañan” (Apocalipsis 14,13)
      “Por las obras es justificado el hombre” (Santiago 2,24)
      “No se extrañen de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz: y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio” (San Juan 5, 28-29).

      Por último, para dejar claro que la fe católica no desconoce que la salvación es una gracia y un don misericordioso de Dios, dejo una cita del Papa Francisco, tomada de su Exhortación Apostólica "Evangelii Gaudium":

      La salvación que Dios nos ofrece es obra de su misericordia. No hay acciones humanas, por más buenas que sean,que nos hagan merecer un don tan grande. Dios, por pura gracia, nos atrae para unirnos a Sí. Él envía su Espíritu a nuestros corazones para hacernos sus hijos, para transformarnos y para volvernos capaces de responder con nuestra vida a ese amor."

      Eliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...