Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de abril de 2020

Hay un virus peor que el Covid-19, el virus del "egoísmo indiferente": Papa Francisco.


Durante su Homilía en la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia (que se celebra cada año el domingo siguiente al domingo de Resurrección) el papa Francisco alertó sobre "un virus todavía peor" que el del Covid-19 que ahora azota al mundo, el virus de "el egoísmo indiferente".

El Obispo Primado de la Iglesia Católica salió del Vaticano para celebrar una misa sin fieles en una capilla cercana. "Es tiempo de eliminar las desigualdades", pidió a los líderes del mundo.

El Papa aseguró que la batalla contra la pandemia abre a la humanidad a "un tiempo para eliminar las desigualdades" y "el virus del egoísmo", durante la misa que celebró a puerta cerrada, sin fieles, con motivo del Domingo de la Misericordia.

"Ahora, mientras pensamos en una lenta y ardua recuperación de la pandemia, se insinúa justamente este peligro: olvidar al que se quedó atrás. El riesgo es que nos golpee un virus todavía peor, el del egoísmo indiferente”, advirtió el líder cristiano en la capilla del Espíritu Santo en Sassia, a las puertas del Vaticano.

Francisco explicó en su homilía que ese "virus" peligroso se difunde en la sociedad "al pensar que la vida mejora si me va mejor a mí, que todo irá bien si me va bien a mí".

"Se parte de esa idea y se sigue hasta llegar a seleccionar a las personas, descartar a los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás. Pero esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren", afirmó.

Y agregó el Santo Padre: "Todos somos frágiles, iguales y valiosos. Que lo que está pasando nos sacuda por dentro. Es tiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad".

Como ejemplo, en su homilía el papa meditó sobre los Hechos de los Apóstoles y recordó a las primeras comunidades cristianas: "Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno", y seguidamente el Papa senaló con contundencia: "No es ideología, eso es el cristianismo”.


En este sentido lamentó que "actualmente parece lo contrario, una pequeña parte de la humanidad avanzó, mientras la mayoría se quedó atrás", por lo que pidió aprovechar de alguna manera esta pandemia del coronavirus para preparar "el mañana" del mundo.

"No pensemos sólo en nuestros intereses, en intereses particulares. Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el mañana de todos. Porque sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro", advirtió el Sucesor del Apóstol San Pedro.

Francisco ofició así la misa por el Domingo de la Misericordia una semana después de Pascua, instituida por Juan Pablo II en 1992 siguiendo las visiones de la monja y santa polaca sor Faustina Kowalska, quien aseguró que así se lo había pedido Jesús en una seria de revelaciones privadas.

La celebración tuvo lugar en este templo a pocos metros de la columnata de la plaza de San Pedro del Vaticano y que nuevamente estuvo prácticamente desierto, sin fieles, por las prohibición de reunir personas debido a la pandemia del coronavirus.

Junto al altar, decorado con flores amarillas y blancas, colores del Estado vaticano, se pudo ver la imagen de Jesús de Nazaret bendecida por el papa Wojtyla, de quien también se expone una imagen, así como la talla de la santa polaca.

Con información de Reuters.


miércoles, 5 de febrero de 2020

¿Recuerdas el manotazo del Papa a una mujer china? ¡Se reunieron en el Vaticano!

 
El 8 de enero, en la audiencia general en el Salón Pablo VI, el Papa Francisco tuvo la oportunidad de hablar con la mujer que le tiró del brazo en la víspera de Año Nuevo, lo que provocó que él le apartara la mano y le diera un pequeño manotazo para que lo soltara.

La situación ocurrió después de la Oración de Nochevieja, cuando el Papa saludaba a la gente en la Plaza de San Pedro. El video clip rápidamente inundó Internet, mostrando en el rostro del Obispo de Roma un aspecto de dolor mientras recuperaba el equilibrio. Francisco le quitó la mano del brazo y un guardia de seguridad la agarró por el brazo y la presionó detrás de la barandilla.

Al mediodía, en el Ángelus del día de Año Nuevo, el Santo Padre presumiblemente se refirió al incidente, hablando sobre cómo "el amor nos hace pacientes" y agregó: "Muchas veces perdemos la paciencia; yo también, y me disculpo por el mal ejemplo de ayer ".


Ahora sabemos que el Papa pudo reunirse con aquella misma mujer el día 8 de enero. El encuentro se produjo durante los momentos en que el Papa saluda a los asistentes en la audiencia general. 

La mujer tuvo la oportunidad de estrechar, ahora sí sin sobresaltos, la mano del Papa Francisco y éste a su vez tuvo oportunidad para disculparse por su reacción el 24 de diciembre.  Un  sacerdote de origen asiático fue quien hizo las veces de traductor durante este breve encuentro.


En las imágenes los dos se dan la mano y se sonríen, en un intercambio mucho más amistoso que el de la semana anterior.

viernes, 1 de marzo de 2019

¿El Papa Francisco es un "falso papa" y el verdadero es Benedicto XVI? El propio Benedicto XVI responde.


 
Un cierto sector del catolicismo, muy reducido pero bastante ruidoso, sobre todo a través de la web, desde hace años viene alimentando la teoría de que el único Papa legítimo de la Iglesia católica es Benedicto XVI, por lo que, a decir de estos personajes (como José Galat, Alberto Villasana y otros), el Papa Francisco en realidad no es Papa, pues su elección habría sido inválida.

A esta teoría, que tristemente solo causa división entre los fieles, se han sumado incluso sacerdotes como el italiano Alessandro Minutella, quien cobrara fama por sus videos en youtube donde habla de manera durísima contra el Papa Francisco, a quien acusaba de "hereje" y "anti-papa". Minutella, ahora excomulgado, incluso llamó a que los sacerdotes celebraran la misa mencionando a Benedicto XVI como verdadero Sucesor de San Pedro, omitiendo del todo el nombre de Francisco. Él mismo, al celebrar, pronuncia "...y con el Papa Benedicto XVI" e incluso desarrolló una teoría según la cual muy pronto nuestro ahora Papa Emérito se levantaría contra Francisco para "salvar" a la Iglesia. 

¿Pero es esto cierto, el verdadero Papa es Benedicto XVI?

Pues qué mejor que lo conteste el propio Benedicto XVI. A continuación vamos a presentar un par de citas donde el propio Papa Emérito deja perfectamente claro que el único Papa que ocupa la Cátedra de San Pedro es Francisco, argumento más que suficiente para echar por tierra todas las teorías conspiranóicas de los sectores "anti-Francisco", con sus enredadas explicaciones de por qué, según ellos, la renuncia de Benedicto XVI no fue válida. 

Una de estas citas, la cual ya de por sí debería ser suficiente para que nadie se atreviera a apelar a otra explicación, viniendo del mismísimo Papara renunciante, proviene de su último discurso, el 28 de febrero del 2013:
«Ya no soy el Papa. Soy simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta tierra. Pero quisiera aún, con mi corazón, con mi amor, con mi oración, con mi reflexión, con todas mis fuerzas interiores, trabajar por el bien común de la Iglesia y de la humanidad. Y me siento muy apoyado por vuestra simpatía. Sigamos adelante con el Señor por el bien de la Iglesia y del mundo. Los bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
¡"YA NO SOY EL PAPA"! ¿No debería bastar con estas contundentes palabras para terminar con toda duda o sospecha al respecto de este tema?  

Sin embargo, el grupo de los que sostienen que la renuncia de Benedicto XVI no fue válida, afirma que, analizando las palabras de la renuncia, el entonces obispo de Roma habría renunciado solo al gobierno de la Iglesia, pero no al Ministerio Petrino.

Pues el propio Benedicto XVI, en una carta de 2014, refuta dicha teoría, despeja toda duda, y vuelve a dejar claro, como en el 2013, no solo que su renuncia fue válida, sino que el de Francisco es un pontificado perfectamente válido y legítimo:
«No existe la menor duda sobre la validez de mi renuncia al Ministerio Petrino. La única condición de la validez es la plena libertad de la decisión. Hacer especulaciones es absurdo. Mi único y último objetivo es sostener la Iglesia y el Pontificado del Papa Francisco mediante la oración». (Carta del 26 de Febrero de 2014).

Más claro, ni el agua. Benedicto XVI, reconoce con toda claridad y sin rastro de duda a Francisco como su legítimo Sucesor y Vicario de Cristo. Sigamos orando intensamente por nuestro Papa Francisco, por nuestro Papa Emérito Benedicto XVI y muy especialmente por los hermanos que causan escándalo con sus teorías divisionistas, para que el Señor les conceda humildad y entendimiento. 


lunes, 11 de febrero de 2019

Papa Francisco envía carta a presas argentinas: "La cárcel no puede ser reducida a un castigo, la sociedad tiene la obligación de procurar su reinserción, no su descarte"


Vaticano, 3 de febrero de 2019

Unidad 31
Centro Federal de Detención de Mujeres.

Queridas hermanas:

   Agradezco de corazón las cartas que me enviaron en diciembre pasado, en las que manifiestan tanto esperanza como dolores, temores e interrogantes. Gracias también a las maestras del taller de fibro fácil, por el trabajo que hacen. 

   Jesús nos invita a dejar la lógica simplista de dividir entre buenos y malos para ingresar en otra dinámica, capaz de asumir la fragilidad, nuestros límites y pecados, y así poder salir adelante. Y podemos hacerlo porque la misericordia del Señor nos abraza a todos. 

   Muchas de ustedes son madres y en sus cartas piden por sus hijos. Saben lo que es gestar la vida. Hoy tienen el desafío de gestar el futuro y tienen la capacidad de hacerlo, aun cuando deban luchar contra tantos determinismos. No se dejen cosificar, no son un número. Son personas que gestan esperanza porque quieren parir esperanza. Ustedes están privadas de su libertad, no de su dignidad ni de su esperanza. 

   Ningún conflicto se resuelve aislando, apartando, descartando personas. A veces se pierde de vista lo que debe estar en el centro de nuestras preocupaciones: sus vidas, las de sus familias y las de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia. 

   La cárcel no puede ser reducida a un castigo, la sociedad tiene la obligación de procurar su reinserción, no su descarte. La reinserción comienza creando un sistema que podríamos llamar de salud social, es decir, una sociedad que procure que no se enfermen las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo ámbito de la vida común. Y, sobre todo, una sociedad sin excluidos ni marginados. 

   Que el Señor las bendiga y la Virgen María las proteja, a ustedes, sus hijos y familiares. 

   Rezo por ustedes. Les ruego que recen por mí. 

Fraternalmente: 

Francisco. 


viernes, 12 de febrero de 2016

Declaración conjunta del histórico encuentro entre el Papa Francisco y el Patriarca Ortodoxo ruso Kirill

Hoy ha sido un día histórico para todo el mundo cristiano, pues por primera vez en la historia, y luego de casi 1000 años del cisma entre las Iglesias de oriente y occidente, se han reunido un Papa católico y un Patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa. 

Si ya de por sí el encuentro es histórico, pues hasta hace poco tiempo era poco probable que se llevara a cabo, ya que el Obispo de Moscú y todas las Rusias había sido siempre el menos abierto de todos los Patriarcas Ortodoxos a reunirse con un Obispo de Roma, el encuentro es aun más singular si tomamos en cuenta el agregado de que se haya celebrado en Cuba, país que ha sido gobernado por casi 60 años por un régimen comunista ateo, que desde hace apenas pocos años se ha ido abriendo paulatinamente a la aceptación abierta de la religión. 

--
Declaración conjunta:

1. Por la voluntad de Dios Padre, de quien procede todo don, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, con la ayuda del Espíritu Santo Consolador, nosotros, Francisco, Papa y Obispo de Roma, y Kiril, Patriarca de Moscú y Toda Rusia, nos reunimos hoy en La Habana. Damos gracias a Dios, glorificado en la Santísima Trinidad, por este encuentro, el primero en la historia.

Con alegría, nos reunimos como hermanos en la fe cristiana que se encontraron para “hablar… personalmente” (2 Juan, 12), de corazón a corazón, y discutir las relaciones mutuas entre las Iglesias, los problemas palpitantes de nuestro rebaño y las perspectivas del desarrollo de la civilización humana.

2. Nuestro encuentro fraterno se llevó a cabo en Cuba, en la encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste. Desde esta isla, un símbolo de esperanza del Nuevo Mundo y de los dramáticos acontecimientos de la historia del siglo XX, dirigimos nuestras palabras a todas las naciones de América Latina y de otros continentes.

Nos alegra el hecho de que hoy en día aquí la fe cristiana evoluciona dinámicamente. El potencial religioso de gran alcance en América Latina, sus tradiciones cristianas multiseculares, manifestadas en la experiencia personal de millones de personas, son clave para un gran futuro de esta región.


3. Al reunirnos a distancia de las antiguas disputas del Viejo Mundo, sentimos muy fuertemente la necesidad de colaboración entre los católicos y los ortodoxos, que deben estar siempre preparados para responder a cualquiera que les pida razón de la esperanza (1 Pedro 3, 15).

4. Damos gracias a Dios por los dones que hemos recibido a través de la venida al mundo de su Hijo Unigénito. Compartimos la Tradición espiritual común del primer milenio del cristianismo. Los testigos de esta Tradición son la Santísima Madre de Dios, la Virgen María, y los santos a quienes veneramos. Entre ellos están innumerables mártires que mostraron su fidelidad a Cristo y se convirtieron en “la semilla de cristianos”.

5. A pesar de tener la Tradición común de diez primeros siglos, los católicos y los ortodoxos, durante casi mil años, están privados de comunicación en la Eucaristía. Permanecimos divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas de nuestros antepasados, en la comprensión y la explicación de nuestra fe en Dios, un ser único que existe como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Lamentamos la pérdida de la unidad, que era una consecuencia de la debilidad y la pecaminosidad humana, que se produjo a despecho de la oración del Primer Sacerdote, Cristo Salvador: “Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17, 21).

6. Conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios, por la que Cristo había rezado. Que nuestro encuentro inspire a los cristianos de todo el mundo para invocar con el nuevo fervor al Señor, orando sobre la plena unidad de todos sus discípulos. Que ésta, en el mundo que espera de nosotros no sólo palabras, sino acciones, sea un signo de esperanza para todas las personas de buena voluntad.

7. Teniendo firmeza en hacer todo lo necesario para superar las diferencias históricas heredadas por nosotros, queremos reunir nuestros esfuerzos a fin de dar testimonio del Evangelio de Cristo y del patrimonio común de la Iglesia del primer milenio, respondiendo conjuntamente a los desafíos del mundo moderno. Los ortodoxos y los católicos deben aprender a llevar el testimonio común de la verdad en aquellas áreas, en las que es posible y necesario. La civilización humana ha entrado en un período de cambios epocales. La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta.

8. Nuestra atención está dirigida principalmente hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución. En muchos países de Oriente Medio y África del Norte, se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios – a la profanación, los monumentos – a la demolición. En Siria, Irak y otros países de Oriente Medio observamos con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse, y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas.

9. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también solidarizamos con sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas, que se han convertido en víctimas de la guerra civil, el caos y la violencia terrorista.

10. En Siria e Irak esta violencia ha cobrado miles de vidas, dejando sin hogares y medios de vida a unos millones de personas. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a unirse para poner fin a la violencia y al terrorismo y al mismo tiempo, a través del diálogo, a contribuir a la pronta obtención de la paz civil. Se requiere una ayuda humanitaria de gran escala para el pueblo que sufre, y para muchos refugiados en los países vecinos.

Solicitamos a todos los que pueden, influir en el destino de todos los secuestrados, incluyendo a los Metropolitas de Alepo, Pablo y Juan Ibrahim, capturados en abril de 2013, para hacer todo lo necesario a fin de su pronta liberación.


11. Enviamos oraciones a Cristo, Salvador del mundo, sobre el establecimiento en suelo de Oriente Medio de la paz, que es producto de la justicia (Isaías 32, 17), sobre el fortalecimiento de la convivencia fraterna entre diversos pueblos, Iglesias y religiones situados en esta tierra, sobre el regreso de los refugiados a sus casas, sobre la curación de los heridos y el reposo de almas de las víctimas inocentes.

Dirigimos a todas las partes que puedan estar involucradas en los conflictos, un ferviente llamamiento para manifestar buena voluntad y llegar a la mesa de negociación. Al mismo tiempo, es necesario que la comunidad internacional haga todos los esfuerzos posibles para poner fin al terrorismo mediante acciones comunes, conjuntas y sincronizadas. Hacemos un llamamiento a todos los países involucrados en la lucha contra el terrorismo, a las acciones responsables y prudentes. Hacemos un llamado a todos los cristianos y a todos los creyentes en Dios para rezar al Señor Creador y Providente que cuida el mundo, que guarde su creación de la destrucción y no permita una nueva guerra mundial. Para que la paz sea duradera y fiable, se requieren esfuerzos especiales destinadas al regreso a los valores comunes, que nos unen, basados en el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.


12. Admiramos la valentía de aquellos que entregan sus vidas por haber dado testimonio de la verdad del Evangelio, prefiriendo la muerte ante la abjuración de Cristo. Creemos que los mártires de nuestros tiempos, procedentes de diferentes Iglesias, pero unidos por un sufrimiento común, son la clave para la unidad de los cristianos. A vosotros, los que sufren por Cristo, dirige su palabra el Apóstol del Señor: “Queridos hermanos,… alegraos de tener parte en los sufrimientos de Cristo, para que también os llenéis de alegría cuando su gloria se manifieste” (1 Pedro 4, 12-13).

13. En esta época turbadora se necesita el diálogo interreligioso. Las diferencias en comprensión de las verdades religiosas no deben impedir que las personas de diversas religiones vivan en paz y armonía. En las circunstancias actuales, los líderes religiosos tienen una responsabilidad especial por la educación de su rebaño en el espíritu de respeto por las creencias de aquellos que pertenecen a otras tradiciones religiosas. Los intentos de justificar actos criminales por consignas religiosas son absolutamente inaceptables. Ningún crimen puede ser cometido en el nombre de Dios, “porque Dios es Dios de paz y no de confusión” (1 Corintios 14, 33).

14. Atestiguando el alto valor de la libertad religiosa, damos gracias a Dios por el renacimiento sin precedentes de la fe cristiana que ahora se lleva a cabo en Rusia y muchos países de Europa del Este, donde por décadas han gobernado regímenes ateos. Hoy en día, las cadenas del ateísmo militante cayeron, y en muchos lugares los cristianos son libres de profesar su fe. Durante un cuarto de siglo, aquí se erigieron decenas de miles de nuevos templos, se abrieron cientos de monasterios y escuelas teológicas. Las comunidades cristianas realizan amplias actividades caritativas y sociales, prestando diversa asistencia a los necesitados. Los ortodoxos y los católicos a menudo trabajan hombro con hombro. Ellos defienden la base espiritual común de la sociedad humana, dando testimonio de los valores evangélicos.

15. Al mismo tiempo, nos preocupa la situación que tiene lugar en tantos países, donde los cristianos enfrentan cada vez más la restricción de la libertad religiosa y del derecho a dar testimonio sobre sus creencias y a vivir de acuerdo con ellas. En particular, vemos que la transformación de algunos países en las sociedades secularizadas, ajenas de cualquier memoria de Dios y su verdad, implica una grave amenaza para la libertad religiosa. Estamos preocupados por la limitación de los derechos de los cristianos, por no hablar de la discriminación contra ellos, cuando algunas fuerzas políticas, guiadas por la ideología del secularismo que en numerosos casos se vuelve agresivo, tienden a empujarles a los márgenes de la vida pública.

16. El proceso de la integración europea, que comenzó después de siglos de conflictos sangrientos, fue acogido por muchas personas con esperanza, como prenda de paz y seguridad. Al mismo tiempo, advertimos en contra de aquella clase de integración que no respeta la identidad religiosa. 

Respetamos la contribución de otras religiones a nuestra civilización, pero estamos convencidos de que Europa debe mantener la fidelidad a sus raíces cristianos. Hacemos un llamamiento a los cristianos en Europa Occidental y Europa Oriental a unirse a fin de dar testimonio conjunto sobre Cristo y el Evangelio, para que Europa mantenga su alma formada por dos mil años de la tradición cristiana.

17. Nuestra atención está destinada a las personas que se encuentran en una situación desesperada, viven en la pobreza extrema en el momento en que la riqueza de la humanidad está creciendo. No podemos permanecer indiferentes al destino de millones de migrantes y refugiados que tocan a las puertas de los países ricos. El consumo incontrolado, típico para algunos estados más desarrollados, agota rápidamente los recursos de nuestro planeta. La creciente desigualdad en la distribución de bienes terrenales, aumenta el sentido de la injusticia del sistema de las relaciones internacionales que se está implantando.

18. Las Iglesias cristianas están llamadas a defender exigencias de la justicia, del respeto a las tradiciones nacionales y de la solidaridad efectiva con todos los que sufren. Nosotros, los cristianos, no debemos olvidar que “para avergonzar a los sabios, Dios ha escogido a los que el mundo tiene por tontos; y para avergonzar a los fuertes ha escogido a los que el mundo tiene por débiles. Dios ha escogido a la gente despreciada y sin importancia de este mundo, es decir, a los que no son nada, para anular a los que son algo. Así nadie podrá presumir delante de Dios” (1 Corintios 1, 27-29).

19. La familia es el centro natural de la vida de un ser humano y de la sociedad. Estamos preocupados por la crisis de la familia en muchos países. Los ortodoxos y los católicos, compartiendo la misma visión de la familia, están llamados a testificar acerca de la familia como de un camino hacia la santidad, que se manifiesta en la fidelidad mutua de los cónyuges, su disponibilidad para dar a luz a los niños y formarles, en la solidaridad entre las generaciones y el respeto hacia los enfermizos.

20. La familia es fundada sobre el matrimonio que es un acto libre y fiel de amor entre un hombre y una mujer. El amor fortalece su unión, les enseña a aceptar uno a otros como a un don. El matrimonio es la escuela del amor y de la fidelidad. Lamentamos que otras formas de convivencia se equiparan ahora con esta unión, y la visión de la paternidad y la maternidad como de especial vocación del hombre y de la mujer en el matrimonio, santificada por la tradición bíblica, se expulsa de la conciencia pública.

21. Hacemos un llamamiento a todos para respetar el derecho inalienable a la vida. Unos millones de bebés están privados de la propia posibilidad de aparecer a la luz. La sangre de los niños no nacidos pide a gritos a Dios que haga justicia. (Génesis 4, 10).

La divulgación de la así llamada eutanasia conduce al hecho de que los ancianos y enfermos comienzan a sentirse carga excesiva para su familia y la sociedad en conjunto.


Expresamos nuestra preocupación por el uso cada vez más extendido de las tecnologías biomédicas de reproducción, porque la manipulación de la vida humana es un ataque contra los fundamentos del ser de la persona creada a imagen de Dios. Consideramos que nuestro deber es hacer acordarse sobre la inmutabilidad de los principios morales cristianos, basados en el respeto por la dignidad de la persona que está destinada a la vida de acuerdo con el plan de su Creador.


22. Queremos hoy dirigir unas palabras especiales a la juventud cristiana. Vosotros, los jóvenes, no debéis esconder dinero en la tierra (Mateo 25, 25), sino usar todas las dotes dadas por Dios, para afirmar la verdad de Cristo en el mundo, realizar los mandamientos evangélicos del amor a Dios y al prójimo. No tengáis miedo de ir contra la corriente, defendiendo la verdad de Dios, con la que no siempre se ajustan las normas seculares modernas.

23. Dios os ama y espera de cada uno de vosotros que seáis sus discípulos y apóstoles. Sed la luz de este mundo, para que otros, viendo el bien que hacéis, alaben todos a vuestro Padre que está en el cielo (Mateo 5, 14-16). Educad a los niños en la fe cristiana para entregarles la perla preciosa de la fe (Mateo 13, 46) que recibisteis de vuestros padres y antepasados. No olvidéis que “Dios os ha comprado por un precio” (1 Corintios 6, 20), el precio de la muerte en la cruz de Dios Hombre, Jesucristo.

24. Los ortodoxos y los católicos están unidos no sólo por la Tradición común de la Iglesia del primer milenio, sino también por la misión de predicar el Evangelio de Cristo en el mundo contemporáneo. Esta misión requiere respeto mutuo entre los miembros de las comunidades cristianas, excluye cualquier forma del proselitismo.

No somos competidores, sino hermanos: debemos arrancar de este concepto ejecutando todas actividades relacionadas con nuestros lazos y contactos con el mundo exterior. Instamos a los católicos y a los ortodoxos de todo el mundo para aprender a vivir juntos en paz, amor y armonía unos con otros (Romanos 15, 5). Es inaceptable el uso de medios incorrectos para obligar a los fieles a pasar de una Iglesia a otra, dejando de lado su libertad religiosa y sus propias tradiciones. Estamos llamados a poner en práctica el mandamiento de San Pablo Apóstol y “anunciar el evangelio donde nunca antes se había oído hablar de Cristo, para no construir sobre cimientos puestos por otros” (Romanos 15, 20).


25. Esperamos que nuestro encuentro contribuya a la reconciliación donde hay tensiones entre los greco-católicos y los ortodoxos. Hoy en día es obvio que el método de “la unión” de los siglos pasados que implica la unidad de una comunidad con la otra a costa de la separación de su Iglesia, no es la manera de restaurar la unidad. Al mismo tiempo, las comunidades eclesiásticas que han aparecido como resultado de circunstancias históricas tienen derecho a existir y hacer todo lo necesario para satisfacer menesteres espirituales de sus fieles, buscando la paz con sus vecinos. Los ortodoxos y los greco-católicos necesitan la reconciliación y la búsqueda de formas de convivencia mutuamente aceptables.

26. Lamentamos el enfrentamiento en Ucrania que ya cobró muchas vidas, causó sufrimientos innumerables a los civiles, hundió la sociedad en una profunda crisis económica y humanitaria. Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto a tener prudencia, mostrar la solidaridad social y trabajar activamente para el establecimiento de la paz. Instamos a nuestras Iglesias en Ucrania a trabajar para lograr la armonía social, abstenerse de participar en la confrontación y de apoyar el desarrollo del conflicto.

27. Esperamos que la división entre los creyentes ortodoxos en Ucrania sea vencida sobre la base de las normas canónicas existentes, que todos los cristianos ortodoxos de Ucrania vivan en paz y armonía, y que las comunidades católicas del país contribuyan a ello, para que nuestra hermandad cristiana sea aún más evidente.

28. En el mundo de hoy, multifacético y al mismo tiempo unido por el destino común, los católicos y los ortodoxos están llamados a colaborar fraternamente para anunciar el Evangelio de la salvación, dar testimonio común de la dignidad moral y la auténtica libertad humana, “para que el mundo crea” (Juan 17, 21). Este mundo, en el que se están socavando rápidamente los fundamentos morales de la existencia humana, espera de nosotros el fuerte testimonio cristiano en todos los ámbitos de la vida personal y social. ¿Podremos en la época crucial dar testimonio conjunto del Espíritu de la verdad? De esto depende, en gran medida, el futuro de la humanidad.

29. Que Jesucristo, Dios Hombre, Nuestro Señor y Salvador, nos ayude en el anuncio valiente de la verdad de Dios y de la Buena Noticia de salvación. El Señor nos fortalece espiritualmente con su promesa infalible: “No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino” (Lucas 12, 32).

Cristo es una fuente de alegría y de esperanza. La fe en él transfigura la vida del ser humano, la llena de significado. Lo han vivido por su propia experiencia todos aquellos de los que se puede decir con las palabras de San Pedro Apóstol: “Antes, ni siquiera erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios; antes Dios no os tenía compasión, pero ahora tiene compasión de vosotros” (1 Pedro 2, 10).


30. Llenos de gratitud por el don de comprensión mutua que se manifestó en nuestra reunión, nos dirigimos con esperanza a la Santísima Madre de Dios, haciendo solicitud con las palabras de la antigua oración: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios”. Que la Santísima Virgen María con su amparo fortalezca la hermandad de todos que la veneran, para que ellos, en un momento determinado por Dios, se junten, en paz y concordia, en el único pueblo de Dios, ¡sea glorificado el nombre de la Trinidad Consustancial e Inseparable!


Francisco
Obispo de Roma,
Papa de la Iglesia Católica
Kiril
Patriarca de Moscú
y Toda Rusia
 
12 de febrero de 2016, La Habana (Cuba)

lunes, 28 de septiembre de 2015

¿El Papa realmente dijo que la muerte de Jesús fue un fracaso?

Al observar cuán rápido se ha hecho viral un video y una nota de una página protestante donde dan a entender que el Papa Francisco habría declarado que la muerte de Jesús fue un "fracaso" y ante las preguntas que sobre esto hemos recibido en distintos grupos de discusión en los que participo, me he animado a redactar rápidamente esta respuesta, después de volver a ver el video de la homilia completa del Papa.

¿EL PAPA REALMENTE DIJO QUE LA MUERTE DE JESÚS FUE UN FRACASO? 

Los grupos "evangélicos" más fanáticamente anticatólicos están usando unas palabras del Papa para arremeter de nuevo contra la Iglesia católica. Como hacen siempre estos grupos, toman un fragmento de las palabras del Papa y desfiguran por completo todo el mensaje para que de a entender algo que jamás dijo ni pretendió decir. Incluso esta vez han dio más lejos, no han tomado un fragmento, sino de plano han inventado una supuesta frase jamás pronunciada. Lamentablemente las personas menos analíticas compran la calumnia sin dudar. En el video y en la nota que se han viralizado principalmente a través de Facebook, dicen que el Papa declaró: "la muerte de Jesús en la cruz fue un fracaso". Primero, esto es totalmente falso, el Papa nunca dijo tal cosa. Las palabras exactas que emitió, en su contexto correcto, fueron las siguientes: "La cruz nos indica una forma distinta de medir el éxito: a nosotros nos corresponde sembrar, y Dios ve los frutos de nuestras fatigas. Si alguna vez nos pareciera que nuestros esfuerzos y trabajos se desmoronan y no dan fruto, tenemos que recordar que nosotros seguimos a Jesucristo, cuya vida, humanamente hablando, acabó en un fracaso: en el fracaso de la cruz".



¿Ahora suena totalmente diferente, verdad? Claro, pues ahora vemos las palabras exactas que él emitió, no las que los enemigos de la Iglesia pretenden hacer creer a las pobres personas que tienen la desdicha de leerlos o escucharlos.

¿Pero qué quiso decir realmente el Papa con estas palabras? Podría estar hasta de más explicarlo, es muy claro cuando se lee la cita completa y real. Pero demos una explicación brevemente. 

La medida del "éxito" del cristiano es totalmente distinta al concepto de "éxito" del mundo moderno, un mundo sin Cristo, por ello el Papa dice, haciendo énfasis en su discurso que, "HUMANAMENTE HABLANDO", o sea, medido con los criterios del mundo, la cruz "fue un fracaso"; más no lo fue, claro está, para los ojos de la fe, para los ojos con los que debe mirar un cristiano. El mundo secular nos vende una idea pervertida del éxito, donde nuestros esfuerzos siempre, y de la manera más inmediata posible, deben darnos "resultados" eficientes, tangibles, medibles, y por supuesto, traducirse en la mayor obtención de fama, dinero, placeres, etc. El Papa pronunció esas palabras que han creado tanta polemica gracias a la tergiversación malintencionada de algunos, en una Homilia dirigida a personas consagradas, (monjas, sacerdotes, etc.), y las pronuncia en el contexto de un mensaje sobre el trabajo de la evangelización. En este sentido, el Papa les recuerda que el éxito de los cristianos consagrados (o de cualquiera que se dedica a anunciar el evangelio de Jesús) es sembrar, sembrar el evangelio, y "Dios ve los frutos de nuestras fatigas". 

A veces, ciertamente, puede llevarnos a la frustración no ver resultados medibles, tangibles e inmediatos cuando anunciamos las razones de nuestra fe y de nuestra esperanza, pero esa es una visión sesgada por los parámetros "del mundo", los mismos parámetros que, HUMANAMENTE HABLANDO, como aclara el Papa, nos dicen que Jesús no fue más que un pobre tipo que, como muchos otros, terminó muerto en una cruz, o sea , que "fracasó".

Mas para los ojos de la fe, ante los ojos de Dios, evidentemente el sacrificio de Cristo es la hazaña más grande desde la creación del mundo. Así pues, el Papa nos invita a que cuando anunciemos el evangelio no midamos nuestros éxitos con criterios humanos, pues Dios ve los frutos de nuestro trabajo aunque nosotros, con una visión meramente humana, no los veamos de inmediato. El vicario de Cristo nos anima a ver la labor de sembrar el evangelio con el criterio y la medida de la fe, no con el parámetro del mundo, aunque éste último criterio juzgue de "inútil" o de condenada al fracaso nuestra labor.

En el siguiente enlace, se puede leer la Homilia completa donde el Papa Francisco pronunció esas palabras: http://respuestasdeuncatolico.blogspot.com/2016/06/homilia-del-papa-francisco-en-misa-catedral-san-patricio.html

https://www.youtube.com/user/AlfredoRdzMx?sub_confirmation=1