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viernes, 29 de noviembre de 2019

"La unión con la Iglesia Católica es inevitable": Patriarca Ortodoxo Bartolomé.

 
El 12 de noviembre, el Patriarca Bartolomé asistió al servicio de Vísperas en la Abadía Católica de Nuestra Señora de Saint Rémy en Rochefort, Bélgica, junto con el Archimandrita Alexios, Abad del Monasterio Xenophontos, y el Monasterio Hieromonk Theophilos del Pantocrátor, ambos en el Monte Athos, en Grecia.

Según un nuevo informe de la Unión de Periodistas Ortodoxos (UOJ) durante su viaje al Monte Athos el mes pasado, el Patriarca Bartolomé (Patriarca de la Iglesia de Constantinopla y quien cuenta con el Primado de Honor dentro de la Comunión de las Iglesias Ortodoxas) ha tratado de convencer a varios abades y monjes atonitas de que no hay diferencias dogmáticas entre la ortodoxia y el catolicismo, y que la unión con la Iglesia Católica es inevitable.
Bartolomé expresó sus convicciones personales durante una conversación privada en el Monasterio de Pantocrátor con los hermanos e invitados del monasterio, incluidos otros abades atonitas. Testigos presenciales informan que por medidas de seguridad no se permitió que nadie grabara la conversación.

En opinión del Patriarca Ecuménico de los Ortodoxos, la división que ahora existe entre la ortodoxia y el catolicismo es solo una cuestión de eventos históricos, no de diferencias dogmáticas.

Los católicos "son tan cristianos como nosotros", enfatizó el Patriarca Bartolomé, y agregó que el reciente regalo de las reliquias de San Pedro del Papa Francisco es una prueba de la cercanía de la Iglesia Católica a la Ortodoxa.

Según fuentes de la UOJ, el abad Pantocrátor Archimandrita Gabriel, el abad de Xenophontos, el Archimandrita Alexios, el abad del monasterio Vatopedi, el Archimandrita Efraín, así como otros hermanos de varios monasterios y otros invitados estuvieron presentes en la conferencia en la que el Patriarca instó a los monjes ortodoxos a aceptar el restablecimiento de la comunión con la Iglesia católica, comunión que se perdió hace casi mil años.


En una reunión reciente en Constantinopla con representantes de la Universidad de Tbilisi, Bartolomé dijo que el diálogo con otros cristianos, especialmente los católicos, es una de las prioridades del Patriarcado de Constantinopla.

La Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa fueron una sola Iglesia durante los primeros mil años de Cristianismo, hasta que en el año 1054 devino un cisma que dividió a la Iglesia Cristiana Universal en dos bandos, aunque en las últimas décadas se han hecho esfuerzos por volver a la reunificación del primer milenio.

lunes, 31 de diciembre de 2018

Hechos 11, 26: Los primeros cristianos pertenecían a la Iglesia católica.

La biblia dice que a los discípulos del Señor se les comenzó a llamar 'Cristianos' en Antioquía: «Y en cuanto le encontró, le llevó a Antioquía. Estuvieron juntos durante un año entero en la Iglesia y adoctrinaron a una gran muchedumbre. En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos".» Hechos 11, 26
 

Ahora bien, en el año 107, precisamente EL OBISPO DE LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA (San Ignacio) le llama 'Católica' a la Iglesia en su carta a los cristianos de Esmirna:

«Que nadie haga nada perteneciente a la Iglesia al margen del obispo. Considerad como eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien él la haya encomendado. Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la Iglesia católica.»

¿Entonces a qué Iglesia pertenecían aquellos discípulos que recibieron por primera vez el nombre de "cristianos" en Antioquía como dice Hechos 11, 26? ¡A LA IGLESIA CATÓLICA!



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TAMBIÉN TE INVITAMOS A VER EL VIDEO: 

martes, 25 de septiembre de 2018

¿Se persignaban los cristianos en los primeros siglos?


HACER LA SEÑAL DE LA CRUZ ¿ES ALGO INCORRECTO?

No, para nada. Sus orígenes se remontan al siglo II, como señal de pertenencia a Cristo y haber sido redimido por Él. Ya escribía Tertuliano (160-220 d.C.) lo siguiente:  

«En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.»

A este mismo respecto, escribían otros Padres de la Iglesia:

1. «Haced la señal de la cruz al comer, al beber, cuando os sentáis y cuando os acostáis, y para decirlo en una palabra, en todos tiempos y en todas ocasiones.» (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis 4, 3)

2. «En todas las cosas de nuestra religión nos valemos de la señal de la cruz. Por esto la cruz se llama signo, porque usamos de ella con el fin de que no se acerque mal alguno que nos infecte.» (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la adoración de la preciosa Cruz, 257)

3. «Que nadie se avergüence de los símbolos sagrados de nuestra salvación […]; llevemos mas bien por todas partes, como una corona, la Cruz de Cristo. Todo, en efecto, entra en nosotros por la Cruz. Cuando hemos de regenerarnos, allí esta presente la Cruz; cuando nos alimentamos de la mística comida; cuando se nos consagra ministros del altar; cuando se cumple cualquier otro misterio, allí esta siempre este símbolo de victoria. De ahí el fervor con que lo inscribimos y dibujamos, en nuestras casas, sobre las paredes, sobre las ventanas, sobre nuestra frente y en el corazón. Porque este es el signo de nuestra salvación, el signo de la libertad del genero humano, el signo de la bondad de Dios para con nosotros.» (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 54)

Como se puede ver, desde los albores del cristianismo se encuentra esta práctica, que de incorrecta no tiene nada, sino que encierra un fuerte significado cristológico.

Santiago Cruz.

Referencias: Larrauri, G, (2011), Orar con los primeros cristianos, España, Editorial Planeta.

jueves, 5 de octubre de 2017

Un millón de cristianos polacos se reunirán a rezar el Rosario.


En medio de una Europa que parece renunciar a sus raíces cristianas, con el auge desproporcionado de ideas posmodernas y liberales por un lado, como las que defienden el aborto, los "cambios" de sexo por vías quirúrgicas y de tratamientos hormonales, el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, la eutanasia, la liberación de las drogas, etc., y con la acelerada islamización de muchas ciudades europeas por el otro, allí, entre todo eso, como una especie de reliquia que nos da evidencia de lo que fuera la Europa clásica cristiana, se levanta Polonia, con su fiel pueblo católico que se resiste a abandonar los valores tradicionales sobre los que se edificó el continente europeo y todo occidente. Ese pueblo que, lleno de orgullo, hace apenas menos de un año entronizó en un evento público a nuestro Señor Jesucristo como el Rey de Polonia, mientras el resto de Europa, enferma de liberalismo y relativismo moral y cultura, se avergüenza de su identidad cristiana.

En esa Polonia, bastión de la cristiandad, se espera que el próximo sábado 7 de octubre se reúnan un millón de personas a rezar el Santo Rosario, en un evento que han llamado "El Rosario en la Frontera", con lo que buscan formar una cadena humana en los límites polacos para pedir al Señor, por medio de la intercesión de la Santísima Virgen, la protección de Polonia, y la salvación de su nación y el mundo entero, y pedir perdón por todas las blasfemias que los enemigos de Cristo y de la Iglesia profieren contra el Inmaculado Corazón de María.

Los organizadores así lo anuncian en su sitio web:

"Ese día iremos a la frontera de Polonia y rezaremos el rosario. A través de este rezo sin precedentes del rosario, queremos mostrar fidelidad y obediencia a la Virgen María, quien nos llama sin cesar a rezar el rosario. También queremos pedir perdón y reparar todas las blasfemias y ofensas contra el Inmaculado Corazón de María. Deseamos implorar la intercesión de la Madre de Dios para salvar Polonia y el mundo. Creemos que si un millón de polacos rezan el rosario a lo largo de la frontera del país, no sólo puede cambiar el curso de los acontecimientos, sino también abrir los corazones de nuestros compatriotas a la gracia de Dios."

Conmemoracón de la Batalla de Lepanto.
 

Los cristianos polacos saben que no hablan en vano cuando dicen que se puede "cambiar el curso de los acontecimientos", pues este evento también conmemorará la victoria del bando cristiano en la Batalla de Lepanto. En el siglo XVI, el imperio turco otomano amenazaba seriamente con tomar el control del Mediterráneo, y el 7 de octubre de 1571 tuvo lugar el combate naval entre la Liga Santa y los otomanos. 

El Papa Pio V convocó a todos los cristianos a rezar el rosario sin descanso, y ordenó que todas las Iglesias abrieran sus puertas durante todo el día y la noche para recibir a los fieles que quisieran acudir a orar y suplicar por el triunfo de la coalición católica frente a la amenaza musulmana. Luego del triunfo, San Pío V estableció la fiesta de "Nuestra Señora de las Victorias", que su sucesor, el papa Gregorio XIII renombraría como "Fiesta de Nuestra Señora del Rosario".

Los organizadores esperaban apenas unos cuantos miles de asistentes, pero la convocatoria ahora es masiva, ya que hizo eco en los obispos polacos, quienes están invitando abiertamente a los fieles de sus respectivas diócesis a unirse al evento y están organizando una Misa a las 11:00 de la mañana de Polonia, para continuar posteriormente con una hora de Adoración Eucarística y comenzar a las 14:00 horas el Santo Rosario.

Octubre es el mes del rosario, y aunque no estemos en Polonia, podemos unirnos espiritualmente desde nuestros países rezandólo el sabado 7 y todos los días del mes.

jueves, 3 de noviembre de 2016

¿La Iglesia de oriente reconocía la primacía apostólica de San Pedro y del obispo de Roma?


[Esta es una respuesta emitida en un grupo de debates, que publicamos aquí a sugerencia de algunos hermanos que nos indicaron que hay datos útiles en esta breve respuesta que pueden servir a quienes estén investigando este tema. En el debate se discutía con un hermano de la Iglesia ortodoxa si en los primeros siglos del cristianismo las Iglesias de oriente ya reconocían el primado del obispo de la Iglesia de Roma en la Iglesia Universal en función de que la silla del obispo romano era reconocida como la Cátedra de San Pedro]
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En el Concilio de Calcedonia [del año 451] presidido por el Obispo de Constantinopla, ni siquiera estuvo presente el Papa León, sin embargo, luego de que se leyó la carta que éste envió al Concilio, en la que condenaba el monofisismo, los obispos (de mayoría oriental, por cierto) se pusieron de pie y exclamaron «Pedro ha hablado por boca de León». ¿No es suficientemente clara la expresión como para demostrar que en el propio oriente era percibido el Obispo de Roma como el Sucesor de Pedro, y éste como el poseedor de la Cátedra principal de la Iglesia?
 

Se podría decir «bueno, se trataba nada menos que de León, ampliamente reconocido por toda la Iglesia», ¿pero por qué su instrucción doctrinal se relaciona inmediatamente con Pedro si no es precisamente porque reconocían la primacía de Pedro y la relación de éste con la silla episcopal que ocupaba León, o sea, la de Roma? 
 

¿Se puede percibir acaso que esta exclamación, este reconocimiento de la primacía de Pedro y sus sucesores en el episcopado romano fue producto de la «imposición» de la Iglesia de Roma debido a sus desenfrenadas ansias de poder como reza el muy cansino y trillado prejuicio protestante en occidente?
 

El propio obispo Anatolio que presidió el mencionado Concilio, escribe una carta al Papa León para explicarle la situación de la aprobación del canon 28 que le daría al obispo de Constantinopla el segundo lugar de autoridad en la Iglesia, y en ella deja el asunto de la confirmación de las actas del concilio en manos de León, a quien dice: «Aun así la completa fuerza de confirmación de las actas estaba reservada para la autoridad de Su Beatitud.»
 

Tomemos en cuenta que quien le escribe esto al Papa es nada menos que el Arzobispo asentado en la nueva capital del imperio, y quien estaba completamente respaldado por el emperador, ¿tenía acaso más fuerza la Iglesia de Roma que el mismísimo emperador, que aquella logró «imponer» su primacía de tal modo que el propio Anatolio se sometiera a su autoridad, o sería más bien que en realidad en oriente sí reconocían la primacía de autoridad de la Iglesia de Roma en función de su relación con Pedro?
 

Algunos Padres orientales nos pueden dar una pista al respecto:
 

«Pedro, situado por encima de los Apóstoles.» San Pedro de Alejandría. (306-311)
 

«Pedro, el príncipe de los Apóstoles.» San Antonio de Egipto.
 

«Moisés fue sucedido por Pedro, a quien se le entregó en sus manos la nueva Iglesia de Cristo, y el verdadero sacerdocio.» San Macario de Egipto
 

¿O qué tal el famoso San Atanasio?
 

«Roma es conocida como el trono Apostólico.» San Atanasio.
 

Parece claro que hay una fuerte contradicción entre la opinión de muchos de los Padres de Oriente con la tardía reinterpretación ortodoxa, según la cual el Señor se habría referido en Mateo 16, 18 a la confesión de Pedro y no a Pedro mismo.

Alfredo Rodríguez

lunes, 31 de octubre de 2016

Discurso completo del Papa Francisco en el encuentro ecuménico con los luteranos.


Discurso completo del Papa Francisco en el encuentro ecuménico con los luteranos en Lund, Suecia.

«Permaneced en mí, y yo en vosotros» (Jn 15,4). Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera y nosotros los sarmientos; y que, como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto.

En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la IglesiaCatólica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.

Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid (cf. v. 1), que la cuida y la poda para que dé más fruto (cf. v. 2). El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él (cf. v. 4). Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.

También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.

El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad» (Mensaje al cardenal Johannes Willebrands, Presidente del Secretariado para la Unidad de los cristianos, 31 octubre 1983). Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente» (COMISIÓN LUTERANO-CATÓLICO ROMANA SOBRE LA UNIDAD, Del conflicto a la comunión, 17 junio 2013, 16).

Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe. Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.
 

La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.

Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea» (Jn 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia». Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.

Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia.

Declaración conjunta entre Católicos y Luteranos (Lund, Suecia, 31/10/2016)

El Papa Francisco junto a ministros de la iglesia luterana
Declaración conjunta de católicos y luteranos con ocasión de la conmemoración de la Reforma

Lund, 31 de octubre de 2016
 

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).
 

Con corazones agradecidos
 

Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.
 

Pasar del conflicto a la comunión
 

Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad visible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.
 

Nuestro compromiso para un testimonio común
 

A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21). Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico. Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo. Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.
 

Uno en Cristo
 

En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.
 

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero
 

Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

sábado, 29 de octubre de 2016

Obispo luterano defiende a la Virgen y afirma que intercede por nosotros y facilitó nuestra salvación.

Arzobispo luterano Urmas Viilma.
En un acto loable, que merece todo nuestro respeto, el Arzobipo de la Iglesia Evangélica Luterana de Estonia, Urmas Viilma, salió en defensa de la Virgen María, luego de que en una exposición en el museo público de aquel país del norte de Europa se ofreciera la oportunidad a los visitantes de "destruir" a la Virgen.

El Museo Nacional de Estonia está presentando por estos días una muestra relacionada con la reforma protestante, acontecimiento conmemorado por los luteranos el 31 de octubre. En la exposición hay una imagen virtual de la Virgen María que aparece dentro de una especie de vitrina, y cuando un visitante "patea" una zona especial colocada en la base, la imagen se destruye en pedazos y aparece la palabra "Reforma".


Ante esta burla hacia la Virgen María, el Arzobispo luterano no solamente salió a declarar contra el irrespetuoso acto como un simple gesto diplomático más para solicitar respeto hacia los católicos, sino que fue mucho más allá, afirmando que la Virgen no es solo una "figura histórica que ha caído en el olvido sino una realidad hoy en día".
 

María facilitó nuestra salvación e intercede por nosotros: Arzobispo de la Iglesia Luterana
 

Pero eso no es todo, lo más sorprendente es que el obispo luterano Viilma ha declarado que el papel de María en el mundo sirvió para facilitar nuestra salvación y que siempre intercede por nosotros. Parte de las palabras de este represente de la Iglesia Luterana de Estonia fueron las siguiente:
 

«La Reforma protestante fue en gran parte un movimiento político y económico, además de un cisma religioso. La Virgen no fue parte de ese mal. Su papel en el mundo sirvió para facilitar nuestra salvación. Ella no se merece, por su santo nombre, ser profanada» [...] «no es meramente una figura o una idea sino una verdadera santa que habita con Dios. Ella está siempre presente en la Tierra junto a los fieles e intercede por nosotros» [...] «como Madre de Dios merece el máximo respeto y a no ser tratada irrespetuosamente»  

Si bien es cierto que el luteranismo histórico siempre reconoció el papel tan importante de la Virgen María, que admitió el título de 'Madre de Dios' y que el propio Lutero siempre creyó en su virginidad perpetua e incluso que María ejercía una maternidad espiritual sobre los cristianos, la doctrina de la intercesión de los santos se desvaneció por completo e incluso fue combatida y excluida del cuerpo teológico de los reformadores. De ahí que no deje de sorprender que este Arzobispo luterano reconozca la intercesión de la Virgen María ante Dios.

jueves, 1 de septiembre de 2016

La Iglesia católica es la Iglesia de Cristo, explicado en seis pasos.

1.-> Nuestro Señor Jesucristo fundó su Iglesia en el primer siglo como lo enseña la Biblia.
2.-> Los Apóstoles San Juan y San Pablo, como es obvio y por todos conocido, pertenecían a esa Iglesia que Cristo fundó.
3.-> San Juan y San Pablo tuvieron un discípulo, San Ignacio, Obispo de la ciudad de Antioquía.
4.-> El Obispo San Ignacio en una de sus cartas le llamó «Iglesia católica» a aquella Iglesia a la que él mismo pertenecía, y a la que, como es lógico, pertenecían también sus maestros San Juan y San Pablo.
5. -> ¿A qué Iglesia entonces le llamó «Católica» el Obispo San Ignacio?
6.-> A la Iglesia que Cristo fundó. 


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viernes, 12 de agosto de 2016

Rosario de la Oración de Jesús.

La Oración de Jesús no es muy conocida aquí en occidente, en cambio en oriente, tanto entre los ortodoxos como entre los católicos de rito oriental esta oración forma parte central de su espiritualidad cristiana. Los ortodoxos y los católicos orientales suelen rezarla usando el 'komboskini', un instrumento parecido al rosario, pero también, entre los católicos de oriente se ha adaptado esta sencilla pero profunda oración con la metodología del famoso Rosario de la Iglesia latina.

La Oración es Jesús es esta: "Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi, que soy pecador"

Hacer el Rosario de la Oración de Jesús es muy sencillo, si ya conoces y rezas el Santo Rosario tradicional, lo único que has de hacer es, durante las decenas, sustituir el Ave María por la Oración de Jesús. (Nota: Este Rosario no ha de sustituir al Rosario Tradicional, más bien recomendamos rezar ambos). 

Pasos:

1. Hacer la señal de la cruz, persignarse, y con un Rosario, sobre la cruz rezar el Credo de los apóstoles.
2. En la primer cuenta rezar el Padre Nuestro.
3. En las tres cuentas que están juntas rezar tres Ave Marías.
4. En la siguiente cuenta rezar el Gloria (Gloria al Padre, Gloria al Hijo y Gloria al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos, amén).
5. En la medalla central o cuenta grande se medita el primer misterio y se reza un Padre Nuestro.
6. Se rezan 10 oraciones de Jesús ("Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi, que soy pecador") y al final de la decena un Gloria.
7. En la siguiente cuenta grande se medita el segundo misterio y se reza un Padre Nuestro.
8. Se rezan 10 oraciones de Jesús y al final de la decena un Gloria.
9. En la siguiente cuenta grande se medita el tercer misterio y se reza un Padre Nuestro.
10. Se rezan 10 oraciones de Jesús y al final de la decena un Gloria.
11. En la siguiente cuenta grande se medita el cuarto misterio y se reza un Padre Nuestro.
12. Se rezan 10 oraciones de Jesús y al final de la decena un Gloria.
13. En la siguiente cuenta grande se medita el quinto misterio y se reza un Padre Nuestro.
14. Se rezan 10 oraciones de Jesús y al final de la decena un Gloria.
15. Al haber terminado los cinco misterios se puede rezar las letanías a la Virgen o las del Espíritu Santo, La Salve y decir tres veces: "Jesucristo, Bendito y Glorioso Cordero de Dios, Rey de Reyes, Señor de Señores, vencedor del pecado y de la muerte, ten piedad de nosotros"


Misterios del Rosario:
(Lunes y Sábado) Los Misterios Gozosos
(Martes y Viernes) Los Misterios Dolorosos
(Miércoles y Domingo) Los Misterios Gloriosos

viernes, 22 de julio de 2016

¿La Eucaristía es canibalismo? | Tim Staples.

El diccionario Miriam-Webster define el canibalismo como:
 

1. La alimentación, usualmente por razones rituales, de carne humana por parte de un ser humano.
2. El consumo de la carne de un animal por otro animal de la misma especie.

El canibalismo implica la masticación, la deglución y la metabolización de la carne y la sangre, ya sea durante o después de la muerte de un animal de la misma especie; o, si nos ceñimos a la definición #1, el asesinato y la alimentación de un ser humano por otro ser humano.

Los católicos no hacemos nada de esto en la Eucaristía. Aunque Cristo está substancialmente presente -cuerpo, sangre, alma y divinidad- en la Eucaristía, los accidentes del pan y del vino permanecen. Aquí resulta esencial definir los términos. Cuando la Iglesia enseña que el pan y el vino en la Misa son transubstanciados en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Cristo, tenemos que entender lo que esto significa. La palabra, transubstanciación, significa literalmente "transformación de la sustancia". "Sustancia" se refiere a aquello que hace a una cosa esencialmente lo que es. Por lo tanto, "sustancia" y "esencia" son sinónimos. Por ejemplo, el hombre está esencialmente compuesto de cuerpo, alma, intelecto y voluntad. Si elimina cualquiera de estos, ya no es una persona humana. Los accidentes o alteraciones serían cosas como el color del pelo, color de ojos, el tamaño, el peso, etc. Uno puede cambiar cualquiera de estos y no habría ningún cambio en la esencia o sustancia de la persona.

En la Eucaristía, después de que el sacerdote consagra el pan y el vino y que son, de hecho, transubstanciados en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor, nuestro Señor está entonces enteramente presente. Ni el pan ni el vino permanecen. Sin embargo, los accidentes del pan y del vino (tamaño, peso, sabor, textura) se mantienen. Por lo tanto, la razón esencial por la que los católicos no somos culpables de canibalismo es el hecho de que no recibimos a nuestro Señor bajo una forma canibalística. Lo recibimos bajo la forma de pan y vino. Las dos son esencialmente diferentes.

Para profundizar un poco más en esto, yo sugeriría que hay al menos seis razones por las cuales la Eucaristía y el canibalismo son cualitativamente, o esencialmente, cosas diferentes.

1. En el canibalismo, la persona que se consume está, generalmente hablando, muerta. Jesús no está muerto. Nosotros lo recibimos en su cuerpo resucitado y no lo afectamos en lo más mínimo. De hecho, él no cambia en lo más mínimo. ¡Él nos cambia a nosotros! Esto está lejos del canibalismo.

2. En el canibalismo, sólo una parte de la víctima es consumida. Uno no se come los huesos, tendones, etc. En la Eucaristía, nosotros consumimos cada parte del Señor, ojos, pelo, sangre, huesos, etc. Pero, de nuevo, hago hincapié en que lo hacemos bajo las apariencias del pan y del vino. Esto es esencialmente diferente del canibalismo, lo que conduce a nuestro siguiente punto:

3. En el canibalismo, los accidentes de la sangre y la carne son consumidos. Uno debe desgarrar la carne, beber sangre, etc. En la Eucaristía, nosotros solo consumimos los accidentes de pan y vino. Esto no es canibalismo.

4. En el canibalismo, sólo se consume un cuerpo, no una persona. La persona y el alma de la víctima se han marchado. En la Eucaristía, nosotros consumimos toda la persona de Jesucristo, cuerpo, sangre, alma y divinidad. Uno no puede separar el cuerpo de Cristo, de su Persona Divina. Por lo tanto, esta es una comunión espiritual, así como un consumo físico. Nos hacemos uno con Cristo a un nivel místico en este sacramento. Esto está lejos del canibalismo.

5. En el canibalismo, sólo se recibe un sustento temporal, que es fugaz. En la Eucaristía, recibimos la vida divina de Dios mediante la fe y la recepción de nuestro Señor bien dispuesto, es decir, recibimos la vida eterna (Juan 6: 52-55). Esto es esencialmente diferente del canibalismo.

6. En el canibalismo, una vez que se come la carne de la víctima, ésta se ha ido para siempre. En la Eucaristía, podemos consumirla todos los días y, como se ha mencionado en el punto #1, no la cambiamos ni un poco. Él sigue siendo el mismo.

Reflexiones finales

Uno siempre debe de tener cuidado al aplicar términos y conceptos a Dios. Muchas personas pierden el rastro con respecto a la fe porque cometen el error de aplicar los términos de una manera humana a Dios, quien es infinito. Podríamos hablar de los mormones que afirman que Dios, el Padre, tiene un cuerpo físico, porque las Escrituras hablan de las “espaldas” de Dios en Éxodo, o "la mano del Señor", los "ojos del Señor", etc. Probablemente han escuchado la clásica réplica a estas afirmaciones mormonas: "El Salmo 91 se refiere a las 'plumas y alas' de Dios. ¿Quiere decir esto que Dios es una especie de ave?"

El error aquí, por supuesto, tiene sus raíces en interpretar textos que no estaban destinados a ser utilizados en un sentido estricto y literal, como si lo fueran. "Espaldas" tiene que significar "espaldas”, ¿cierto?

Cuando se trata de la Trinidad, algunos de quienes niegan esta enseñanza esencial claman que los Cristianos estamos enseñando que Dios es "tres seres" porque decimos que Dios es "tres personas". Sin embargo, persona, en lo que se refiere a Dios, no significa que son tres seres. Hay una diferencia esencial entre "persona" en su relación con Dios, y "persona" en relación a los hombres y los ángeles.

Podríamos citar una larga lista de ejemplos que contienen problemas similares.

Cuando se llega al grano, los negadores que rechazan la Eucaristía, y más específicamente, aquellos que nos acusan a los católicos de canibalismo porque decimos que "consumimos" al Señor en la Eucaristía, cuerpo, sangre, alma y divinidad, fallan al entender que es a lo que realmente nos referimos por consumir al Señor. Terminan objetando exactamente igual que los incrédulos "Judios" de Juan 6:52, que dijeron: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"

Si usted está pensando en una ingestión de sangre canibalista, él no puede hacer eso. Pero si se entiende, como dijo Jesús, "El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada, las palabras que he hablado son Espíritu y vida", entonces lo entiendes. La Eucaristía representa un milagro confeccionado por el poder del Espíritu Santo.

Dios puede hacer eso.


Tim Staples.

22 de julio, celebración de santa María Magdalena

22 de julio, día de santa María Magdalena. 

El 22 de julio la Iglesia católica celebra a Santa María de Magdala (María Magdalena), la pecadora perdonada por Jesús, quien luego de recibir el perdón, se dedicó por completo a servir con todo su amor.

Cuando los Apóstoles huyeron, ella se mantuvo firme al pie de la cruz del Señor, junto con la santísima Virgen, Juan y algunas otras mujeres. Jesús recompensó la fidelidad de Magdalena apareciéndosele especialmente la mañana del domingo de Pascua y encargándole que les comunicara a sus discípulos el mensaje de la resurrección.
 

Oración:

Dios nuestro, que quisiste que santa María Magdalena fuera la primera en recibir de tu Unigénito el encargo de anunciar el gozo pascual, concédenos por su intercesión que, siguiendo su ejemplo, anunciemos a Cristo resucitado y merezcamos contemplarlo reinando en el cielo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 20 de julio de 2016

Reconocimiento de Lutero a la Iglesia católica.



“[…] por nuestra parte, nosotros confesamos que hay en el papado mucho que es cristiano y bueno; de hecho todo lo que hay de cristiano y bueno puede encontrarse allí, y ha llegado hasta nosotros a través de esa fuente. Por ejemplo, confesamos que en la Iglesia del papa existen las verdaderas sagradas Escrituras, el verdadero bautismo, el verdadero sacramento del altar, las verdaderas llaves del perdón de los pecados, el verdadero oficio del ministerio, el verdadero catecismo bajo la forma de la oración del Señor, de los diez mandamientos y de los artículos del credo […] Afirmo que en el papado hay verdadero cristianismo, aun más, la clase correcta de cristianismo, y muchos grandes santos y devotos.” Martín Lutero

jueves, 14 de julio de 2016

Razones bíblicas y teológicas que permiten a los cristianos usar imágenes.



El uso de imágenes sagradas posibilitado por la encarnación del Verbo de Dios en el contexto bíblico-teológico del nuevo testamento.

Aunque los apologetas católicos han escrito kilométricamente al respecto de las imágenes, presentando los argumentos bíblicos que demuestran cómo en el antiguo testamento fue Dios mismo quien mandó a los israelitas a construir imágenes y que el templo de Jerusalen estaba lleno de éstas, por lo cual se concluye que es incorrecto afirmar que en todos los casos el elaborar o tener imágenes religiosas implique incurrir en idolatría, creo que no está de más volver a tocar el tema, pero ahora abordándolo desde el enfoque del contexto del nuevo testamento. 

La encarnación del Verbo y el uso de las imágenes.
 

¿Podría ser que la comprensión del misterio de la encarnación del Verbo de Dios sea la clave para entender que bajo el Nuevo Pacto es lícito el uso de imágenes relacionadas con lo sagrado? Creemos definitivamente que sí.
 

Si entendemos y admitimos que el Verbo de Dios se hizo hombre y camino entre los hombres, es lógico reconocer que su presencia visible en el mundo inaugura no solo un nuevo pacto, sino toda una nueva comprensión de la relación de Dios con los hombres en este nuevo pacto, su cercanía con nosotros, y las nuevas formas en que los hombres expresamos lo divino, pues no puede ser igual la forma de percibir, expresar y dar trato a lo divino cuando crees en un Dios que no se ha presentado en ninguna forma concreta, como ocurrió en el antiguo pacto, a la realidad de la nueva alianza, en que creemos en ese mismo mismo Dios, pero ahora con la varienta de saber que asumió características humanas en la persona de Jesús.
 

En el antiguo pacto la prohibición de las representaciones de lo divino eran muy claras en algunos pasajes del antiguo testamento, pero con todo y eso había representaciones sagradas, como los querubines sobre el arca de la alianza, o los dos enormes querubines de madera de olivo en el Santuario, pero la figura de Dios directamente no podía ser representada.
 

Ahora bien, ¿cuál era la razón por la que no se podía representar a Dios en una pintura o escultura? En el templo había imágenes de ángeles, leones, bueyes, palmas y guirnaldas como relata el libro de 1 de Reyes, ¿pero por qué no había una imagen de Dios? La Escritura nos da claramente la respuesta y la explicación en Deuteronómio 4, 12 «El Señor les habló desde el fuego y ustedes escuchaban el sonido de sus palabras, pero no percibían ninguna figura sólo se oía la voz.» Y en los versículos 15 y 16: «Tengan mucho cuidado, puesto que no vieron figura alguna el día en que Yahvé les habló en el Horeb de en medio del fuego, no vayan a pervertirse y se hagan escultura de cualquier representación que sea: figura masculina o femenina.»

¡Por eso en el antiguo pacto no podía representarse visualmente a Dios, porque no se tenía una imagen de Él! Aquellos israelitas habían escuchado solo una voz, por lo que hubiera sido atrevido tratar de representar con una figura masculina o femenina la voz de Yahvé, sobre todo entendiendo que para ellos, con el conocimiento revelacional que tenían hasta entonces, Dios no podía tener una forma humana.
 

¿Pero estamos actualmente en las mismas condiciones bajo las cuales se escribieron los versículos recién citados de Deuteronomio? Al menos que el lector se trate de algún miembro de los testigo de jehová, quienes niegan categóricamente la divinidad de Jesús, y que por tanto pueda objetar que a Dios aun no le ha visto nadie, cualquier otro lector, verdaderamente cristiano, tendrá que reconocer que entre el contexto histórico aquel en que se escribieron aquellas prohibiciones, a nuestro actual contexto, hay un abismo, pues ahora no solamente tenemos el conocimiento audible de Dios, sino que sabemos, como decíamos en un párrafo anterior, que la relación del Creador con sus creaturas se hizo tan estrecha y palpable que tomó carne en Jesús nuestro Señor, verdadero Dios y verdadero Hombre.
 

Por ello el Magisterio declara en el numeral 2131 del Catecismo de la Iglesia católica:
 

«2131 Fundándose en el misterio del Verbo encarnado, el séptimo Concilio Ecuménico (celebrado en Nicea el año 787), justificó contra los iconoclastas el culto de las sagradas imágenes: las de Cristo, pero también las de la Madre de Dios, de los ángeles y de todos los santos. El Hijo de Dios, al encarnarse, inauguró una nueva “economía” de las imágenes.»
 

Quepa aclarar, por si alguien pudiera haberlo entendido así, que no significa que la Iglesia "introdujo" las imágenes hasta el año 787, pues las representaciones divinas, lo sabemos por la arqueología y la historia de la Iglesia, estaban ya presentes desde el siglo II en las catacumbas cristianas. El Concilio aprobó el uso que de las imágenes hacían los cristianos desde siglos atrás, frente a la novedosa corriente iconoclasta (enemiga de las imágenes) que surgió en el siglo VIII pretendiendo volver a una realidad que correspondía al antiguo pacto más que al nuevo.
 

Esas últimas palabras citadas del Catecismo son esenciales para entender el nuevo escenario pactal en que el uso de las imágenes sagradas pueden ser lícitas para los cristianos, pues bien explica que la encarnación del Verbo Divino reconfiguró las condiciones que vienen a hacer válido el uso de las representaciones, del mismo modo que reordenó muchos otros aspectos de la vida religiosa de los creyentes con respecto al pasado pre-cristiano.
 

Al mostrarse el Verbo de Dios en la carne, con una figura humana masculina, superó las condiciones que daban pie a la prohibición de representar a lo Divino. Aquellas prohibiciones del antiguo testamento estaban moldeadas solo para el contexto y la revelación parcial dada hasta ese momento.
 

A un nuevo pacto corresponden también nuevas realidades, muchas prohibiciones del antiguo pacto quedaron superadas por el acontecimiento divino de la encarnación de la Segunda Persona de la Trinidad, eso incluye a la prohibición de las representaciones visuales de lo sagrado y lo divino.
 

Indicio de la aprobación de Jesús a las imágenes en el nuevo testamento.
 

Además del propio cambio de las circunstancias pactales que trajo consigo el conocer la encarnación de Dios, podemos también observar en las páginas del nuevo testamento un hecho que parece sugerir que Jesús no tenía ningún problema con la existencia de esculturas por sí mismas.
 

En Mateo 23, 29 vemos a Jesús describiendo la hipocresía de los escribas y los fariseos, que si bien edificaban los sepulcros de los profetas y adornaban los monumentos de los justos, no representaban la santidad de aquellos profetas y justos:
 

«¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque edifican los sepulcros de los profetas y adornan los monumentos de los justos, y dicen 'Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!'» (Mt. 23, 29)
 

Véase que aquello que Jesús reprocha es la hipocresía de los fariseos y los escribas, por honrar a los profetas pero no ser verdaderamente seguidores de la fe de éstos, nótese que no les reprocha el hacer monumentos, no expresa en ningún momento algún enojo porque hayan sido adornadas aquellas esculturas, ni manifiesta ninguna prohibición al respecto de construirlas, lo que hace es dejar en evidencia la hipocresía de los constructores, lo cual es muy distinto.
 

Y notemos en este pasaje otro elemento sumamente importante: Jesús dice "adornan los monumentos de los justos", obsérvese que nunca dijo "adornan a los ídolos". Esto es de una importancia mayúscula. ¡El mismo Señor Jesucristo nos deja ver que no es lo mismo el monumento construido a un justo, que a un ídolo! No es lo mismo representar en una escultura a una persona que ha sido creyente y servidora del Dios verdadero (como lo son los profetas, María, los santos, etc.) a representar a dioses falsos y ajenos. La diferencia es descomunal.
 

Mírese que Jesús tampoco dijo que detrás de aquellos monumentos de los justos hubieran "demonios", como ahora dicen los grupos fundamentalistas que hay detrás de las imágenes cristianas de Jesús, de la Virgen o de los santos.
 

Es la única vez en todo el nuevo testamento en la que Jesús habla al respecto de imágenes en honor a personas humanas, y no se refirió a ellas como ídolos.
 

Posibles objeciones y sus respuestas:
 

Aun con la explicación desarrollada hasta aquí, es común que en los debates prevalezcan objeciones fundamentadas en una supuesta prohibición neotestamentaria:
 

- Objeción con Romanos 1, 23.
Respuesta: Pablo está hablando de una situación muy concreta, la adoración idolátrica a toda clase de dioses falsos, extaños y ajenos al único Dios verdadero, a los que se habían entregado tanto Israel y todos los pueblos gentiles vecinos. Es imposible intentar aplicar este versículo a las imágenes cristianas sin torcer por completo toda la intención con la que fue escrito.
 

- Objeción con Hechos 17, 29
Respuesta: De igual modo hay que mirar el contexto correcto para no darle un mal uso a los versículos. Pablo aquí está en Atenas, en medio de una cultura ajena a aquella en que se conocía al Dios verdadero, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Pablo está hablando a una comunidad helénica en que se creía en una extensa variedad de falsos dioses a los cuales los griegos adoraban y representaban en imágenes. No podemos comparar una imágen que represente a Zeus con una que represente a Jesucristo, el primero es un dios falso, un ídolo en toda la extensión de la palabra; Jesús en cambio es el Hijo de Dios y Dios mismo.
 

- Objeción "Los apóstoles no mandaron hacer imágenes".
Respuesta: En efecto, en ninguna parte del nuevo testamento se refiere a que los apóstoles hayan ordenado hacer imágenes, pero de ahí es imposible dar el salto y concluir que por tanto prohibían hacerlas. Afirmar tal cosa sería construir una falacia ad ignorantum: La falacia podría ser resumida más o menos así: "no existe orden de los apóstoles en la biblia para hacer imágenes, luego entonces estaban en contra de hacerlas". Sería además de una falacia, la evidencia de una interpretación bastante superficial de la Escritura.
 

Conclusión.
 

No hay, en el contexto y las condiciones teológicas de la nueva alianza, razones para suponer que el uso de imágenes alusivas a la fe cristiana constituya alguna clase de "idolatría". Por otra parte, el católico siempre debe estar alerta de no caer en usos excesivos o distorsionados de las imágenes, ni darles más importancia de la que corresponde, teniendo claro, como decía San Basilio que "el honor dado a una imagen se remonta al modelo original", y nunca al objeto por sí mismo. 


Alfredo Rodríguez