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martes, 4 de febrero de 2020

¿Qué significa "Dios te salve" en el Ave María?


Una de las oraciones más populares en el mundo entero es el "Ave María", una oración que el pueblo cristiano ha atesorado desde hace muchos siglos y con la cual se identifica por la forma en que de manera tan sencilla resume la profundidad de grandes verdades relatadas en el Evangelio, por un lado, el saludo del ángel a María para anunciar que el Verbo de Dios se haría carne en su vientre, así como el saludo de Santa Isabel, que llena del Espíritu Santo exclama a su prima, María, "bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre", cuando por inspiración reconoce que aquél que crece en el seno de su prima, la Virgen, era su Salvador.  

¿Pero qué significa esto de "Dios te salve" que se repite tantas veces en el Rosario?

Esta hermosa oración practicada por siglos en la cristiandad católica, tiene sin embargo grandes detractores entre los grupos neo-protestantes de fuerte cariz anti-católico.

Hace días una página de esta clase de grupos cuestionaba el Ave María preguntándose cómo es que los católicos decimos por una parte que María tuvo una concepción inmaculada, es decir, sin pecado, y al mismo tiempo pedimos que Dios "salve a María". 

Claramente, estos hermanos separados están profundamente confundidos, tanto en cuanto a lo que nos referimos por 'Inmaculada Concepción', como a lo que queremos expresar al recitar el Ave María. Pero seguramente más de algún hermano católico también se ha preguntado alguna vez de manera sincera qué significa el "Dios te salve". ¿Será que dudamos de la salvación de la Virgen y rogamos una y otra vez para que Dios la salve? Nada de eso.

La expresión "Dios te salve", en el Ave María no es una petición para que Dios salve a María (la Virgen no espera su salvación, ya la disfruta, pues ya es salva y goza de toda la gloria de la redención traída por su Hijo Jesús, pero de eso hablaremos en la parte final de este artículo), "Dios te salve" es un saludo.

La oración del Ave María en español es una traducción del latín, y en dicho idioma esta oración no comienza mencionando a Dios, sino que dice directamente "Ave Maria, Gratia Plena, Dominus tecum...". La palabra "Ave", como ya hemos mencionado, es un saludo en latín, es el saludo del ángel a María y está tomado del Evangelio de San Lucas 1, 28.

Pero sabemos que los evangelios no se escribieron en latín, sino en griego, así que este "Ave" en latín es a su vez una traducción del griego "Χαῖρε" (Chaíre).

¿Y qué significa "Ave"? Si bien ya sabemos que es una expresión para saludar, su origen proviene de "Avēre". que significa "estar bien".

"Ave" es prácticamente intercambiable por otra palabra latina, "Salve" (que es la palabra que aquí nos ocupa), una forma imperativa de "salvēre", que significa "tener salud". Así vemos que "Ave" o "Salve" son saludos (de hecho, como su nombre lo indica, dar un saludo es una forma de desear salud, desear que la otra persona esté bien).

La palabra "Salve", aunque es tomada del latín, fue ampliamente usada en el español antiguo a forma de saludo, de ahí que cuando se fue desarrollando el "Ave María" se dijera en español "Dios te salve, María", que sencillamente significa "Dios te saluda, María".

El evangelista escribió en griego: "Chaire kecharitōmenē ho Kyrios meta sou", que si lo tradujéramos de la manera más popular posible, sería algo así como "Saludos, Llena de Gracia, el Señor es contigo".

¿Y por qué decir "Dios te salve, María" y no solo "Salve, María" si Lucas no escribió la palabra Dios en el salud del ángel?

¡Precisamente para evitar malos entendidos! ¡Imagínense lo que dirían los protestantes si nos escucharan decir "Salve, María, llena eres de gracia"! Dirían seguramente que le estamos pidiendo a María que ella nos salve, y que con eso estamos negando el papel de Jesús como único Salvador por medio de su Sacrificio en la cruz.

Los católicos reconocemos a Jesús, en su entrega en Sacrificio expiatorio, como al único, verdadero y suficiente Salvador de todos, incluida María.

¿Pero entonces por qué decimos que María necesitaba de la salvación de Jesús y al mismo tiempo decimos que nació sin pecado?

Porque una cosa no contradice a la otra. María no nació sin pecado por un deseo o un poder propio; si ella nació sin pecado es porque así Dios lo quiso y lo decidió (y lo decidió así en virtud de Jesús, para que el Verbo Divino tuviera un lugar digno de su Suma Santidad y Divinidad, encarnándose en un vientre absolutamente puro y santo, en un cuerpo que nunca hubiese estado bajo la potestad del pecado) es decir, que quien evitó que María fuese manchada por el pecado, es el mismo Dios que luego nos lavó del pecado a todos los demás. El poder salvífico de Dios operó en María evitando que fuera manchada por el pecado, del mismo modo que en los demás ese mismo poder salvífico operó limpiándonos de la mancha del pecado. 

Dios salvó a María evitando que cayera, mientras a los demás nos salvó levantándonos de la caída, sin embargo a todos nos salvó. 

Hay un ejemplo muy común que nos ayuda a entender esto: Imagina que una persona cae a un pozo y no hay nadie cercano que la pueda auxiliar, por lo que corre el riesgo que darse allí sin agua, alimento, etc., pero de pronto alguien escucha sus gritos, se acerca y le rescata. La persona que estaba atrapada bien podría decir a quien lo auxilió "gracias, me salvaste la vida". Ahora bien, si esa misma persona, hubiera estado junto al pozo a punto de caer y la otra le hubiese jalado, evitando que cayera, también podría decirle "gracias, me salvaste la vida".

¿Esto implica que María no necesitó del derramamiento de la Sangre de Jesús en la cruz para ser salvada? 

No, no significa esto de ningún modo. También María es salva gracias a la Sangre de Jesús. Es en previsión a la obra salvadora de Jesús, que se haría hombre y vendría al mundo a derramar su Sangre, que Dios crea a María con las virtudes de un verdadero Tabernáculo humano perfectamente puro. Es decir, la Inmaculada Concepción que Dios le concedió a María, es en atención a la necesidad de que Jesús se hiciera hombre, tuviera sangre como los hombres, y la entregara por nuestros pecados. 

Además, la salvación propiamente dicha es la entrada definitiva a la vida eterna, y las puertas del cielo, para gozar de dicha vida eterna, fueron abiertas gracias a que Jesús las abrió con el precio de su Sangre, por eso nadie entró al cielo antes que Jesús. María pudo ser asunta al cielo, para gozar de la vida eterna, gracias a que Jesús abrió el cielo con su sacrificio.


miércoles, 16 de octubre de 2019

El purgatorio en Mateo 5, 25-26.

 
Pregunta de un protestante: Quiero que usted me diga de donde sacaron los católicos la teoría del purgatorio, ya que la biblia no lo menciona; ningún profeta, ningún apóstol, ni aún el mesías hablo de ese lugar, por eso le pido me indique de dónde sacaron esa teoría

Respuesta desde la fe católica: La biblia sí nos habla del purgatorio, que no esté escrito el término "purgatorio" no significa que no se hable del lugar que con ese nombre es descrito teológicamente. Purgatorio solo es un término teológico que es usado para describir una verdad que está implícita en la biblia. Lo mismo que ocurre con la palabra "Trinidad", no aparece escrita en ninguna parte de la biblia, y ni Jesús, ni los profetas, ni los apóstoles jamás la mencionaron, pero es un término teológico usado por la Iglesia que explica la naturaleza de Dios. 

Volviendo al tema, Jesús sí habló del purgatorio. Lo explicaré de manera rápida y sencilla, pero primero dejemos claro en lo que estamos de acuerdo: ¿Reconocemos que el infierno es eterno, verdad? Creo que estamos de acuerdo que del infierno NO se puede salir jamás. Y al mismo tiempo sabemos que en el cielo hay un gozo completo, no hay castigo alguno. 

Ahora bien, si el cielo es gozo eterno y el infierno es castigo eterno, ¿de qué lugar nos habla Jesús en Mateo 5, 25-26? Vemos que allí Jesús habla de un lugar temporal. Veamos qué nos dice el Señor (lo que va entre corchetes es mí explicación):

"25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino [O sea, en pocas palabras, conviértete mientras vas caminando por esta vida, ya que luego de la muerte no hay oportunidad de convertirse]; no sea que tu adversario te entregue al juez [el Juez obviamente es Cristo que nos juzgará luego de nuestra muerte] y el juez al guardia, y te metan en la cárcel [la cárcel evidentemente es el purgatorio, ahora veremos por qué]. 26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo." [Si sabemos que el infierno es eterno, que nadie nunca jamás podrá salir del infierno por el resto de la eternidad, pero Jesús dice que se saldrá de la cárcel hasta que se pague una pena temporal (pagar hasta el último céntimo), entonces dicha cárcel no puede ser el infierno, sino necesariamente un estado TEMPORAL, pasajero, o sea el purgatorio, que es un estado temporal, pasajero, no eterno, previo a entrar al gozo eterno del cielo].


miércoles, 9 de octubre de 2019

Jesús, único mediador entre Dios y los hombres; María mediadora de las gracias. Explicación a una hermana separada.


Una hermana separada, miembro de una denominación bautista particular (de corriente calvinista), me cuestionaba cómo es que los cristianos católicos podíamos afirmar que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres y al mismo tiempo admitir que María es 'mediadora', lo que, a su entender, era una grave contradicción, lo mismo que llamarle a María 'puerta del cielo' en las letanías, cuando Jesús dice en el Evangelio de San Juan que Él es la puerta.

¿Cómo se aclaran y resuelven estas aparentes contradicciones? Lo podemos ver a continuación (lo siguiente es la respuesta que se le dio a esta hermana protestante):

Me preguntas “¿cómo es que se declarara mediador a otro más que a Cristo, y se dice de otro que es “puerta del cielo” aparte de Cristo?”

Te respondo: ¿Mediador con respecto a qué? Porque si nos referimos a la mediación de la nueva alianza de Dios con los hombres, la Iglesia católica enseña -como lo verás más adelante con una cita del Catecismo- que el único mediador es Cristo, nadie más.

El problema es que ustedes ven un título o un concepto y en lugar de preguntar a qué se refiere la Iglesia hacen conjeturas apresuradas.

Cuando la Escritura dice “hay un solo mediador entre Dios y los hombres” se refiere al sentido pactual, en que la Nueva Alianza tiene a Cristo por único mediador, siendo su sacrificio el medio de reconciliación de Dios con el hombre pecador. Y de éste sacrificio mediador surge toda la obra de evangelización, a la que Dios nos ha querido asociar a todos (incluida a su madre).

Pero bueno, el punto es que cuando la Iglesia le llama mediadora a la Virgen especifica muy claro que es mediadora DE LAS GRACIAS, NO DEL PACTO. La Iglesia cree que Dios, porque así le ha placido en su soberanía, ha querido utilizar a la Virgen como un medio para hacer llegar gracias y bendiciones a su pueblo, eso NO invalida la única mediación de Cristo, por medio de su sangre, con respecto a la Nueva Alianza.

Y cuando le llama “puerta del cielo”, es por algo muy sencillo: Porque Cristo entró al mundo a través de ella. Ustedes confunden “la dirección” de esa puerta, no se le llama puerta “de aquí hacia allá”, sino que fue la puerta utilizada por Cristo “de allá hacia acá”. ¿O acaso no fue María la puerta por la que Dios hecho hombre entró al mundo?

También me dices: «O ¿qué es lo que se debe entender cuando se dice de ella que “puede librar las almas de muerte”?»

Aquí es donde ustedes los protestantes comienzan a fabricar una especie de competencia extraña entre Jesús con su propia madre. María es una sierva e instrumento de Dios, y como sierva e instrumento, Dios ha querido asignarle ciertas tareas, algo que no debería asombrar ni escandalizar a nadie, tomando en cuenta que a TODOS LOS BAUTIZADOS nos ha constituido instrumentos para colaborar en su plan de salvación. ¿O no colaboramos con Dios en la salvación de un alma si la traemos al conocimiento y la fe de Cristo? Pues claro que sí, y no porque Dios nos necesite, sino porque nos ha querido asociar a su obra de redención. Dios te salva -casi siempre por medio de otros que te llevan a Cristo- y luego tú, a su vez, participas en la salvación de otros, (no como causa efectiva, que es únicamente el sacrificio de Cristo, claro está, sino predicando o intercediendo por la conversión de alguien, etc.)

¿Hay que escandalizarnos entonces porque María puede librarnos de la condenación? Primero, antes de hacer conjeturas apresuradas, deberíamos preguntarnos a qué se refiere esto. ¿Es librarnos de la muerte aparte de Cristo o como instrumento supeditado a la obra de redención de Cristo? Por supuesto que es en función del papel que ella cumple en la obra de salvación de su Hijo, no por su cuenta propia. Evidentemente María no puede ayudar a librar a nadie de la muerte que no tenga a Cristo como Señor.

María puede obtenernos con sus ruegos (toma en cuenta que rogar ya de antemano implica una subordinación a Dios, por eso es que le ruega) tal o cual gracia para nuestra conversión, y podrá también , quizá como muchos otros santos (posiblemente incluidos hasta protestantes que se han salvado) abogar ante el Justo Juez en nuestro juicio a la hora de la muerte, etc., pero siempre su papel emana de lo que Cristo hizo en la cruz.

O sea, en efecto, el único que puede librar de la muerte es Dios, lo que no niega la participación de sus santos en esta obra.

O dime, si evangelizas a un pagano que adora a alguna falsa deidad o a algún pecador empedernido y lo llevas a Cristo, ¿no estás librándolo de la muerte, en el sentido de que le estás llevando a aquel que le ofrece la vida?

En el fondo, Ana, muchas de las atribuciones que le damos a la Virgen son características de la participación de todos los cristianos en la obra de Cristo, solo que creemos que María, por su relación singular con Cristo, tiene precisamente un rol bastante singular en esa participación.

Te cito el siguiente numeral del Catecismo que creo que sintetiza perfectamente lo que te estoy explicando con respecto a que Cristo nos ha querido unir a su obra de salvación, aunque su madre está unida de una manera singular (en este sentido, diría yo, todos somos “corredentores” con Cristo cuando le anunciamos el evangelio a alguien o intercedemos orando para obtenerle de Dios la gracia de la conversión, de ahí que tampoco debería ser un escándalo decir que la Madre del Señor tenga un papel en esta misión "corredentora" con Cristo en la que participamos todos los cristianos). Ahora sí para finalizar te cito el Catecismo:

«Nuestra participación en el sacrificio de Cristo

618 La Cruz es el único sacrificio de Cristo "único mediador entre Dios y los hombres" (1 Tm 2, 5). Pero, porque en su Persona divina encarnada, "se ha unido en cierto modo con todo hombre" (GS 22, 2) Él "ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de Dios sólo conocida [...] se asocien a este misterio pascual" (GS 22, 5). Él llama a sus discípulos a "tomar su cruz y a seguirle" (Mt 16, 24) porque Él "sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas" (1 P 2, 21). Él quiere, en efecto, asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficiarios (cf. Mc 10, 39; Jn 21, 18-19; Col 1, 24). Eso lo realiza en forma excelsa en su Madre, asociada más íntimamente que nadie al misterio de su sufrimiento redentor (cf. Lc 2, 35):».


miércoles, 25 de septiembre de 2019

Breve conversación con un protestante para entender qué es el Purgatorio.

  
Una de las doctrinas menos comprendidas de la fe católica es la del Purgatorio. Toda clase de afirmaciones extrañas surgen cuando se habla de esta enseñanza, como por ejemplo afirmar que se trata de "una vía distinta de salvación de la que nos ofrece Cristo por medio de su sacrificio", por lo que, según los críticos de esta doctrina, el purgatorio sería una "negación" del sacrificio de Jesús en la cruz, cuando en realidad el Purgatorio NO es una vía de salvación, sino un estado de última y definitiva purificación para los que murieron en gracia de Dios (o sea, salvos por los méritos de Cristo).  

La muy breve conversación que presento a continuación será muy didáctica para entender cual es la función del purgatorio dentro de la fe Cristiana. Debajo de la conversación dejo un video donde profundizo más en este tema con citas bíblicas.

Hace poco tuve esta conversación con un protestante sobre el purgatorio:

Católico: - ¿Puede entrar o habitar algo imperfecto en el cielo?

Hermano protestante: - No, porque ahí todo es pureza absoluta y perfección, pero aunque no sea perfecto soy salvo, por que soy salvo por los méritos de Cristo, no por los míos, para salvarme tengo que aceptar a Cristo, no ser perfecto.


Católico: - Bien, en eso estamos de acuerdo, no necesitas ser perfecto para salvarte, pero sí necesitas ser perfectamente puro para entrar al cielo; así que supongamos que eres salvo, está bien, ¿pero eres perfecto?

Hermano protestante: - No...

Católico: - ¿Y si no eres perfecto y no puede entrar nada imperfecto al cielo a dónde irías si mueres en este mismo instante?

Hermano protestante: - Pues Dios me haría perfecto para poder entrar al cielo, pero eso no significa que tenga que pasar por un purgatorio, él simplemente con su gracia me limpiaría de todo y me haría completamente perfecto.

Católico: - ¡Bingo! Es que precisamente ese proceso en que Dios, con su gracia, te limpia de todo y te hace perfecto para poder entrar el cielo, es a lo que llamamos purgatorio. El purgatorio es un estado y un proceso de purificación y santificación definitiva para que los salvos puedan entrar al cielo. En el fondo crees en el purgatorio sin saberlo.



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¿Qué es y para qué existe el Purgatorio?

miércoles, 17 de julio de 2019

Sí, soy católico, por esto y más.


- ¿Eres católico?

- Sí

- ¿De esa Iglesia llena de curas pederastas?

- Aunque no es una justificación, solo alrededor de un 0.3% del clero ha estado involucrado en esos penosos casos, así que eso de “llena” es un tanto exagerado.

- Pero en fin, han surgido de esa Iglesia y tú eres parte de ella.

- Sí, han surgido de esa Iglesia, de la que también han surgido durante 2000 años miles y miles de santos, conocidos y anónimos, con vidas ejemplares e intachables que han sabido imitar en grado excelso la vida de Cristo en el servicio y el amor al prójimo; de esa misma Iglesia que fundó y sostiene la Organización de Caridad más grande del mundo, Cáritas Internacional; de esa misma Iglesia que atiende gratuitamente a miles de ancianos abandonados, de enfermos terminales o niños huérfanos en miles de asilos, hospitales y orfanatos atendidos por religiosos y laicos a lo largo y ancho de toda la tierra; de esa misma Iglesia que cada domingo educa ciudadanos haciendo escuchar a millones de personas en la Misa alguna predicación sobre cosas buenas, como lo bueno que es amar a los semejantes, ser fiel a tu pareja, no robar, ayudar al enfermo o al pobre, etc. –que luego no todos lo apliquen, es otra cosa-.

De esa misma Iglesia que aporta un valor incalculable a la salud del tejido social agrupando a decenas de miles de niños, adolescentes y jóvenes en los grupos parroquiales donde conviven sanamente y reciben formación en valores morales que les mantienen alejados de las drogas, de las pandillas y de la delincuencia, que les desarrollan una personalidad apta para la convivencia pacífica en sus comunidades y que hacen innumerables actividades de ayuda social y caritativa de la que se beneficia toda la sociedad. SÍ, SÍ SOY PARTE DE ESA IGLESIA.

miércoles, 5 de junio de 2019

Comentario apologético sobre el Sacrificio de la Misa, el purgatorio y el sacerdocio ministerial.


Publico a continuación una respuesta esgrimida a un hermano separado que dice haber sido católico en el pasado, y que en youtube me cuestionaba sobre ciertos temas de la doctrina católica: El Sacrificio de la Misa, la salvación y el papel del purgatorio, la existencia del sacerdocio ministerial, etc. Por lo extenso de su comentario aquí lo omito, pero en resumen este hermano protestante lanzaba las ya conocidas objeciones del neoevangelicalismo, donde, debido a una falsa y errada concepción de lo que creemos los católicos, sostienen premisas falsas, como por ejemplo afirmar que en la Misa decimos "sacrificar a Cristo" porque no creemos en la suficiencia perfecta de su sacrificio en la cruz o sostener que para nosotros el purgatorio es una especie de segunda oportunidad donde la persona se salva por sus propios sufrimientos haciendo nulo y vano el sacrificio de nuestro Señor, lo que, por supuesto, es totalmente falso.

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Luis, me bastó leer las primeras líneas de tu respuesta para confirmar que desconocías profundamente la fe católica que abandonaste y que por eso mismo la abandonaste, porque nunca la llegaste a conocer.

¿Dices que nos pasamos sacrificando a Cristo por no reconocer su único sacrificio? No, no volvemos a sacrificar a Cristo; si te hubieras tomado el tiempo de conocer la fe apostólica antes de abandonarla, sabrías que la Iglesia católica habla del Sacrificio de Cristo como uno realizado DE UNA VEZ Y PARA SIEMPRE, único, irrepetible, perfecto.


Lo que hacemos en la Santa Misa, ese culto instituido por Jesús en la última cena, es RENOVAR el Sacrificio, ¿qué significa esto de renovarlo? ¿Volverlo a sacrificar, acaso? De ningún modo, renovarlo significa hacerlo presente, traerlo al aquí y al ahora, para que ese Sacrificio Perpetuo, que ya por sí mismo es suficiente, nos sea aplicado a nuestras vidas actuales. Por eso decimos que la Misa actualiza el Sacrificio de Jesús, lo hace actual, pone a nuestra disposición los méritos salvíficos a pesar de que la crucifixión ocurrió hace casi dos mil años, y de este modo, actualizándolo, la gracia infinita de la obra perfecta de Jesús que viene de la cruz, llega a nuestras vidas y es aplicada en el aquí y ahora.

Pero bueno, ustedes creen que ese efecto lo consiguen haciendo la oración de la salvación, nosotros preferimos seguir lo que Cristo instituyó, "hagan esto en memorial mío" (aunque ustedes creen que un memorial es un simple recordatorio, pero bíblicamente un memorial también es un sacrificio, una ofrenda, y lo demuestro hasta con biblia protestante):

"Y tomará el sacerdote de aquella ofrenda lo que sea para su memorial, y lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida de olor grato a Jehová" Lev. 2, 9".

"Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová." Lev. 2, 16. 


El memorial cristiano, el memorial del Nuevo Testamento es CRISTO mismo, puesto que no existe ofrenda más pura y perfecta que Jesús.

En cuanto al purgatorio, te veo seguir armando muñecos de paja, o sea, luchando contra una idea falsa que tienes de nuestra doctrina y no contra nuestra doctrina tal y como la tenemos. Ya te dejé claro que el purgatorio no es para salvarse, por lo tanto es absurdo que quieras poner esta doctrina en contradicción con la obra redentora de Cristo en la cruz del Calvario. El purgatorio es para que, POR LOS MISMOS MÉRITOS DE CRISTO, por la misma obra que hizo Cristo derramando su sangre por nuestra salvación, las manchas con las que hayas muerto a razón de pecados menores, te sean lavadas con la misma Sangre del Cordero, para que entres puro al cielo, porque nada manchado entrará en los cielos (Ap, 21, 27).

Si hoy cometes un pecado y pides perdón ¿en función de qué se te perdona? En función de los mismos méritos de Cristo en la cruz, ¿pero qué pasa si cometes un pecado y mueres repentinamente? ¿Puedes entrar así al cielo? No, pero sí puedes ser lavado de esa mancha por la Sangre del Cordero, pero no aquí, porque ya no estarías aquí, sino en el purgatorio, si bien serás salvo, "pero como por el fuego" (1Cor 3, 15).

Lo de los sacerdotes, si dices que ya no pueden haber sacerdotes, pues estás negando una verdad básica de la fe cristiana, según la cual todos hemos sido constituidos en profetas, sacerdotes y reyes, solo que, algunos ejercen su sacerdocio de manera ministerial.

Porque como dice San Pablo, a ellos los constituyó ministros, para administrar los misterios de Dios: "el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica." 2Cor. 3, 6.

"Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios" 1Cor 4, 1.

¿Y qué misterio más grande pueden administrar los Ministros si no el Misterio Eucarístico? Tienes toda la literatura patrística para atestiguar que la Eucaristía era entendida como Misterio en la Iglesia primitiva.

En cuanto a lo de "SUMO Sacerdote", pues la propia expresión lo dice, si es SUMO, o sea EL MÁXIMO, es porque hay otros a su servicio. Jesús es nuestro Sumo Sacerdote, los otros son constituidos Ministros para participar ministerialmente (valga la redundancia) del Sacerdocio de Cristo. 


Saludos. 

Alfredo Rodríguez


Mira también la explicación sobre el Sacrificio de la Misa en video: 

lunes, 27 de mayo de 2019

Al rezar el Rosario cumplimos con la Escritura.


 
En el Rosario decimos por lo menos 53 Avemarías y esto le parece poco bíblico a los protestantes, y hasta dicen que son “vanas repeticiones”.

Pues no hay de vano en cumplir por lo menos 53 veces al día con las palabras bíblicas de Lucas 1, 48: “todas las generaciones me llamarán bienaventurada”, cuando le decimos a María las palabras de Isabel: “bendita tú entre las mujeres” (Lc. 1, 42).

Y mucho menos es vano bendecir 53 veces a Nuestro Señor Jesucristo cada vez que decimos “y bendito el fruto de tu vientre, JESÚS, pues como dice la Escritura: “Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey, bendeciré tu nombre por siempre; todos los días te bendeciré, alabaré tu nombre por siempre”. (Sal. 145 -144-).


¡BENDITAS REPETICIONES QUE BENDICEN 53 VECES A NUESTRO SALVADOR JESÚS Y A LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA! 

viernes, 24 de mayo de 2019

Juan 5, 39: La Reina-Valera aleja a los protestantes de Jesús en la Eucaristía y de la vida eterna.

 
Hasta hace tiempo no creía que fuera tan importante la cuestión de las versiones bíblicas, si realmente era tan importante elegir entre ésta o aquella otra; pensaba que básicamente todas decían lo mismo, pero poco a poco he ido comprendiendo la importancia de la traducción, y he ido entendiendo cuan grandemente es equivocada la doctrina protestante gracias a las malas traducciones.

Uno de los versículos más usados por el mundo protestante para sostener su doctrina de la "sola escritura" (doctrina desconocida, dicho sea de paso, en toda la antigüedad cristiana durante los primeros 1500 años) es el del Evangelio de San Juan 5, 39. En este versículo, según el pensamiento protestante y neoevangélico, Jesús estaría mandando a escudriñar las Escrituras como medio para alcanzar la vida eterna.

He participado en múltiples debates donde los adherentes del protestantismo han citado este versículo como "argumento" para defender que los cristianos deberíamos sustentarnos en la biblia y solo en la biblia, y buscar en ella, y solo en ella, nuestra salvación, e incluso no es extrañó que acompañen sus comentarios con alguna imagen con un bonito diseño donde se muestra una biblia y el versículo citado, pero, ¿realmente Jesús estaba mandando a escudriñar las Escrituras para encontrar la vida eterna, o estaba más bien reprochando a quienes creían que la vida eterna está encerrada en un libro?

La versión de la biblia Reina-Valera 1960, una de las más famosas y usadas en las congregaciones protestantes, dice:

"Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí".

Cuando la traducción de la Reina-Valera usa erróneamente el imperativo "escudriñad", el lector es inducido a creer que Jesús le está dando la orden de estudiar infatigablemente las Escrituras porque "en ellas tienen vida eterna", y de este modo está puesto todo sobre la mesa para que se exacerbe el fundamentalismo 'solobiblista' y el evangélico protestante crea que está en todo lo correcto al prescindir del Magisterio, de la Tradición, de los Sacramentos, en pocas palabras, que puede rechazar a la Iglesia (con todo el depósito de la fe contenido en ella), como necesaria para la salvación.

No es difícil comprender la profunda división de denominaciones y sub-denominaciones protestantes -grupos de la misma corriente doctrinal pero divididos formalmente en distintas estructuras, organizaciones y congregaciones debido a las distintas interpretaciones bíblicas sobre éste u otro tema en particular-, cuando se parte de una premisa según la cual el creyente solo necesita su biblia. Incluso no es extraño observar que muchos hermanos separados se alejan de sus propias congregaciones y deciden llevar su fe de manera aislada y personal, sin asistir a ninguna comunidad protestante y hasta defender su aislamiento bajo el pretexto de que "la verdad no está en ninguna iglesia o religión", sino "solo en la biblia", por lo que lo único que necesitan es "la Palabra de Dios". ¿Y cómo no van a pensar así si les han hecho creer que el cristianismo se reduce a leer un libro?

La primera vez que leí Juan 5, 39 fue precisamente en una Reina-Valera 1960, y ya desde la primera ocasión que lo leí me pareció interesante que Jesús dice "porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna"; fíjense que no dice "porque en ellas tenéis la vida eterna", sino "a vosotros os parece"; Jesús nunca dijo que fuera así, más bien estaba haciendo una crítica a la creencia de aquellos a quienes se dirigía.

Al leer la versión católica de la Biblia de Jerusalén, observamos con mucha mayor claridad qué es aquello que el Señor Jesús quiso transmitir a los judíos que le escuchaban, veamos:

"Ustedes investigan las Escrituras, ya que creen tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mi".

Otras dos versiones católicas, la Biblia Latinoamericana, así como la versión llamada El Libro del Pueblo de Dios, dicen: "Ustedes escudriñan las Escrituras" y "Ustedes examinan las Escrituras", respectivamente.

Así vemos que cuando Jesús  habló de escudriñar, estudiar o examinar -Ἐραυνᾶτε (Eraunate)- no lo hizo en un sentido imperativo, sino indicativo. Jesús estaba indicando, describiendo o explicando lo que hacían los judíos, no estaba mandando a que lo hicieran como una condición imperativa para salvarse.

Y que Jesús habla en modo indicativo nos lo muestra el propio contexto con los versículos tanto anteriores como posteriores al 39.  Por ejemplo, si comenzáramos a leer desde el versículo 36 podríamos observar que Jesús les explica que las obras que Él realiza dan testimonio de que el Padre le envió. Los judíos estaban intentando encontrar en las letras la vida eterna que se les ofrecía delante de ellos en la Persona de Jesús, quien se les manifestaba por medio de sus obras.

Los versículos 37 y 38 son impresionantes por su profunda contundencia:
"37. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Ustedes no han oído nunca su voz, ni han visto nunca su rostro,
38. NI HABITA SU PALABRA EN USTEDES, porque no creen al que él ha enviado".
¡Ni habita su palabra en ustedes! Jesús le dice nada más y nada menos que a los expertos en las Escrituras, a los que las escudriñaban profusamente, ¡que la Palabra de Dios no habitaba en ellos! Escudriñaban las Escrituras, pero no tenían la Palabra, puesto que la Palabra de Dios es una Persona, no un libro; la Palabra de Dios es Jesús, en quien no habían creído a pesar de ver todas las cosas asombrosas que el Señor hacía frente a sus ojos.

Ahora bien, ¿de todo esto se desprende que las Escrituras son innecesarias? ¡Por supuesto que no! Jesús dice en el mismo versículo 39 que ellas daban testimonio de Él, refiriéndose, como es obvio, al ahora conocido como Antiguo Testamento -las únicas Escrituras que existían hasta el momento en que Jesús estaba hablando- el cual hablaba sobre la tan anhelada llegada del Mesías de Israel. Pero inmediatamente después de que les ha dicho que las Escrituras daban testimonio de su Persona, les deja clara la diferencia entre el testimonio y la vida: "y ustedes no quieren venir a mi para tener vida" (ver. 40).

Las Sagradas Escrituras están presentes los 365 días del año en toda la vida litúrgica de la Iglesia católica, pero entendemos que ellas son un testimonio que nos remiten siempre a la Persona Viva y Real de Jesús, de manera particular y especial en su Presencia en la Sagrada Eucaristía. De poco sirve leer sobre Jesús si no se va a Jesús, si no se tiene un Encuentro Vivo y Personal con el Señor.

La vida eterna no la encontramos en las letras que nos hablan sobre Jesús, sino en Jesús mismo, en el Jesús Vivo y Real, Verdadero Dios y Verdadero Hombre, y si bien en la biblia leemos sobre Jesús, luego hay que ir a Él para tener vida, no basta quedarse con el testimonio.

Creer que la vida se encuentra en "escudriñar" las Escrituras es equivalente a pensar que para calmar el hambre bastaría con leer una receta, en lugar de poner manos a la obra, prepararla y comerla luego de que se ha obtenido el conocimiento de cómo cocinarla.

¿Y cómo se va Jesús para tener vida eterna? El mismo Señor nos lo dice:

"Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo". Juan 6, 51.

Ir a Jesús para tener vida es entrar en una perfecta Comunión con Él, es hacerse verdaderamente Uno con el Señor, dejar que Él habite en ti, ¿pero cómo nos hacemos uno con Jesús, cómo dejamos que Él habite en nosotros?  ¡Dejando que su Cuerpo entre en el nuestro, por medio de la Eucaristía que el instituyó para tal efecto y donde Él está realmente Vivo y realmente Presente, como Él mismo lo dijo, y cito la propia RVR 1960:

"El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, Y YO EN ÉL" Juan 6, 56.

No es casualidad que estas palabras se encuentren solo un capítulo después de que Jesús ha enseñado que la vida eterna no consiste en escudriñar las Escrituras. En un orden perfecto, primero les enseña a los judíos que si bien podían ser exegetas perfectos de la Escritura, no tenían la Palabra de Dios en ellos, para enseguida mostrarles cómo es que podían hacer habitar esa Palabra de manera viva en su interior; comiendo su carne y bebiendo su sangre sacramentalmente bajo el signo del pan que les estaba ofreciendo como medio eficaz para transmitirles Su Vida. 

Por eso desde tiempos muy remotos de la Iglesia primitiva, vemos que la estructura litúrgica de la fe cristiana está compuesta por la dimensión de una doble mesa desde donde Dios nos alimenta, y siendo Él nuestro propio alimento, estamos en Él y Él en nosotros para que nos haga partícipes de su vida eterna. Por eso el culto cristiano -y lo podemos ver en textos antiquísimos de la Iglesia primitiva como en los de San Justino Mártir a mediados del siglo II, donde básicamente está describiendo la Misa- siempre ha tenido la Mesa de la Palabra, donde se sirve el alimento de la Palabra proclamada desde el ambón, y la Mesa Eucarística, el altar donde por obra del Espíritu Santo el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, para que comulgando permanezcamos en Él y Él en nosotros. 

Así que si ya escudriñas las Escrituras y reconoces en ellas a Jesús, ahora es tiempo de dar el siguiente paso, ve a tener un Encuentro Personal con Él en la Eucaristía.

miércoles, 22 de mayo de 2019

¿Qué fue primero, la Biblia o la Iglesia?


¿La Iglesia nace de la Biblia o la Biblia de la Iglesia?

Para el protestante la Iglesia nace de la biblia, mientras para el católico la biblia nace de la Iglesia. 

¿Quién tiene la razón?

Pues usemos uno de los muchos dones que Dios nos ha concedido, el razonamiento: Si la Iglesia solo fuera un cuerpo de creyentes subordinados a la biblia, obligados a someterse única y exclusivamente a la Escritura, no podría haber existido la Iglesia en el tiempo en que Pablo perseguía a los cristianos, puesto que aquél que los perseguía es precisamente el que a la postre escribiría 3/4 partes del Nuevo Testamento. Si los protestantes tuvieran razón, y la Iglesia estuviera sometida únicamente a la autoridad de la Escritura, tendría primero que haberse escrito toda la biblia y luego, recién en ese momento, comenzar a existir la Iglesia
, porque, ¿a qué autoridad obedecería la Iglesia si no existía la biblia?

Pero la realidad de cómo ocurrieron las cosas es muy distinta, los primeros cristianos operaron sin la biblia tal y como la conocemos ahora. La Iglesia de los primeros años posteriores a la resurrección no se reunían a escuchar sermones sobre II de Timoteo o I de Tesalonicenses, puesto que el que escribiría años más tarde esas y otras epístolas, aun se encargaba en ese momento de buscarles para martirizarlos por su fe en el Resucitado. 

Es pues obvio que la Iglesia ya existía antes de que se escribiera el Nuevo Testamento. Los primeros cristianos ya eran una Iglesia antes de que Pablo escribiera a los Efesios, a los Gálatas, a los Corintios y a todos los demás. 

Quizá algún protestante dirá: "pero ya existía el Antiguo Testamento", sin embargo ese sería un grave problema para los propios "solobiblistas" y su doctrina, pues si el A.T. bastaba como Escritura para regir a la Iglesia, ¿qué necesidad había de escribir y añadir 27 libros más? Si el A.T. era suficiente autoridad para la vida de la Iglesia, ¿por qué entonces no se rigen ellos, los protestantes, solo por el A.T. y limitan su "sola escritura" a los libros del Tanaj judío? Si admiten la necesidad del N.T. admiten de facto que el A.T. no era una autoridad suficiente por la que se pudiera regir la Iglesia.

¿Y cómo surge el Nuevo Testamento? Por la autoridad de la Iglesia y no al revés; fue la Iglesia, por la moción del Espíritu Santo, la que decidió, primero escribir y luego reunir y canonizar 27 libros más, unirlos a su vez a lo que ya existía y llamarle a todo el conjunto 'Sagradas Escrituras', o simplemente 'Biblia'. 

De ahí que es contradictorio e incongruente afirmar, como algunos hermanos separados afirman, que ellos creen en la Biblia, pero no en la Iglesia. El Nuevo Testamento es de hecho un conjunto de textos esencialmente eclesiásticos, escritos por miembros de la Iglesia y para la Iglesia. Sus autores primeros fueron cristianos, es decir, primero fueron miembros de la Iglesia, y luego escribieron sus evangelios o cartas; nuevamente observamos ese orden, primero la Iglesia, luego los textos de la Escritura. 

Así vemos, en resumen, que lo que conocemos como Biblia, es decir, el compendio de todo el Antiguo y el Nuevo Testamento, es el producto final de un trabajo realizado por la Iglesia católica y por su autoridad, y no a la inversa. 

La biblia nace de la Iglesia, no la Iglesia de la biblia.  


lunes, 31 de diciembre de 2018

Hechos 11, 26: Los primeros cristianos pertenecían a la Iglesia católica.

La biblia dice que a los discípulos del Señor se les comenzó a llamar 'Cristianos' en Antioquía: «Y en cuanto le encontró, le llevó a Antioquía. Estuvieron juntos durante un año entero en la Iglesia y adoctrinaron a una gran muchedumbre. En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos".» Hechos 11, 26
 

Ahora bien, en el año 107, precisamente EL OBISPO DE LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA (San Ignacio) le llama 'Católica' a la Iglesia en su carta a los cristianos de Esmirna:

«Que nadie haga nada perteneciente a la Iglesia al margen del obispo. Considerad como eucaristía válida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien él la haya encomendado. Allí donde aparezca el obispo, allí debe estar el pueblo; tal como allí donde está Jesús, allí está la Iglesia católica.»

¿Entonces a qué Iglesia pertenecían aquellos discípulos que recibieron por primera vez el nombre de "cristianos" en Antioquía como dice Hechos 11, 26? ¡A LA IGLESIA CATÓLICA!



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jueves, 6 de septiembre de 2018

¿Es cierto que Dios no comparte su gloria con nadie? ¿Está mal venerar a la Virgen?


Un hermano católico cuestionó por facebook qué tan válido era la veneración a la Santísima Virgen y a nuestros hermanos los Santos, ya que el miembro de una comunidad protestante lo abordó y le dijo que venerar a la madre de nuestro Señor Jesucristo era incorrecto, ya que, según este hermano separado, "dice la biblia que Dios no comparte su gloria con nadie" y para esto le citó Isaías 42, 8 desde su biblia Reina-Valera 1960:
"Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas."
El hermano católico leyó el versículo y sorprendido pensó que quizá ellos tienen razón y que los católicos hacemos mal en amar demasiado a Nuestra Señora y Madre de nuestro Redentor. Exactamente a eso es a lo que apuestan esa clase de grupos con su proselitismo anti-católico, a confundir a católicos con poca o deficiente formación doctrinal, y que conocen poco las Escrituras, para así llevárselos de la Iglesia. 

Así que respondamos a la pregunta: ¿realmente Dios no comparte su gloria con nadie?
 

Pues muy lejos de lo que tristemente le han hecho creer a los hermanos separados, a quienes les han vendido la imagen de un Dios egoísta o envidioso, que quiere todo solo para sí mismo, en realidad resulta que Dios SÍ comparte su gloria.

¿Pero cómo? Si Isaías 41, 8 dice que Dios no comparte su gloria, ¿cómo es que los católicos decimos que sí la comparte? ¿Es esto acaso otro de los "inventos romanistas" de los que nos acusan los enemigos de la Iglesia católica? Pues no, ningún invento; si decimos que Dios comparte su gloria es porque lo dicen las propias Escrituras:
"Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno" (San Juan 17, 22)
Dios Padre ha compartido su gloria con Dios Hijo y como Dios es caridad en estado absoluto, no se guarda su gloria para sí, sino que la comparte con los suyos, con sus siervos, con sus hijos, con sus santos. Porque precisamente de eso se trata la salvación, de que en su infinito amor, Dios quiere rescatarnos de la caída a la que nos ha conducido el pecado y hacernos entrar en Su Gloria. 

Si algo quiere Dios es precisamente compartir su gloria con nosotros, y compartirla eternamente.  

¿Pero entonces la biblia se contradice entre lo que dice Isaías y lo que dice San Juan? Por supuesto que no, lo que sucede es que Dios comparte su gloria, pero NO la comparte con cualquiera. Es lógico, si revisamos correctamente el versículo de Isaías 42, 8 veremos que Dios está dando una enseñanza muy específica y concreta contra la idolatría, es decir, contra los falsos dioses y las esculturas de esos dioses falsos (no confundir con las imágenes cristianas, que no representan a ídolos, sino a siervos santos, humildes y obedientes de nuestro Señor Jesucristo). 

¡Obviamente Dios no comparte su gloria con dioses falsos, que llevan a la perdición y a la ruina a las almas de sus criaturas, a los que Él quiere salvar! Dios a través del profeta Isaías quiere enseñarnos que el único Dios que existe es Él, y que por tanto mirar hacia otros dioses nos desvía de sus enseñanzas, nos extravía del conocimiento de su voluntad.

Pero la Santísima Virgen no es un ídolo, no es un dios falso que compite con el Dios verdadero, María es el modelo perfecto de sierva del Señor, de ese mismo Dios verdadero que la creó y la predestinó para encarnarse en su vientre, ¿cómo habría de sentir Dios envidia por María? ¿Cómo podría no compartir su gloria con ella, su hija predilecta? ¿Cómo podría no compartirles de su gloria a sus hijos, los santos? 

Para eso fue enviado Jesús al mundo, para compartir su gloria con sus siervos, como ya lo vimos en el evangelio de Juan, pero allí no es el único lugar en que lo dice la biblia. Veamos ahora lo que dice San Pablo en II de Tesalonicenses en la propia versión protestante Reina Valera 1960:
"a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tes. 2, 14).
¿Cómo es que podemos alcanzar la gloria de Cristo, si se supone que Dios no comparte su gloria con nadie?

La versión Latinoamericana de la biblia católica es aún más clara:
"Con ese fin los llamó mediante el Evangelio que predicamos, y los destinó a COMPARTIR la gloria de Cristo Jesús, nuestro Señor". (II Tes. 2, 14)
Dios no comparte su gloria con otros dioses, pero, y lo dice la biblia, sí la comparte con sus hijos.

Pero esa no fue la única vez que San Pablo habló en sus epístolas sobre la gloria que Dios da a sus hijos. En la carta a los romanos, en el capítulo 2, en el que el apóstol explica que Dios es Dios tanto para judíos como para gentiles, en el último versículo dice lo siguiente:
"El verdadero judío lo es en el interior, y la verdadera circuncisión, la del corazón, según el espíritu y no según la letra. Ese es quien RECIBE DE DIOS LA GLORIA y no de los hombres" (Rom 2, 29).

Por otra parte, no está de más volver a ser enfáticos en que la veneración o el sumo grado de respeto y amor que sentimos los cristianos por María y los santos no implica colocarlos al mismo nivel de Dios, pues Dios es el Creador y los santos son sus criaturas, las que precisamente ya han sido glorificadas por Él y admitidas en su reino.


Así que no te dejes confundir con textos aislados o sacados de contexto, que no te confundan equiparando a los ídolos con la madre del Salvador (ya que Jesús no nació de ningún ídolo), ni a la idolatría con la sana veneración de los siervos de Dios, a quienes se les venera precisamente porque reconocemos que han sido glorificados por el único Dios verdadero en el que creemos y al cual adoramos: El Dios Uno y Trino; Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

sábado, 25 de agosto de 2018

¿Se puede adquirir la vida eterna con buenas obras? La biblia dice que sí.

Como enseña la biblia y siempre lo ha enseñado la Iglesia católica, la fe salva, pero la fe que salva es la que actúa por medio de la caridad, la fe que es sinónimo de fidelidad a la voluntad de Dios, que es el amor. 

¿El hombre puede adquirir la vida eterna con buenas obras?

Aunque a los protestantes les escandalice porque contradice su doctrina: ¡LA BIBLIA DICE QUE SÍ!
1 Timoteo 6, 18-19: «que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad; de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera
(Biblia de Jerusalén).
Vemos cómo para San Pablo la verdadera doctrina de la Gracia no excluye la necesidad de las obras, pues nuestras buenas obras son posibilitadas por la gracia que Dios nos proporciona por medio de los Sacramentos para unirnos al amor de Cristo y poder dar fruto.
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