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lunes, 19 de abril de 2021

¿Dios y Jesús son la misma persona?


Circula por Facebook una publicación que se ha hecho bastante viral que dice: "Fui al catecismo, pero nunca entendí si Dios y Jesús eran la misma persona" 

Aunque la publicación es básicamente un meme que carece de seriedad, en los comentarios se han suscitado diversos debates y explicaciones, por lo que no está de más aprovechar para dar respuesta a esta duda (para aquellos que se la planteen honestamente). Aunque lo advertimos, la respuesta no es sencilla, ya que hablar de Dios desde la perspectiva cristiana es hablar de la Trinidad, y la Trinidad no es un tema nada sencillo.

¿Dios y Jesús son la misma persona?

Sí y no, porque en la teología cristiana Jesús es Dios, así que sí es la misma persona. Pero en la misma teología cristiana Dios no es una persona, son tres personas. Un solo Dios, una sola sustancia divina, pero en tres personas. Por tanto Jesús es Dios en la persona del Hijo. Es Dios, pero no es Dios Padre; es Dios, pero no es Dios Espíritu Santo, es Dios Hijo, que es el mismo Dios que Dios Padre y Dios Espíritu Santo, pero diferente persona. ¿No lo entendieron? Despreocúpense, ni San Agustín comprendía la Trinidad, por eso se le conoce como "el misterio de la Trinidad".

Alfredo Rodríguez.

jueves, 11 de abril de 2019

El sentido de la vida del hombre, según Benedicto XVI.


Ha salido a la luz una larga carta (puede leerse en este enlace) del Papa emérito Benedicto XVI en la cual reflexiona sobre la crisis de los abusos sexuales en la Iglesia, y hace un repaso por todas las vertientes a las que obedece esta triste realidad; apunta hacia el movimiento contracultural de la "revolución sexual" en la década del 60, la cual fue tan fuerte que, reconoce, muchos miembros de la Iglesia no pudieron ser inmunes a su veneno, provocándose una decadencia brutal decadencia en la Teología Moral que invadiría los seminarios, de donde posteriormente saldría una nueva generación de sacerdotes.
 

Pero dentro de esta reflexión, que es muy profunda y exhaustiva, encontramos unas palabras maravillosas sobre el sentido misma de la existencia y de la vida del hombre.
 

Benedicto XVI, hablando de la decadencia moral tanto dentro como fuera de la Iglesia, reflexiona sobre la humanidad contemporánea que se ha olvidado completamente de Dios, que lo ha sacado de la vida pública, que ha creído que Dios era un estorbo para su libertad, sin caer en cuenta que si no hay Dios, si se prescinde del Creador, absolutamente todo carece de un sentido último y esencial, y los propios criterios de bien y de mal se esfuman y desvanecen.
A.R.

Dejamos un par de pequeños, pero profundos extractos de esta carta, que nos recuerdan el sentido de la vida del hombre, y el sentido mismo de la orientación moral del hombre:

«Podemos entonces decir que el primer don fundamental que la fe nos ofrece es la certeza de que Dios existe. Un mundo sin Dios solo puede ser un mundo sin significado. De otro modo, ¿de dónde vendría todo? En cualquier caso, no tiene propósito espiritual. De algún modo está simplemente allí y no tiene objetivo ni sentido. Entonces no hay estándares del bien ni del mal, y solo lo que es más fuerte que otra cosa puede afirmarse a sí misma y el poder se convierte en el único principio. La verdad no cuenta, en realidad no existe. Solo si las cosas tienen una razón espiritual tienen una intención y son concebidas. Solo si hay un Dios Creador que es bueno y que quiere el bien, la vida del hombre puede entonces tener sentido

«Una sociedad sin Dios –una sociedad que no lo conoce y que lo trata como no existente– es una sociedad que pierde su medida. En nuestros días fue que se acuñó la frase de la muerte de Dios. Cuando Dios muere en una sociedad, se nos dijo, esta se hace libre. En realidad, la muerte de Dios en una sociedad también significa el fin de la libertad porque lo que muere es el propósito que proporciona orientación, dado que desaparece la brújula que nos dirige en la dirección correcta que nos enseña a distinguir el bien del mal. La sociedad occidental es una sociedad en la que Dios está ausente en la esfera pública y no tiene nada que ofrecerle. Y esa es la razón por la que es una sociedad en la que la medida de la humanidad se pierde cada vez más. En puntos individuales, de pronto parece que lo que es malo y destruye al hombre se ha convertido en una cuestión de rutina.»


Benedicto XVI.

martes, 2 de abril de 2019

¿Por qué la Misa es el culto verdadero deseado por Dios? Respuesta a persona que quiere conocer más sobre el cristianismo

 
Pregunta: ¿Tú crees que es imposible que se desarrolle una religión natural basada en la dignidad humana diferente a meramente asistir a misa?

Respuesta: Claro que se puede desarrollar, la misma Iglesia habla de la "Semilla del Verbo" que está presente en todas las culturas y en la gran mayoría de las religiones que ha conocido la humanidad, o sea en todas se encuentra la Semilla de la Verdad, aunque no esté presente en ellas la verdad plena y completa. Y esto es así porque el hombre, creado por Dios, tiene inscrito en su naturaleza la búsqueda natural de Dios, el Catecismo dice al respecto:

«28. De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso».

También San Pablo dice en su Carta a los Romanos que los gentiles tienen la ley de Dios inscrita en sus corazones, o sea todo hombre, guiado por su razón, puede alcanzar a discernir entre el bien y el mal, y eso porque proviene de Dios y a Él aspiran sus más íntimos deseos (aun de los ateos, aunque lo desconozcan).

Ahora, si bien es cierto que los hombres buscan a Dios de múltiples maneras y llevan inscrita la capacidad de hacer el bien en su corazón, no se deduce de ahí que todos los cultos sean iguales. En ese sentido la Misa sí es para nosotros la forma superior, más acabada y perfecta de culto a Dios, porque este culto lo ha instituido Dios mismo, cuando en la última cena Jesús instituye su sacrificio incruento bajo los signos del pan y del vino y ordena a los apóstoles a perpetuar dicho sacrificio de su Cuerpo y Sangre en ofrenda agradable al Padre cuando les dice: "hagan esto en conmemoración mía". Es Jesús mismo, enseñándoles cuál es la forma ritual perfecta de entrar en comunión con Dios; desde la perspectiva cristiana ya no puede haber algo superior a esto si la enseñanza proviene directamente de Jesús.

Los demás cultos son los esfuerzos naturales y legítimos del hombre por entrar en comunión con Dios, la Misa es el medio que Dios le dio a los hombres para entrar en comunión con Él.


jueves, 6 de septiembre de 2018

¿Es cierto que Dios no comparte su gloria con nadie? ¿Está mal venerar a la Virgen?


Un hermano católico cuestionó por facebook qué tan válido era la veneración a la Santísima Virgen y a nuestros hermanos los Santos, ya que el miembro de una comunidad protestante lo abordó y le dijo que venerar a la madre de nuestro Señor Jesucristo era incorrecto, ya que, según este hermano separado, "dice la biblia que Dios no comparte su gloria con nadie" y para esto le citó Isaías 42, 8 desde su biblia Reina-Valera 1960:
"Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas."
El hermano católico leyó el versículo y sorprendido pensó que quizá ellos tienen razón y que los católicos hacemos mal en amar demasiado a Nuestra Señora y Madre de nuestro Redentor. Exactamente a eso es a lo que apuestan esa clase de grupos con su proselitismo anti-católico, a confundir a católicos con poca o deficiente formación doctrinal, y que conocen poco las Escrituras, para así llevárselos de la Iglesia. 

Así que respondamos a la pregunta: ¿realmente Dios no comparte su gloria con nadie?
 

Pues muy lejos de lo que tristemente le han hecho creer a los hermanos separados, a quienes les han vendido la imagen de un Dios egoísta o envidioso, que quiere todo solo para sí mismo, en realidad resulta que Dios SÍ comparte su gloria.

¿Pero cómo? Si Isaías 41, 8 dice que Dios no comparte su gloria, ¿cómo es que los católicos decimos que sí la comparte? ¿Es esto acaso otro de los "inventos romanistas" de los que nos acusan los enemigos de la Iglesia católica? Pues no, ningún invento; si decimos que Dios comparte su gloria es porque lo dicen las propias Escrituras:
"Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno" (San Juan 17, 22)
Dios Padre ha compartido su gloria con Dios Hijo y como Dios es caridad en estado absoluto, no se guarda su gloria para sí, sino que la comparte con los suyos, con sus siervos, con sus hijos, con sus santos. Porque precisamente de eso se trata la salvación, de que en su infinito amor, Dios quiere rescatarnos de la caída a la que nos ha conducido el pecado y hacernos entrar en Su Gloria. 

Si algo quiere Dios es precisamente compartir su gloria con nosotros, y compartirla eternamente.  

¿Pero entonces la biblia se contradice entre lo que dice Isaías y lo que dice San Juan? Por supuesto que no, lo que sucede es que Dios comparte su gloria, pero NO la comparte con cualquiera. Es lógico, si revisamos correctamente el versículo de Isaías 42, 8 veremos que Dios está dando una enseñanza muy específica y concreta contra la idolatría, es decir, contra los falsos dioses y las esculturas de esos dioses falsos (no confundir con las imágenes cristianas, que no representan a ídolos, sino a siervos santos, humildes y obedientes de nuestro Señor Jesucristo). 

¡Obviamente Dios no comparte su gloria con dioses falsos, que llevan a la perdición y a la ruina a las almas de sus criaturas, a los que Él quiere salvar! Dios a través del profeta Isaías quiere enseñarnos que el único Dios que existe es Él, y que por tanto mirar hacia otros dioses nos desvía de sus enseñanzas, nos extravía del conocimiento de su voluntad.

Pero la Santísima Virgen no es un ídolo, no es un dios falso que compite con el Dios verdadero, María es el modelo perfecto de sierva del Señor, de ese mismo Dios verdadero que la creó y la predestinó para encarnarse en su vientre, ¿cómo habría de sentir Dios envidia por María? ¿Cómo podría no compartir su gloria con ella, su hija predilecta? ¿Cómo podría no compartirles de su gloria a sus hijos, los santos? 

Para eso fue enviado Jesús al mundo, para compartir su gloria con sus siervos, como ya lo vimos en el evangelio de Juan, pero allí no es el único lugar en que lo dice la biblia. Veamos ahora lo que dice San Pablo en II de Tesalonicenses en la propia versión protestante Reina Valera 1960:
"a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo" (2 Tes. 2, 14).
¿Cómo es que podemos alcanzar la gloria de Cristo, si se supone que Dios no comparte su gloria con nadie?

La versión Latinoamericana de la biblia católica es aún más clara:
"Con ese fin los llamó mediante el Evangelio que predicamos, y los destinó a COMPARTIR la gloria de Cristo Jesús, nuestro Señor". (II Tes. 2, 14)
Dios no comparte su gloria con otros dioses, pero, y lo dice la biblia, sí la comparte con sus hijos.

Pero esa no fue la única vez que San Pablo habló en sus epístolas sobre la gloria que Dios da a sus hijos. En la carta a los romanos, en el capítulo 2, en el que el apóstol explica que Dios es Dios tanto para judíos como para gentiles, en el último versículo dice lo siguiente:
"El verdadero judío lo es en el interior, y la verdadera circuncisión, la del corazón, según el espíritu y no según la letra. Ese es quien RECIBE DE DIOS LA GLORIA y no de los hombres" (Rom 2, 29).

Por otra parte, no está de más volver a ser enfáticos en que la veneración o el sumo grado de respeto y amor que sentimos los cristianos por María y los santos no implica colocarlos al mismo nivel de Dios, pues Dios es el Creador y los santos son sus criaturas, las que precisamente ya han sido glorificadas por Él y admitidas en su reino.


Así que no te dejes confundir con textos aislados o sacados de contexto, que no te confundan equiparando a los ídolos con la madre del Salvador (ya que Jesús no nació de ningún ídolo), ni a la idolatría con la sana veneración de los siervos de Dios, a quienes se les venera precisamente porque reconocemos que han sido glorificados por el único Dios verdadero en el que creemos y al cual adoramos: El Dios Uno y Trino; Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

jueves, 22 de septiembre de 2016

El universo, ¿Diseño Inteligente o Diseño Sabio?

Un argumento clásico a favor de la existencia de Dios, es el del "Diseño Inteligente". Se percibe una "inteligencia" detrás del orden en el universo, y eso ha hecho creer a mucha gente, a lo largo de toda la historia, que existe “Alguien” detrás de todo esto.

Por supuesto, los ateos se exprimen el seso para negar esta evidencia tan clara, y actualmente ya presumen que sus "científicos" han demostrado que no se ocupa un "dios" para explicar nada.

Lo primero que debe decirse es acerca de la susodicha inteligencia. En efecto: los ateos tienen razón cuando dicen que detrás de la realidad que conocemos no hay un diseño inteligente y, por supuesto, tampoco un ser inteligente.

Porque Dios NO es inteligente.


Conforme a lo que sabemos de Dios, Él es OMNISCIENTE. Sabelotodo. Ahora bien:

La inteligencia es la capacidad que tenemos los seres inteligentes para sacar conclusiones: deducciones e inducciones, que nos permiten ir adquiriendo NUEVOS conocimientos a partir de los que vamos adquiriendo.

Entre los millones de cosas que Dios no puede hacer, está el hecho de que no puede adquirir un conocimiento nuevo, dado que ya lo sabe todo desde siempre.

Así que la inteligencia es sólo una pobre imagen de la sabiduría divina: Dios no es inteligente, es sabio. Los inteligentes somos nosotros, cual más cual menos.



Entonces, el cosmos (el universo como un todo organizado) es resultado de un Diseño Sabio.

No puramente inteligente.


Luis Gerardo Morales Cienfuegos

lunes, 11 de julio de 2016

Con esta imagen y esta explicación procesarás mejor el misterio de la Santísima Trinidad

Acerquémonos al misterio de la Santísima Trinidad
Indispensable bajo la situación actual.


¿Sabes distinguir entre un bloque de madera y una letra del alfabeto?

Observa con atención la siguiente imagen, luego sigue leyendo:

Ahora sí:


Las tres letras están en el bloque de madera. El bloque es de madera, no es un bloque de letras. Es evidente que no podría serlo, porque los bloques sólidos no están hechos de letras.

Las letras no son piezas añadidas al bloque de madera. No son piezas ni partes en modo alguno.

Van integradas al bloque de madera, al grado que el bloque de madera como lo ves, es a la vez B, E y G, pero la B no es la E, la E no es la G y la G no es la B.

Con todo y ser perfectamente distinguibles como tres letras distintas, no dejan de tener en común que las tres son sólo un bloque de madera y nada más que un mismo y único bloque de madera.

Esas tres letras no podrían ser lo que son, sin ser el bloque de madera, y viceversa.

Quien diga que las tres letras son tres bloques de madera, está mintiendo o errando, pero de seguro que en la verdad no está.

Y si alguien dice que un bloque de madera no puede ser tres letras, es porque no sabe distinguir entre las letras y los bloques de madera.

Ahora bien. En cuanto a la Santísima Trinidad...

Existen tres personas que comparten el único ser divino: La persona de Dios Padre, la persona de Dios Hijo, y la persona de Dios Espíritu Santo. Así se enuncia correctamente el misterio.

Las tres personas divinas están en Dios. Dios es un ser espiritual, no es un bloque de personas. Es evidente que no podría serlo, porque los espíritus no están “hechos” de personas.

Las personas divinas no son piezas añadidas a Dios. No son piezas ni partes en modo alguno.

Van integradas a Dios, al grado que Dios, es a la vez, Padre, Hijo y Espíritu Santo; pero el Padre no es el Hijo, El Hijo no es el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo no es el Padre.

Con todo y ser perfectamente distinguibles como 3 personas divinas distintas, no dejan de tener en común que las tres son sólo un Dios y nada más que un mismo y único Dios.

Esas tres personas divinas no podrían ser lo que son, sin ser Dios, y viceversa.

Quien diga que las tres personas divinas son 3 Dioses, está mintiendo o errando, pero de seguro que en la verdad no está.

Y si alguien dice que un solo espíritu no puede ser tres personas distintas, es porque no sabe distinguir entre las personas y los espíritus.

¿Alguna duda?

miércoles, 7 de enero de 2015

¿La Iglesia Católica es Cristiana?

Jesús entregando a Pedro las llaves del reino de los cielos.

Aunque para un católico bien formado en su fe esta pregunta tiene una respuesta obvia, es sorprendente que aun hoy día, e incluso diría que cada día con mayor frecuencia, más personas se pregunten si un católico es o no es cristiano.

Algo que todo católico debe admitir con plena sinceridad y objetividad, es que el nivel de formación doctrinal del católico promedio es muy pobre, son millones los que se hacen llamar a sí mismos "católicos", y quienes incluso asisten a misa con relativa frecuencia, pero que desconocen profundamente su fe, este hecho ha permitido una inmensa confusión y el gran avance de las denominaciones protestantes, quienes con un discurso más "efusivamente" cristiano han logrado construir en el imaginario colectivo una diferencia entre "católico" y "cristiano" como dos cosas distintas.

Es escandaloso escuchar, incluso a católicos, decir de alguna otra persona que abandonó la Iglesia que "se volvió cristiano", como si antes, como católico, no lo hubiese sido.

Pero entonces, ¿la iglesia católica es cristiana? 

La respuesta es contundente: Claro que Sí. La Iglesia Católica es cristiana, tan cristiana que fue fundada por el mismísmo Jesucristo, por tanto, no es exagerado decir que esta es, de hecho, la única y verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia de la Biblia, la que Jesús edificó frente a sus Apóstoles con Pedro a la cabeza como el principal encargado de apacentar al rebaño de Cristo en la tierra, como se nos relata en el evangelio de Mateo capítulo 16:18-19:

18. "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro (piedra), y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos".
La Iglesia Católica es la única que puede reclamar la herencia del significado de los versículos recién citados, puesto que es la única Iglesia que existe hoy día, de todas las que se reclaman "cristianas", que se remonta a los tiempos de Cristo y los apóstoles(1)

¿Y cómo podemos saber y afirmar que se trata de la misma Iglesia de la que habla Jesús en Mateo 16:18? Esto lo podemos saber gracias a un hecho de suma relevancia: a la Sucesión Apostólica ininterrumpida por más de 2000 años, Sucesión Apostólica que ha garantizado que esta columna y fundamento de la Verdad que es la Iglesia permanezca en el tiempo, que sea portadora de una continuidad histórica que la hace ser esa misma comunidad de los apóstoles, no "heredera" de aquella Iglesia, sino literalmente esa misma Iglesia, esa misma comunidad que creció, se expandió por las naciones y que nunca ha dejado de existir desde entonces, llevando a cabo su labor evangelizadora de generación en generación, de siglo en siglo por todos los rincones de la Tierra. 

Como queda claro, el propio origen de la Iglesia proviene de Cristo, quien es su fundador; y la primera y más importante razón de ser de esta Iglesia es precisamente anunciar a Cristo a todas las naciones y a todos los hombres de la tierra (como Él mismo ordenó), para decirle al mundo que Jesús es el Hijo de Dios, el Mesías Verdadero, el Cordero de Dios que fue entregado por nuestros pecados y que resucitó venciendo a la muerte como prueba de su divinidad. La tarea de la Iglesia Católica es cumplir fielmente con el mandato de Cristo de ir a buscar discípulos de todas las naciones bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñarles, transmitirles, la verdad de la revelación divina, pues, como también nos enseña la escritura, la Iglesia es "columna y fundamento de la Verdad". ¿Y qué otra cosa es la Verdad si no Cristo?

Cristo, el protagonista de la Misa.

El propio rito de culto más importante de los católicos, la santa misa, es absolutamente "cristocéntrico", es un acto de adoración a Dios, recordando y actualizando el sacrificio realizado por Jesús al entregar su vida para el perdón de los pecados, de ahí que la parte central de la misa, el momento cumbre de la misma, después de las lecturas de la escritura, de la homilía, de los cantos de alabanza, etc., es el momento donde Cristo se hace realmente presente en la eucaristía, cuando el pan y el vino se convierten en su cuerpo y en su sangre, y los cristianos reafirmamos nuestra comunión con Él a través de recibir ese cuerpo y esa sangre, como hicieron aquellos primeros cristianos, los apóstoles, en la última cena: 
26. Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió, y dándoselo a sus discípulos, dijo: "Tomad, comed, éste es mi cuerpo".
27. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: "Bebed de ella todos,
28. porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados". (Mateo 26:26-28).
Cuando se dimensiona correctamente la enorme importancia y la magnitud que le damos los católicos al Cuerpo y a la Sangre de Cristo en cada Misa (Misa que el teólogo ex-protestante Scott Hahn considera una extensión del cielo en la tierra en la que descienden los ángeles para adorar junto a nosotros al Señor) por sabernos ante la presencia de Nuestro Rey y Salvador en el momento del culto, se vuelve fácil reconocer que Cristo es el centro mismo de toda nuestra fe católica. 

¿La Iglesia Católica fue cristiana y dejó de serlo?

Entre el protestantismo encontramos dos clases de detractores que niegan el carácter cristiano de la Iglesia Católica. Por un lado están los más radicales y fanáticamente anticatólicos, quienes dicen que la Iglesia "original" o "primitiva" que fundó Jesucristo se perdió en una época muy temprana después de la muerte de los apóstoles y que la Iglesia Católica "surgió siglos después" como un mero invento del emperador Constantino(2) para adorar ídolos paganos con una cubierta cristiana y que por tanto la Iglesia Católica no es y nunca fue cristiana, sino pagana, idólatra, e incluso, "satánica" desde sus inicios. 

Otro sector, un poco más moderado y sensato, admite que efectivamente la Iglesia Católica tiene dos mil años de existencia y es la Iglesia que proviene de Cristo y los apóstoles, pero que a partir del año 313 con el Edicto de Milán emitido por Constantino para tolerar al cristianismo y a las demás religiones dentro del imperio romano, la Iglesia fue paulatinamente "corrompiéndose", "paganizándose" y terminó por perder su conexión con el antiguo cristianismo que antes poseía, el cual, supuestamente, habría sido restaurado en la reforma protestante.

Ambas afirmaciones, aunque nuestros hermanos protestantes no puedan visualizarlo desde la óptica con la cual ven las cosas, son una rotunda negación de la Biblia, la misma que ellos colocan como único criterio de autoridad en materia de fe y de doctrina. ¿Por qué decimos que es una negación de la Sagrada Escritura? Porque pensar de esta forma, es tanto como decir que Cristo mintió, o bien, que se equivocó, pues Jesús establece su Iglesia y le emite lo que podríamos llamar un "seguro de indestructibilidad" cuando dice "sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" y también en Mateo 28, 20 leemos la siguiente instrucción y promesa de perpetuidad a su Iglesia cuando manda a los primeros dirigentes de ésta a todas las naciones en busca de discípulos: "y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". 

¡Contundente! ¡A la Iglesia de Cristo, que es la Iglesia católica, según los que nos dice el propio Cristo a través del evangelio, nada ni nadie la puede corromper, nada ni nadie la puede destruir, y nunca ha dejado ni dejará de existir!

Cuando Cristo dice "estoy con vosotros", se refiere a su Iglesia representada en ese momento por los apóstoles, por eso dice "todos los días hasta el fin del mundo", ya que aunque esos apóstoles en algún momento fueran morir, harían crecer y hacer preservar la Iglesia, tal como ocurrió, con nuevos discípulos y seguidores de Cristo de entre los cuales surgirían los sucesores de los apóstoles. Es por esto que no dice "estoy con vosotros hasta que el último de vosotros muera", como muchos protestantes intentan interpretar del "estoy con vosotros" para decir que aquella Iglesia ya no existe o que dejó de existir por aproximadamente 16 siglos hasta que llegó Lutero, tesis que es completamente inconsistente con las promesas de Jesús a su Iglesia que vimos anteriormente. 

Conclusión.

Si reconocemos que Jesús fundó su Iglesia para hacer conocer a través de ésta el Nuevo Pacto de Dios con la humanidad, y que dicha Iglesia tiene la promesa de que ni el mismo infierno podrá destruirla porque siempre estará acompañada por Cristo y por el Espíritu Santo, y que aquella "primera Iglesia" del Nuevo Testamento perduró en el tiempo a través de la autoridad otorgada por los apóstoles (que a su vez habían recibido de Cristo) a sus sucesores, y que dicha sucesión de autoridad apostólica nunca cesó en el tiempo, y que hoy está representada por los obispos de la Iglesia, podemos concluir no solo que ésta que hoy conocemos hoy como la Iglesia Católica es legítimamente cristiana, sino que es la verdadera y auténtica Iglesia que nos viene desde Cristo y de la cual nos habla la Biblia.

Así que si eres católico, alégrate, porque estás en la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, y si no lo eres, también alégrate, porque tienes las puertas abiertas a ella. 

Alfredo Rodríguez.

(1). Por supuesto también la Iglesia ortodoxa viene desde Cristo y los apóstoles, pero más que reconocerla como "otra Iglesia diferente", la reconocemos como parte de esa misma Iglesia cristiana que es Una, Santa, Católica y Apostólica que se remonta al primer siglo, pero con quien, desafortunadamente, la comunión se rompió en el año 1054, y seguimos esperando que se restablezca, pues como diría el Papa San Juan Pablo II, la Iglesia de oriente es el otro pulmón por el que respira la Iglesia universal. 
(2) Ver: Constantino no fundó la Iglesia católica ni fue Papa, te lo demostramos.