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miércoles, 5 de junio de 2019

Comentario apologético sobre el Sacrificio de la Misa, el purgatorio y el sacerdocio ministerial.


Publico a continuación una respuesta esgrimida a un hermano separado que dice haber sido católico en el pasado, y que en youtube me cuestionaba sobre ciertos temas de la doctrina católica: El Sacrificio de la Misa, la salvación y el papel del purgatorio, la existencia del sacerdocio ministerial, etc. Por lo extenso de su comentario aquí lo omito, pero en resumen este hermano protestante lanzaba las ya conocidas objeciones del neoevangelicalismo, donde, debido a una falsa y errada concepción de lo que creemos los católicos, sostienen premisas falsas, como por ejemplo afirmar que en la Misa decimos "sacrificar a Cristo" porque no creemos en la suficiencia perfecta de su sacrificio en la cruz o sostener que para nosotros el purgatorio es una especie de segunda oportunidad donde la persona se salva por sus propios sufrimientos haciendo nulo y vano el sacrificio de nuestro Señor, lo que, por supuesto, es totalmente falso.

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Luis, me bastó leer las primeras líneas de tu respuesta para confirmar que desconocías profundamente la fe católica que abandonaste y que por eso mismo la abandonaste, porque nunca la llegaste a conocer.

¿Dices que nos pasamos sacrificando a Cristo por no reconocer su único sacrificio? No, no volvemos a sacrificar a Cristo; si te hubieras tomado el tiempo de conocer la fe apostólica antes de abandonarla, sabrías que la Iglesia católica habla del Sacrificio de Cristo como uno realizado DE UNA VEZ Y PARA SIEMPRE, único, irrepetible, perfecto.


Lo que hacemos en la Santa Misa, ese culto instituido por Jesús en la última cena, es RENOVAR el Sacrificio, ¿qué significa esto de renovarlo? ¿Volverlo a sacrificar, acaso? De ningún modo, renovarlo significa hacerlo presente, traerlo al aquí y al ahora, para que ese Sacrificio Perpetuo, que ya por sí mismo es suficiente, nos sea aplicado a nuestras vidas actuales. Por eso decimos que la Misa actualiza el Sacrificio de Jesús, lo hace actual, pone a nuestra disposición los méritos salvíficos a pesar de que la crucifixión ocurrió hace casi dos mil años, y de este modo, actualizándolo, la gracia infinita de la obra perfecta de Jesús que viene de la cruz, llega a nuestras vidas y es aplicada en el aquí y ahora.

Pero bueno, ustedes creen que ese efecto lo consiguen haciendo la oración de la salvación, nosotros preferimos seguir lo que Cristo instituyó, "hagan esto en memorial mío" (aunque ustedes creen que un memorial es un simple recordatorio, pero bíblicamente un memorial también es un sacrificio, una ofrenda, y lo demuestro hasta con biblia protestante):

"Y tomará el sacerdote de aquella ofrenda lo que sea para su memorial, y lo hará arder sobre el altar; ofrenda encendida de olor grato a Jehová" Lev. 2, 9".

"Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová." Lev. 2, 16. 


El memorial cristiano, el memorial del Nuevo Testamento es CRISTO mismo, puesto que no existe ofrenda más pura y perfecta que Jesús.

En cuanto al purgatorio, te veo seguir armando muñecos de paja, o sea, luchando contra una idea falsa que tienes de nuestra doctrina y no contra nuestra doctrina tal y como la tenemos. Ya te dejé claro que el purgatorio no es para salvarse, por lo tanto es absurdo que quieras poner esta doctrina en contradicción con la obra redentora de Cristo en la cruz del Calvario. El purgatorio es para que, POR LOS MISMOS MÉRITOS DE CRISTO, por la misma obra que hizo Cristo derramando su sangre por nuestra salvación, las manchas con las que hayas muerto a razón de pecados menores, te sean lavadas con la misma Sangre del Cordero, para que entres puro al cielo, porque nada manchado entrará en los cielos (Ap, 21, 27).

Si hoy cometes un pecado y pides perdón ¿en función de qué se te perdona? En función de los mismos méritos de Cristo en la cruz, ¿pero qué pasa si cometes un pecado y mueres repentinamente? ¿Puedes entrar así al cielo? No, pero sí puedes ser lavado de esa mancha por la Sangre del Cordero, pero no aquí, porque ya no estarías aquí, sino en el purgatorio, si bien serás salvo, "pero como por el fuego" (1Cor 3, 15).

Lo de los sacerdotes, si dices que ya no pueden haber sacerdotes, pues estás negando una verdad básica de la fe cristiana, según la cual todos hemos sido constituidos en profetas, sacerdotes y reyes, solo que, algunos ejercen su sacerdocio de manera ministerial.

Porque como dice San Pablo, a ellos los constituyó ministros, para administrar los misterios de Dios: "el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica." 2Cor. 3, 6.

"Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios" 1Cor 4, 1.

¿Y qué misterio más grande pueden administrar los Ministros si no el Misterio Eucarístico? Tienes toda la literatura patrística para atestiguar que la Eucaristía era entendida como Misterio en la Iglesia primitiva.

En cuanto a lo de "SUMO Sacerdote", pues la propia expresión lo dice, si es SUMO, o sea EL MÁXIMO, es porque hay otros a su servicio. Jesús es nuestro Sumo Sacerdote, los otros son constituidos Ministros para participar ministerialmente (valga la redundancia) del Sacerdocio de Cristo. 


Saludos. 

Alfredo Rodríguez


Mira también la explicación sobre el Sacrificio de la Misa en video: 

martes, 2 de abril de 2019

¿Por qué la Misa es el culto verdadero deseado por Dios? Respuesta a persona que quiere conocer más sobre el cristianismo

 
Pregunta: ¿Tú crees que es imposible que se desarrolle una religión natural basada en la dignidad humana diferente a meramente asistir a misa?

Respuesta: Claro que se puede desarrollar, la misma Iglesia habla de la "Semilla del Verbo" que está presente en todas las culturas y en la gran mayoría de las religiones que ha conocido la humanidad, o sea en todas se encuentra la Semilla de la Verdad, aunque no esté presente en ellas la verdad plena y completa. Y esto es así porque el hombre, creado por Dios, tiene inscrito en su naturaleza la búsqueda natural de Dios, el Catecismo dice al respecto:

«28. De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos religiosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso».

También San Pablo dice en su Carta a los Romanos que los gentiles tienen la ley de Dios inscrita en sus corazones, o sea todo hombre, guiado por su razón, puede alcanzar a discernir entre el bien y el mal, y eso porque proviene de Dios y a Él aspiran sus más íntimos deseos (aun de los ateos, aunque lo desconozcan).

Ahora, si bien es cierto que los hombres buscan a Dios de múltiples maneras y llevan inscrita la capacidad de hacer el bien en su corazón, no se deduce de ahí que todos los cultos sean iguales. En ese sentido la Misa sí es para nosotros la forma superior, más acabada y perfecta de culto a Dios, porque este culto lo ha instituido Dios mismo, cuando en la última cena Jesús instituye su sacrificio incruento bajo los signos del pan y del vino y ordena a los apóstoles a perpetuar dicho sacrificio de su Cuerpo y Sangre en ofrenda agradable al Padre cuando les dice: "hagan esto en conmemoración mía". Es Jesús mismo, enseñándoles cuál es la forma ritual perfecta de entrar en comunión con Dios; desde la perspectiva cristiana ya no puede haber algo superior a esto si la enseñanza proviene directamente de Jesús.

Los demás cultos son los esfuerzos naturales y legítimos del hombre por entrar en comunión con Dios, la Misa es el medio que Dios le dio a los hombres para entrar en comunión con Él.


lunes, 26 de junio de 2017

El Sacrificio de la Misa, el gran tesoro que los protestantes desconocen.

Por: Alejandro Hincapie.

«Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea PURO VUESTRO SACRIFICIO. Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio. Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán UNA OFRENDA PURA. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones.»
(DIDAJÉ XIV. 1-3, siglo I)

Para la los protestantes la Santa Misa es abominable porque se re-sacrifica a Cristo. Pero esto no es lo que la santa Iglesia Católica ha ensañado a través de los siglos. Como un Ex-Protestante, me alegra haber encontrado tan profundo tesoro que solo está dentro de la Iglesia Católica.

El primer testimonio que encontramos sobre este puro sacrificio está en la Didajé:
«La instrucción del Señor a los gentiles por medio de los doce Apóstoles.».

Podemos ver como en los días del Señor en la partición del pan se celebra este puro sacrificio, ofrecido como una ofrenda pura en todo lugar y tiempo. Millones de católicos nos reunimos en el día del Señor a celebrar este puro sacrificio celebrado en todo tiempo y lugar, por el gran misterio de la Sagrada Eucaristía.

Debe quedar claro para los hermanos protestantes que este Santo Sacrificio de la Misa actualiza el único sacrificio de Cristo, no sacrificamos a cristo en cada Eucaristía, ni repetimos miles de veces el sacrificio de la Cruz. Lo que actualizamos es el sacrificio de Cristo y como sacerdotes santos, ofrecemos nuestro sacrificio en el altar.

«También vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo.» (1 Pedro 2.5)

Este sacrificio es acompañado de nuestras alabanzas, como una acción de gracias, el incienso de todos los santos.

«Sacrificio te ofreceré de acción de gracias, e invocaré el nombre del Señor.» (Salmos 116. 17)

«Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura. Pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice el Señor Sebaot.» (Malaquias 1.11)

La costumbre del incienso en la Santa Misa, nos deja de manifiesto como en la Santa Iglesia Católica está el cumplimiento de Malaquias, ya que es en la Iglesia Católica donde el incienso esta presente en la Liturgia, es solo en el sacrificio de la Misa donde en todas las naciones, en todo tiempo y lugar se ofrece el sacrificio puro por medio de la Sagrada Eucaristía, donde participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

«Entonces se lleva al altar, a veces en procesión, el pan y el vino que serán ofrecidos por el sacerdote en nombre de Cristo en el sacrificio eucarístico en el que se convertirán en su Cuerpo y en su Sangre. Es la acción misma de Cristo en la última Cena, "tomando pan y una copa". Sólo la Iglesia presenta esta oblación, pura, al Creador, ofreciéndole con acción de gracias lo que proviene de su creación» (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses 4, 18, 4; cf. Ml 1,11).

Cumplimos este mandato del Señor celebrando el memorial de su sacrificio. Al hacerlo, ofrecemos al Padre lo que Él mismo nos ha dado: los dones de su Creación, el pan y el vino, convertidos por el poder del Espíritu Santo y las palabras de Cristo, en el Cuerpo y la Sangre del mismo Cristo: así Cristo se hace real y misteriosamente presente.

Bendito sea el sacrificio de la Misa, donde celebramos la Eucaristía desde los orígenes, sujetos al mandato del Señor:

"Haced esto en memoria mía"