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martes, 25 de septiembre de 2018

¿Se persignaban los cristianos en los primeros siglos?


HACER LA SEÑAL DE LA CRUZ ¿ES ALGO INCORRECTO?

No, para nada. Sus orígenes se remontan al siglo II, como señal de pertenencia a Cristo y haber sido redimido por Él. Ya escribía Tertuliano (160-220 d.C.) lo siguiente:  

«En todos nuestros viajes y movimientos, en todas nuestras salidas y llegadas, al ponernos nuestros zapatos, al tomar un baño, en la mesa, al prender nuestras velas, al acostarnos, al sentarnos, en cualquiera de las tareas en que nos ocupemos, marcamos nuestras frentes con el signo de la cruz.»

A este mismo respecto, escribían otros Padres de la Iglesia:

1. «Haced la señal de la cruz al comer, al beber, cuando os sentáis y cuando os acostáis, y para decirlo en una palabra, en todos tiempos y en todas ocasiones.» (SAN CIRILO DE JERUSALÉN, Catequesis 4, 3)

2. «En todas las cosas de nuestra religión nos valemos de la señal de la cruz. Por esto la cruz se llama signo, porque usamos de ella con el fin de que no se acerque mal alguno que nos infecte.» (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Sobre la adoración de la preciosa Cruz, 257)

3. «Que nadie se avergüence de los símbolos sagrados de nuestra salvación […]; llevemos mas bien por todas partes, como una corona, la Cruz de Cristo. Todo, en efecto, entra en nosotros por la Cruz. Cuando hemos de regenerarnos, allí esta presente la Cruz; cuando nos alimentamos de la mística comida; cuando se nos consagra ministros del altar; cuando se cumple cualquier otro misterio, allí esta siempre este símbolo de victoria. De ahí el fervor con que lo inscribimos y dibujamos, en nuestras casas, sobre las paredes, sobre las ventanas, sobre nuestra frente y en el corazón. Porque este es el signo de nuestra salvación, el signo de la libertad del genero humano, el signo de la bondad de Dios para con nosotros.» (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Homilía sobre San Mateo, 54)

Como se puede ver, desde los albores del cristianismo se encuentra esta práctica, que de incorrecta no tiene nada, sino que encierra un fuerte significado cristológico.

Santiago Cruz.

Referencias: Larrauri, G, (2011), Orar con los primeros cristianos, España, Editorial Planeta.

martes, 25 de abril de 2017

Papa Benedicto XVI sobre San Atanasio de Alejandría.

BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL 
Miércoles 20 de junio de 2007

San Atanasio

Queridos hermanos y hermanas:
Continuando nuestro repaso de los grandes maestros de la Iglesia antigua, queremos centrar hoy nuestra atención en san Atanasio de Alejandría. Este auténtico protagonista de la tradición cristiana, ya pocos años después de su muerte, fue aclamado como "la columna de la Iglesia" por el gran teólogo y obispo de Constantinopla san Gregorio Nacianceno (Discursos 21, 26), y siempre ha sido considerado un modelo de ortodoxia, tanto en Oriente como en Occidente.

Por tanto, no es casualidad que Gian Lorenzo Bernini colocara su estatua entre las de los cuatro santos doctores de la Iglesia oriental y occidental —juntamente con san Ambrosio, san Juan Crisóstomo y san Agustín—, que en el maravilloso ábside de la basílica vaticana rodean la Cátedra de san Pedro.

San Atanasio fue, sin duda, uno de los Padres de la Iglesia antigua más importantes y venerados. Pero este gran santo es, sobre todo, el apasionado teólogo de la encarnación del Logos, el Verbo de Dios que, como dice el prólogo del cuarto evangelio, "se hizo carne y puso su morada entre nosotros" (Jn 1, 14).

Precisamente por este motivo san Atanasio fue también el más importante y tenaz adversario de la herejía arriana, que entonces era una amenaza para la fe en Cristo, reducido a una criatura "intermedia" entre Dios y el hombre, según una tendencia que se repite en la historia y que también hoy existe de diferentes maneras.

Atanasio nació probablemente en Alejandría, en Egipto, hacia el año 300; recibió una buena educación antes de convertirse en diácono y secretario del obispo de la metrópoli egipcia, san Alejandro. El joven eclesiástico, íntimo colaborador de su obispo, participó con él en el concilio de Nicea, el primero de carácter ecuménico, convocado por el emperador Constantino en mayo del año 325 para asegurar la unidad de la Iglesia. Así los Padres de Nicea pudieron afrontar varias cuestiones, principalmente el grave problema originado algunos años antes por la predicación de Arrio, un presbítero de Alejandría.

Este, con su teoría, constituía una amenaza para la auténtica fe en Cristo, declarando que el Logos no era verdadero Dios, sino un Dios creado, un ser "intermedio" entre Dios y el hombre; de este modo el verdadero Dios permanecía siempre inaccesible para nosotros. Los obispos reunidos en Nicea respondieron redactando el "Símbolo de la fe" que, completado más tarde por el primer concilio de Constantinopla, ha quedado en la tradición de las diversas confesiones cristianas y en la liturgia como el Credo niceno-constantinopolitano.

En este texto fundamental, que expresa la fe de la Iglesia indivisa, y que todavía recitamos hoy todos los domingos en la celebración eucarística, aparece el término griego homooúsios, en latín consubstantialis: indica que el Hijo, el Logos, es "de la misma substancia" del Padre, es Dios de Dios, es su substancia; así se subraya la plena divinidad del Hijo, que negaban los arrianos.

Al morir el obispo san Alejandro, en el año 328, san Atanasio pasó a ser su sucesor como obispo de Alejandría, e inmediatamente rechazó con decisión cualquier componenda con respecto a las teorías arrianas condenadas por el concilio de Nicea. Su intransigencia, tenaz y a veces muy dura, aunque necesaria, contra quienes se habían opuesto a su elección episcopal y sobre todo contra los adversarios del Símbolo de Nicea, le provocó la implacable hostilidad de los arrianos y de los filo-arrianos.

A pesar del resultado inequívoco del Concilio, que había afirmado con claridad que el Hijo es de la misma substancia del Padre, poco después esas ideas erróneas volvieron a prevalecer —en esa situación, Arrio fue incluso rehabilitado— y fueron sostenidas por motivos políticos por el mismo emperador Constantino y después por su hijo Constancio II. Este, al que le preocupaban más la unidad del Imperio y sus problemas políticos que la verdad teológica, quería politizar la fe, haciéndola más accesible, según su punto de vista, a todos los súbditos del Imperio.

Así, la crisis arriana, que parecía haberse solucionado en Nicea, continuó durante décadas con vicisitudes difíciles y divisiones dolorosas en la Iglesia. Y en cinco ocasiones —durante treinta años, entre 336 y 366— san Atanasio se vio obligado a abandonar su ciudad, pasando diecisiete años en el destierro y sufriendo por la fe. Pero durante sus ausencias forzadas de Alejandría el obispo pudo sostener y difundir en Occidente, primero en Tréveris y después en Roma, la fe de Nicea así como los ideales del monaquismo, abrazados en Egipto por el gran eremita san Antonio, con una opción de vida por la que san Atanasio siempre se sintió atraído.

San Antonio, con su fuerza espiritual, era la persona más importante que apoyaba la fe de san Atanasio. Al volver definitivamente a su sede, el obispo de Alejandría pudo dedicarse a la pacificación religiosa y a la reorganización de las comunidades cristianas. Murió el 2 de mayo del año 373, día en el que celebramos su memoria litúrgica.

La obra doctrinal más famosa del santo obispo de Alejandría es el tratado Sobre la encarnación del Verbo, el Logos divino que se hizo carne, llegando a ser como nosotros, por nuestra salvación. En esta obra, san Atanasio afirma, con una frase que se ha hecho justamente célebre, que el Verbo de Dios "se hizo hombre para que nosotros llegáramos a ser Dios; se hizo visible corporalmente para que nosotros tuviéramos una idea del Padre invisible, y soportó la violencia de los hombres para que nosotros heredáramos la incorruptibilidad" (54, 3). Con su resurrección, el Señor destruyó la muerte como si fuera "paja en el fuego" (8, 4). La idea fundamental de toda la lucha teológica de san Atanasio era precisamente la de que Dios es accesible. No es un Dios secundario, es el verdadero Dios, y a través de nuestra comunión con Cristo nosotros podemos unirnos realmente a Dios. Él se ha hecho realmente "Dios con nosotros".

Entre las demás obras de este gran Padre de la Iglesia, que en buena parte están vinculadas a las vicisitudes de la crisis arriana, podemos citar también las cuatro cartas que dirigió a su amigo Serapión, obispo de Thmuis, sobre la divinidad del Espíritu Santo, en las que esa verdad se afirma con claridad, y unas treinta cartas "festivas", dirigidas al inicio de cada año a las Iglesias y a los monasterios de Egipto para indicar la fecha de la fiesta de Pascua, pero sobre todo para consolidar los vínculos entre los fieles, reforzando su fe y preparándolos para esa gran solemnidad.

Por último, san Atanasio también es autor de textos de meditaciones sobre los Salmos, muy difundidos desde entonces, y sobre todo de una obra que constituye el best seller de la antigua literatura cristiana, la Vida de san Antonio, es decir, la biografía de san Antonio abad, escrita poco después de la muerte de este santo, precisamente mientras el obispo de Alejandría, en el destierro, vivía con los monjes del desierto egipcio. San Atanasio fue amigo del grande eremita hasta el punto de que recibió una de las dos pieles de oveja que dejó san Antonio como herencia, junto con el manto que el mismo obispo de Alejandría le había regalado.

La biografía ejemplar de ese santo tan apreciado por la tradición cristiana, que se hizo pronto sumamente popular y fue traducida inmediatamente dos veces al latín y luego a varias lenguas orientales, contribuyó decisivamente a la difusión del monaquismo, tanto en Oriente como en Occidente. En Tréveris la lectura de este texto forma parte de una emotiva narración de la conversión de dos funcionarios imperiales que san Agustín incluye en las Confesiones (VIII, 6, 15) como premisa para su misma conversión.

Por lo demás, el mismo san Atanasio muestra que tenía clara conciencia de la influencia que podía ejercer sobre el pueblo cristiano la figura ejemplar de san Antonio. En la conclusión de esa obra escribe: "El hecho de que llegó a ser famoso en todas partes, de que encontró admiración universal y de que su pérdida fue sentida aun por gente que nunca lo vio, subraya su virtud y el amor que Dios le tenía. Antonio ganó renombre no por sus escritos ni por sabiduría de palabras ni por ninguna otra cosa, sino sólo por su servicio a Dios. Y nadie puede negar que esto es don de Dios. ¿Cómo explicar, en efecto, que este hombre, que vivió escondido en la montaña, fuera conocido en España y Galia, en Roma y África, sino por Dios, que en todas partes da a conocer a los suyos, y que, más aún, le había anunciado esto a Antonio desde el principio? Pues aunque hagan sus obras en secreto y deseen permanecer en la oscuridad, el Señor los muestra públicamente como lámparas a todos los hombres, y así los que oyen hablar de ellos pueden darse cuenta de que los mandamientos llevan a la perfección, y entonces cobran valor para seguir la senda que conduce a la virtud" (Vida de san Antonio, 93, 5-6).

Sí, hermanos y hermanas, tenemos muchos motivos para dar gracias a san Atanasio. Su vida, como la de san Antonio y la de otros innumerables santos, nos muestra que "quien va hacia Dios, no se aleja de los hombres, sino que se hace realmente cercano a ellos" (Deus caritas est, 42).

lunes, 10 de abril de 2017

¿Tertuliano creía en la 'sola scriptura'? Respuesta a un protestante.

En distintos espacios donde se desarrollan debates entre cristianos católicos y protestantes, se ha venido demostrando que en el pensamiento y la doctrina de los Padres de la Iglesia primitiva, es decir, los líderes de la Iglesia en las generaciones siguientes después de los apóstoles, la Tradición era una fuente autoritativa para conocer la revelación junto a las Escrituras, con lo que se descarta que los Padres de la Iglesia enseñaran la "sola scriptura".
 

Aún así, y con toda la evidencia presentada por los católicos, algunos apologistas protestantes siguen sosteniendo que en la patrística hay indicios de "sola scriptura".
 

Recientemente un forista evangélico echó mano de una cita de Tertuliano, aquél gran apologista cristiano que, aunque al final de su vida se uniera a la herejía montanista, sigue siendo un excelente referente para conocer la Iglesia católica en sus primeros dos siglos, y sus escritos son aportes invaluables para entender al cristianismo primitivo.
 

El forista protestante en cuestión pretendía demostrar que Tertuliano hacía una defensa de la "sola scriptura" citando lo siguiente:
 

"From this, therefore, do we draw up our rule. Since the Lord Jesus Christ sent the apostles to preach, ... those very churches which the apostles rounded in person, by declaring the gospel to them directly themselves, both viva voce [living voice], as the phrase is, and subsequently by their epistles." (Tertullian, The prescription against the heretics, Ch 21).

["Así que, partiendo de lo anterior, dirigimos esta prescripción: si el Señor Jesús envió a los Apóstoles a predicar, ... las mismas iglesias que los apóstoles fundaron, predicándoles ellos mismos ya sea de viva voz, como se dice, ya sea, después, por medio de cartas." (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías)]
 

Y luego el mismo evangélico comentaba sobre la cita lo que sigue:
 

«Esto muestra que los Padres Apostólicos consideraban que las Escrituras contenían la totalidad de la "voz viva". Por lo tanto, incluso Tertuliano operó en sola Scriptura porque las únicas tradiciones que él aceptaría eran las registradas en la Escritura. Cuando Tertuliano discute las tradiciones que no están en las Escrituras, no se refiere a la voz viva de los apóstoles, sino a otro tipo de tradición.»
   
Ya de entrada es muy extraño que se intente deducir de esta cita que Tertuliano "operó en la sola scriptura", cuando incluso el propio fragmento habla de que al principio la predicación fue de "viva voz". Pero sea como sea, el error siempre es el mismo en el que incurren los protestantes cuando se trata de los Padres de la Iglesia, toman algunas citas en las que los textos patrísticos hablan sobre las Escrituras y su autoridad, y de ahí deducen que esa era su "única regla de fe". Es decir, los protestantes parcializan y muestran de manera sesgada el pensamiento de los Padres al desconocer o no tomar en cuenta todas aquellas veces en las que éstos se refieren a la Tradición como una auténtica fuente de autoridad para la Iglesia, junto con la Escritura.

Pero concentrémonos en la cita de Tertualiano, y demos respuesta analizando el pensamiento de este escritor de manera integral, sin sesgos, con respecto a este tema. Veremos con citas de Tertuliano cómo no solo aceptaba la autoridad de las Escrituras y de la Tradición, sino que además era esencial para él la Sucesión Apostólica, que garantizaba la transmisión del depósito de la fe de manera ininterrumpida y que servía para identificar las doctrinas ajenas a la Iglesia visible instituida por los apóstoles:

En las breves palabras citadas por el forista protestante Tertualino está describiendo la ya muy explicada y católica suficiencia material. En el sistema doctrinal de la sola scriptura la Biblia no solo es materialmente suficiente, sino formalmente suficiente. Tal suficiencia formal no existe en los Padres apostólicos por ninguna parte, por eso una y otra vez aluden a la autoridad de la Iglesia ante cualquier controversia o ataque de los herejes (por más que éstos intentaran sustentar con las escrituras sus herejías). 

Así que querer hacer pasar a Tertuliano por "soloscripturista" es verdaderamente absurdo. Tertuliano era tan radical con respecto a la autoridad que corresponde a la Iglesia, que afirmaba que si bien los herejes podían usar muy audazmente las Escrituras, ni siquiera se debería debatir con ellos (en esto era más extremo que nosotros, que nos damos el tiempo de debatir con los protestantes), porque las Escrituras, decía Tertuliano, ni siquiera les pertenecían a los herejes (haciendo una clara alusión a que las Escrituras le pertenecen a la Iglesia y la autoridad de enseñarlas es de ella).

Aquí vemos como Tertualino afirma que incluso los herejes pueden poner por delante las Escrituras en su argumentación, sin que por ello tengan razón:


«Ellos [los herejes] ponen por delante las Escrituras y, con semejante audacia, inmediatamente impresionan a algunos. Pero en el debate mismo fatigan, ciertamente, a los fuertes, captan a los débiles, dejan llenos de escrúpulos a los de condición intermedia. POR ESO LOS ATAJAMOS ADOPTANDO ESTA POSICIÓN, LA MEJOR: NO ADMITIRLOS A NINGUNA DISCUSIÓN SOBRE LAS ESCRITURAS. Si éstas son sus fuerzas, para que ellos puedan usarlas, PRIMERO DEBE SER DISCERNIDO A QUIÉN CORRESPONDE LA POSESIÓN DE LAS ESCRITURAS, A FIN DE QUE NO SEA ADMITIDO A ELLAS AQUÉL A QUIEN DE NINGÚN MODO CORRESPONDE.» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías.)
 «...entonces permanece firme la razón de nuestra resolución, que establece que no deben ser admitidos los herejes para emprender un desafío sobre las Escrituras, pues sin las Escrituras probamos que ellos no tienen nada que ver con ellas» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías.)
¿Y por qué dice Tertuliano que aun sin las Escrituras se puede comprobar que los herejes no tienen nada que ver con las Escrituras? Porque no podían demostrar según la sucesión de sus obispos que sus Iglesias proviniesen de los apóstoles, lo cual era una condición para saber a quien le pertenecían las las Escrituras y a quien le correspondía enseñarlas.

Por eso, si una herejía buscaba ser relacionada con los apóstoles (como hacen los protestantes tratando de demostrar que sus doctrinas provienen de la era apostólica por medio de sus interpretaciones particulares del nuevo testamento), ¿qué es lo que les exigía Tertuliano a los herejes para demostrar que su doctrina era apostólica, les pedía acaso solamente qué la comprobaran por medio de las Escrituras como haría un partidario de la 'sola scriptura'? No, porque Tertuliano sabía que los herejes podían usar muy audazmente las Escrituras (como muy audazmente las usan muchos protestantes). Lo que les exigía Tertuliano es que demostraran EL ORIGEN DE SUS IGLESIAS PUBLICANDO LA LISTA DE SUS OBISPOS de modo que pudieran comprobar que su SUCESIÓN provenía desde los apóstoles, como vemos a continuación:


«Por lo demás, si algunas [herejías] se atreven a insertarse en la edad apostólica para parecer transmitidas por los Apóstoles por cuanto existieron en tiempo de los Apóstoles, nosotros podemos decir: PUBLIQUEN, ENTONCES, LOS ORÍGENES DE SUS IGLESIAS, DESPLIEGUEN LA LISTA DE SUS OBISPOS, de modo que, A TRAVÉS DE LA SUCESIÓN QUE DISCURRE DESDE EL PRINCIPIO, aquel primer obispo haya tenido como garante y antecesor a alguno de los Apóstoles o a alguno de los varones apostólicos, pero que haya perseverado con los Apóstoles.

En efecto, de esa manera dan a conocer sus orígenes las iglesias apostólicas: como la iglesia de los esmiornitas cuenta que Policarpo fue puesto por Juan, como la de los romanos que Clemente fue ordenado por Pedro. De igual modo, ciertamente, también las otras iglesias muestran qué vástagos de semilla apostólica poseen destinados al episcopado por los apóstoles. Inventen algo semejante los herejes. Pues, luego de tanta blasfemia ¿qué es ilícito para ellos?» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías.)

¿Y cuáles eran según Tertuliano las doctrinas que debían ser consideradas verdaderas?


«toda doctrina QUE CONCUERDE CON LA DOCTRINA DE AQUELLAS IGLESIAS APOSTÓLICAS, MATRICES Y FUENTES DE LA FE debe ser considerada verdadera, pues sin duda mantiene aquello que las Iglesias recibieron de los Apóstoles, los Apóstoles de Cristo, Cristo de Dios; […] toda doctrina que sepa a algo contrario a la verdad de las iglesias y de los Apóstoles de Cristo y de Dios ha de ser prejuzgada como proveniente de la mentira.» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías)

¿Y cómo demostraba Tertuliano que sus doctrinas procedían de la TRADICIÓN de los apóstoles, lanzando citas bíblicas a diestra y siniestra para comprobar que eran "bíblicas"? No, sencillamente demostraba que ellos estaban en comunión con las Iglesias apostólicas, esa era una prueba más que suficiente de estar en la verdad:

«Queda, pues, por demostrar, si esta doctrina nuestra cuya regla hemos formulado arriba, procede de la tradición de los Apóstoles y, por lo mismo, las otras provienen de la mentira. NOSOTROS ESTAMOS EN COMUNIÓN CON LAS IGLESIAS APOSTÓLICAS, lo que no cumple ninguna doctrina contraria: ESTO ES PRUEBA DE LA VERDAD.» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías)
¿Y por qué muchos caían a merced de las tentaciones de la mentira? Por no investigar los fundamentos de LA TRADICIÓN. Como nosotros mismos les hemos repetido incesantemente a los protestantes. La Tradición nos da la certeza de lo que enseña realmente la Escritura, más allá de las "audaces" interpretaciones protestantes, que contrarían a la Tradición:

«Un tratado sobre esta materia no será del todo inútil para instruir tanto a los que están todavía en un estadio de formación como a los que, satisfechos con su fe sencilla, no investigan los fundamentos de LA TRADICIÓN, y, debido a su ignorancia, poseen una fe que está a merced de todas las tentaciones» (Tertuliano, De baptismo)
Así que, como hemos podido observar, en Tertuliano no hay ni el menor atisbo de 'sola scriptura'.

jueves, 22 de diciembre de 2016

La ineficiencia de la sola scriptura.

Ineficiencia de la sola scriptura.

1- Este es un debate de nunca acabar y es obvio porque parece un diálogo entre sordos por tener conceptos primarios distintos.

Apelar a la Escritura no es sola scriptura, porque el problema no radica en la fuente, sino en la interpretación.

Lo que el Protestantismo llama sola scriptura nosotros le decimos Suficiencia Material y en eso no debería haber discusión.

Por otro lado cuando se habla de Tradición es muy común confundir Tradición Apostólica con tradición eclesiástica, les dejo la definición del Catecismo para que no digan que la Iglesia Católica inventa tradiciones arbitrariamente y se ponen de igual nivel a las Escrituras:

Tradición apostólica y tradiciones eclesiales

83 La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo. En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.

Es preciso distinguir de ella las "tradiciones" teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales nacidas en el transcurso del tiempo en las Iglesias locales. Estas constituyen formas particulares en las que la gran Tradición recibe expresiones adaptadas a los diversos lugares y a las diversas épocas. Sólo a la luz de la gran Tradición aquéllas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia.

Vayamos a los santos padres más cercanos a los Apóstoles:

A- Ignacio de Antioquia:

"Seguid todos al obispo, como Jesucristo al Padre, y al colegio de ancianos como a los Apóstoles; en cuanto a los diáconos, reverenciadlos como al mandamiento de Dios. Que nadie sin contar con el obispo, haga nada de cuanto atañe a la Iglesia. Sólo aquella Eucaristía ha de tenerse por válida que se celebre por el obispo o por quien de él tenga autorización. Dondequiera que apareciere el obispo, allí esté la muchedumbre, al modo que dondequiera que estuviere Jesucristo, allí está la Iglesia Católica. Sin contar con el obispo, no es lícito ni bautizar ni celebrar la Eucaristía; sino, más bien, aquello que él aprobare, eso es también lo agradable a Dios, a fin de que cuanto hiciereis sea seguro y válido.” (Carta a los Esmirniotas 8,1-2).

Observación: es interesante cuando dice nada hacer en lo que atañe a la Iglesia, interpretación de Textos incluidos. Caso contrario el Cristianismo se dividiría en varias sectas como pasa hoy día.

"Como quiera, pues, que en las personas susodichas contemple en la fe a toda vuestra muchedumbre y a todos os cobré amor, yo os exhorto a que pongáis empeño por hacerlo todo en la concordia de Dios, presidiendo el obispo, que ocupa el lugar de Dios, y los ancianos, que representan el colegio de los Apóstoles, y teniendo los diáconos, para mí dulcísimos, encomendado el ministerio de Jesucristo, el que antes de los siglos estaba junto al Padre y se manifestó al fin de los tiempos.” (Carta a los Magnesios 6,1)

Observación: aquí cuando dice "el Obispo ocupa el lugar de Dios, los ancianos, que representan el colegio de los Apóstoles" está mostrando a las personas autorizadas para interpretar la Biblia (el Magisterio).

B- Ireneo de Lyon (180 DC):

"La Sagrada Escritura es interpretada de manera segura por los que tienen Sucesión Apostólica" (Adversus Haereses Libro 4, Capítulo 25, párrafo 5).

C- Hipólito de Roma (235 D.C.):

“Ahora pasamos, de la caridad que Dios ha testimoniado a todos los santos, a lo esencial de la tradición que conviene a las iglesias, a fin de que los que han sido bien instruidos guarden la tradición que se ha mantenido hasta el presente, según la exposición que de ella hacemos, y al comprenderla sean fortalecidos, a causa de la caída o del error que se ha producido recientemente por ignorancia o a causa de los ignorantes”

En la tercera parte de esta misma obra aconseja:

“Aconsejo a los sabios que observen esto. Porque, si todos prestan oído a la Tradición apostólica y la guardan, ningún hereje los inducirá a error”

Observación: el mensaje es claro, mantenerse en la Tradición para no caer en el error.

Yendo a los santos padres pre-nicenos, esa trasmisión de la Verdadera interpretación se hacía de manera oral y/o se anotaba en sus escritos, un ejemplo de esto son los escritos apologéticos acerca de la Trinidad o la Deidad de Cristo en los cuales estaba la verdadera interpretación Bíblica. Por otro lado existían concilios regionales fortaleciendo cada vez más la interpretación dada por ellos.

Con la Celebración del Concilio de Nicea se declara el Órgano Máximo de resolución de conflictos a nivel de interpretación de Escrituras que son los Concilios Ecuménicos.

Las diferencias existentes hoy día entre Católicos y Ortodoxos se debe a no haber discutido tales asuntos a nivel Ecuménico.

Cualquiera que se diga Cristiano debe estar en sintonía con Ellos, caso contrario no tiene un corpus doctrinal Cristiano, sino es una secta que pretende edificar una casa desde el techo en pos de interpretaciones personales con algún "serpenteo" patrístico en pos de apoyar sus opiniones teológicas.

Con esto se demuestra que la sola scriptura es insuficiente, caso contrario los partidarios de ella y descendientes históricos de la reforma no tendrían una confesión general común (Westminster 1647 DC), y la rama Bautista la confesión de Londres (1689 DC) la cual empieza a marcar diferencias en determinados puntos con sus predecesores.

Con esto se mata el mito de que la Escritura se interpreta a si misma, caso contrario no proliferarían tantas sectas en pos de las interpretaciones de la Escritura.

Por otro lado el Protestantismo histórico aplica reglas de hermenéutica aduciendo a que por ellas llegaremos a la verdadera interpretación del Texto. La hermenéutica y exegesis traen mucha luz pero sigue siendo insuficiente fácticamente demostrado en pos de las confesiones citadas arriba (por lo menos dichas reglas frenan un poco la creación de nuevas sectas).

Una crítica al asunto hermenéutico es que centrarse en ello hace a la Revelación Divina dependiente de la ciencia humana, porque cualquiera que vaya a una facultad de humanidades podría ser Maestro Bíblico haciendo a un lado la Operación del Espíritu Santo en el intérprete.

2 - Tradición

2 Tes 2:15,

Así que, hermanos, estad firmes, y retened la Tradición que habéis aprendido, sea por palabra, ó por carta nuestra.

Ἄρα οὖν, ἀδελφοί, στήκετε, καὶ κρατεῖτε τὰς παραδόσεις ἃς ἐδιδάχθητε, εἴτε διὰ λόγου, εἴτε δι’ ἐπιστολῆς ἡμῶν.

Interesante este versículo, "retened la Tradición" (paradosis en griego)...

Lo más gracioso es que en la Reina Valera dice "enseñanza". En pocas palabras falsificaron el Texto para justificar la sola scriptura, porque si el Texto dijese "enseñanza" la palabra griega sería "didasjalia".

Si vamos a hacer exegesis y contextualizar la cita dentro de la Iglesia naciente post Resurrección la palabra "Paradosin" tendría que traducirse por Tradición viendo sus respectivas apariciones.

Veamos los Textos:

A1- 1 Cor 11:2,

Ἐπαινῶ δὲ ὑμᾶς ὅτι πάντα μου μέμνησθε καὶ καθὼς παρέδωκα ὑμῖν τὰς παραδόσεις κατέχετε.

2 Tes 2:15,

Ἄρα οὖν, ἀδελφοί, στήκετε, καὶ κρατεῖτε τὰς παραδόσεις ἃς ἐδιδάχθητε εἴτε διὰ λόγου εἴτε δι’ ἐπιστολῆς ἡμῶν.

2 Tes 3:6,

Παραγγέλλομεν δὲ ὑμῖν, ἀδελφοί, ἐν ὀνόματι τοῦ Κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ στέλλεσθαι ὑμᾶς ἀπὸ παντὸς ἀδελφοῦ ἀτάκτως περιπατοῦντος καὶ μὴ κατὰ τὴν παράδοσιν ἣν παρελάβετε παρ’ ἡμῶν.

En estos tres contextos la palabra "Tradición" tiene un significado positivo en base a ser ENSEÑANZAS ORALES transmitidas directamente por los Apóstoles.

A2- En Mateo 15:2,6; Marcos 7:3; Gálatas 1:14; Colosenes 2:8 dicha palabra tiene una connotación negativa en base a estar relacionada con enseñanzas orales provenientes del judaísmo y otras religiones (en Colosenses se puede apreciar un gnosticismo y culto herético hacia los angeles) que son opuestas a la Escritura.

A3- Con respecto a su mejor traducción como "Tradición" tenemos el testimonio de Juan que nos brinda un margen comparativo:

2 Juan 9:

πᾶς ὁ προάγων καὶ μὴ μένων ἐν τῇ διδαχῇ τοῦ Χριστοῦ Θεὸν οὐκ ἔχει· ὁ μένων ἐν τῇ διδαχῇ, οὗτος καὶ τὸν Πατέρα καὶ τὸν Υἱὸν ἔχει.

Aquí se nos muestra a "didasjalia" como Doctrina, ya que el contexto de la Carta es catequético y confesional dado la infiltración del gnosticismo y su negación de la Encarnación.

Como dato adicional cabe resaltar que en Marcos 4:2 así como en los contextos a continuación se muestra "didasko" como enseñar y relacionado a Doctrina.

καὶ ἐδίδασκεν αὐτοὺς ἐν παραβολαῖς πολλά, καὶ ἔλεγεν αὐτοῖς ἐν τῇ διδαχῇ αὐτοῦ

Marcos 1:27; Juan 7:16; Hechos 17:19; 2 Juan 1:10; Apocalipsis 2:24; Mateo 7:28;16:12; 22:33; Marcos 1:22;11:18; Lucas 4:32; Juan 18:19; Hechos 5:28; Apocalipsis 2:14; Juan 7:17; Hechos 13:12; 2 Juan 1:9, Hebreos 6:2, Hebreos 13:9.

A1- Yendo al asunto de las traducciones la Vulgata traduce 2 Tes 2:15 como "Traditio",

"itaque fratres state et tenete traditiones quas didicistis sive per sermonem sive per epistulam nostram"

Así como 2 Tes 3:6 (en plural),

"denuntiamus autem vobis fratres in nomine Domini nostri Iesu Christi ut subtrahatis vos ab omni fratre ambulante inordinate et non secundum traditionem quam acceperunt a nobis"

Y 1 Cor 11:2 igualmente como "Tradidi",

"laudo autem vos fratres quod omnia mei memores estis et sicut tradidi vobis praecepta mea tenetis"

A2- Si vamos a Mateo 15:2,6; Marcos 7:3; Gálatas 1:14; Colosenes 2:8 se sigue la misma línea del Texto griego traduciendo "paradosis" como "Traditio"

A3- 2 Juan 9,

"omnis qui præcedit et non manet in doctrina Christi Deum non habet qui permanet in doctrina hic et Filium et Patrem habet"

Podemos ver que la palabra es "Doctrina", por lo cual se puede ver que no es intercambiable con "Tradición".

Éste versículo de Juan es crucial a la hora de ver y comparar lo que es una y otra.

Ya que habla a nivel confesional siendo más específico, mientras que si lo comparamos con los otros Textos que hablan de Tradición sea en énfasis positivo o negativo el margen se amplía a distintos tipo de prácticas.

B- Lo que conocemos por Nuevo Testamento es un registro ínfimo de un gran cúmulo de enseñanzas llamado Tradición Apostólica.

¿ES LA ESCRITURA LA UNICA REGLA DE FE? (por Ada Mireya Espinosa Hernández)


¿SE ENCUENTRA TODA LA REVELACION UNICAMENTE EN LA BIBLIA?

Dejemos que las palabras de un Apóstol nos lo diga:

"Por lo cual nosotros también sin cesar damos gracias a Dios, porque cuando recibisteis la palabra de Dios que OISTEIS de nosotros, la recibisteis (((no como palabra de hombres, sino como es en verdad, la palabra de Dios))), la cual TAMBIEN obra eficazmente en vosotros LOS QUE CREÉIS". (1 Tes 2:13)

Basta leer al Apostol Pablo para entender lo que es la Tradición Apostólica.

Diremos aquí tres cositas puntuales:

1) Pablo menciona que una de las formas en que la Palabra de Dios se recibió es ORALMENTE por aquellos que creemos.

2) Que dicha Palabra recibida de manera ORAL, es recibida NO COMO PALABRA DE HOMBRES sino como es en verdad LA PALABRA DE DIOS.

3) Pablo también sostiene que esa Palabra de Dios recibida de forma ORAL actúa TAMBIEN de forma eficaz en aquellos que la acogemos y que creemos.

Y aquí recalquemos la palabra TAMBIEN... ¿Qué significa esto?..

Significa que esa Palabra de Dios recibida de forma ORAL es, al igual que la Escritura, eficaz para actuar en la vida de aquellos que creemos.

La palabra TAMBIEN usada por el Apostol Pablo implica que tanto una cosa como la otra (Escritura y Tradición) son PALABRA DE DIOS y no de hombres y por dicha razón, al provenir de la misma fuente deben ser acogidas COMO VERDAD por aquellos que creemos.

De ninguna manera pone el Apostol Pablo una por encima de la otra, sino que las coloca en un plano de igualdad.

C 1- En lo tocante a las profecías mesiánicas no todas fueron registradas por Escrito sino díganme de dónde salió esto:

Lucas 11:

49 "Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles, y de ellos, matarán a algunos y perseguirán a otros

Mt 2:

23 Cuando llegó, vivió en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio de los profetas: "El será llamado Nazareno."

Ef 5:

14 Por esta razón dice: "Despierta, tú que duermes, Y levántate de entre los muertos, Y te alumbrará Cristo."

Jn 7:

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, "ríos de agua viva correrán de su vientre."

C 2- Para rematar el mismo Jesús dijo:

"La Ley y los Profetas se proclamaron hasta Juan (...)"

Si la sola scriptura fuese cierta tendríamos registros de los profetas posteriores a Malaquías y las citas que puse arriba en el Canon del Antiguo Testamento.

3- Otro escrito a nivel Doctrinal extra Biblico, la Didaje y la tradición apostólica por ejemplo que son 2 catecismos y contienen la explicación básica de las verdades fundamentales del Cristianismo.

Con respecto a las Tradiciones (2 Tes 2:15) y la pregunta capciosa hecha por los soloescrituristas acerca de donde podemos encontrar las Tradiciones extra-Bíblicas, la respuesta se halla en el estudio crítico del Nuevo Testamento y el testimonio presentado por medio de la Didaje.

Como bien se sabe el Nuevo Testamento se recopiló progresivamente y era un bagaje que estaba en circulación de manera disociada. La Carta de San Pablo a los Colosenses nos lo demuestra:

"Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros." (Col 4:16).

La Didaje es una unidad, por lo cual es probable que se use de manera anexada a lo que tenía a disposición del Nuevo Testamento o en su defecto acompañada del cúmulo de conocimientos recibidos por vía oral retenidos por las Comunidades del siglo I DC.

Por ejemplo en el capítulo XVI hay citaciones de Mateo 24 y 25, pero no son Textuales. Lo cual indica que aunque el sentido del texto didáctico es el mismo que el Texto Evangélico, la recepción del mismo no fue hecha de por escrito sino de memoria.

Además encontramos palabras de Jesús no registradas en la Biblia como las que aparecen en el Capítulo XIV:3,

《Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones".》

Y normas comunitarias no encontradas en la Biblia capítulos IX: 4-12, XIII por ejemplo.

Otro detalle importante es que no se encuentran las Palabras de Consagración dadas por Jesús y Escritas por San Pablo (1 Cor 11:23-25), dando a entender que dicho documento no provino de la comunidad de Corinto y que la Comunidad Eclesial en Su totalidad aún no las conocía.

Esto es importante para su fechado en la era Apostólica así como la no mención de Su Nacimiento por medio de una Virgen, ya que el mismo se empezó si bien se conocía y se asumía como un hecho histórico (Mt 1:18-25, Lc 2:1-20 -ambos Textos fechados por el 60 DC-) se comenzó a enfatizar como argumento para refutar la herejía gnostica a comienzos del siglo II [ver Credo Apostólico cuando dice "Nació de María Virgen" y la carta a los efesios de Ignacio de Antioquía cuando dice "Hijo de María e hijo de Dios, primero pasible, después impasible, Jesucristo Nuestro Señor" (Efes., c. xvii)].

Una objeción que existe acerca de la fecha, realizada generalmente por la crítica es que la no mención de este suceso indicaría procedencia gnóstica.

Esta conjetura se derriba citando el Capítulo XIV, el cual toma a la Eucaristía como un Sacrificio:

"1. Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro SACRIFICIO.

2. Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro SACRIFICIO."

Sabiendo que los gnósticos negaban la Encarnación del Verbo, el término "Sacrificio" haciendo referencia a Cristo en la Eucaristía deja fuera de lugar toda atribución gnóstica, ya que esta afirmación no tiene cabida en su teología.

Podemos concluir con mucha seguridad que yendo a la Didaje encontraremos Tradiciones extra-Bíblicas contemporáneas a la era Apostólica y que la Biblia no era la única fuente de Autoridad en materia de Doctrina e interpretación.

Los dejo para descargar a ambos:

https://www.google.com.uy/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://hjg.com.ar/blog/xtras/didache.pdf&ved=0ahUKEwi4zoHEpt3OAhUDUZAKHR6qDAcQFggZMAA&usg=AFQjCNGT9Xgkvw7x6s1fESL9ghpCQ1Njhg&sig2=8JiRwfU0ACFZSjyRQek9Uw

4 A- Es sencillo el asunto.

Confunden sola scriptura con Suficiencia Material porque si tenemos en cuenta a la Escritura como norma de Fe ambas posturas coinciden.

La discusión gravita en la Suficiencia Formal que trata de la recopilación del Canon.

Lutero en su comentario de San Juan expresaba que la Biblia se la debemos a la Iglesia Católica. Les dejo el comentario el cual en 1538 escribe:

"Sí, a nosotros mismos nos resulta difícil refutarlo, sobre todo porque reconocemos, como debemos, que tanto de lo que dicen es cierto: que el papado tiene la palabra de Dios y el oficio de los apóstoles y que hemos recibido la Sagrada Escritura , El Bautismo, el Sacramento y el púlpito de ellos. ¿Qué sabríamos de esto si no fuera por ellos?"

Estas palabras de Lutero se encuentran en la obra en inglés "Luther's Works, Vol. 24: Sermons on the Gospel of St. John Chapters 14-16: 024 [Luther's Works (Concordia)]"

"Yes, we ourselves find it difficult to refute it, especially since we concede — as we must — that so much of what they say is true: that the papacy has God’s Word and the office of the apostles, and that we have received Holy Scripture, Baptism, the Sacrament, and the pulpit from them. What would we know of these if it were not for them?" (Exposition on John 16:1-2; 1538; Luther's Works, Vol. 24, 261)

https://www.amazon.com/Luthers-Works-Vol-24-Concordia-ebook/dp/B0039QGJ4S

Adjunto la dirección de la página para que se pueda verificar que es una cita verídica respaldada por historiadores protestantes y ortodoxos como Jaroslav Pelikan.

B- También pasan por alto que antes de que hubiese Biblia había Iglesia. No lo digo solo por la era primigenia del Cristianismo que la Iglesia se valía de la predicación oral (kerygma) sino antes de que se Escribiera Job.

En el año 633 cuando se promulga el Canon XVII del Concilio de Toledo (que reconoció la canonicidad de Apocalipsis) no habían Protestantes.

No lo digo despectivamente, porque mientras ellos se agarran de la Biblia como regla de Fe (que lo es, pero no la única) reniegan de su herencia.

Irónicamente ese Concilio fue bajo el Pontificado de Honorio I, el que acusan injustamente de herejia.

Canon XVII del IV Concilio de Toledo:

Que en todas partes se reciba el libro del Apocalipsis.

La autoridad de muchos concilios y decretos sinódicos de los santos prelados de Roma dicen que el libro del Apocalipsis es de San Juan Evangelista, y han establecido que se coloquen entre los libros divinos; y porque hay muchos que no admiten su autoridad y desprecian predicarle en la iglesia de Dios, mandamos, que si en adelante alguno, ó no le recibiese ó no le predicase en la iglesia cuando se dicen las misas desde la pascua hasta Pentecostés, sufrirá la sentencia de escomunión.

https://books.google.es/books?id=0Mj41Zl8U58C&pg=PA261#v=onepage&q&f=false

Resumiendo:

1- Con la Didaje y san Hipolito se refuta la pregunta capciosa del Protestantismo: "¿qué otras Tradiciones hay fuera de la Biblia?

2- Con el ejemplo de la asunción de la virgen se demuestra la ineficacia de ella. Porque si nos basamos en que sea errónea la exegesis de Ap 12 acerca de la mujer de las 12 estrellas. Sabemos que dicha exegesis vino por el siglo V con san Theodoto de Ancira, (Homilía IV en S. et Deiparam Simeonem III, PG 77,1393) pero la creencia en dicho dogma es anterior en el tiempo.

3- Con la exegesis de 2 Tes 2:15 se muestra la falsificación hecha por la Reina Valera.

4- Con 2 Tim 2:2 se demuestra el depósito de la trasmisión de la Enseñanza y la Sucesión Apostólica; en Tito 3:10 vemos la Sucesión Apostólica en acción con los herejes no autorizados.

Para finalizar:

También objetan que la Iglesia Católica está dividida por el asunto de lefrevianos y sedevacantistas.

A eso se responde:

Esa objeción es producto del desconocimiento del estado de herejía material y herejía formal.

Formalmente la Iglesia Católica tiene un mismo Dogma (no existen denominaciones que son divisiones formales), materialmente hay gente que tiene concepciones distintas por descuidarse en algún punto o no tener plena comprensión de alguna Verdad. Lo cual es una realidad y la Iglesia en Su Misión Reconciliadora advierte a esas personas hasta que llegue la excomunión en caso de no arrepentimiento cumpliendo el mandato de San Pablo en Tito 3:10.

Alegar divisiones en el plano material es ridículo, completamente fantasioso y antibíblico.

Todos en algún punto podemos ser herejes materiales y no saberlo porque el crecimiento espiritual es un largo proceso al que lleva toda la vida.

Autor: Hermann Kaltz

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También puedes ver: ¿Si tenemos la Biblia por qué es necesaria la Iglesia? San Vicente de Lerins responde.

martes, 5 de julio de 2016

7 citas de la Iglesia primitiva que demuestran el Primado de Autoridad de San Pedro.


"Pedro, situado por encima de los Apóstoles." San Pedro de Alejandría.

"Pedro, el príncipe de los Apóstoles." San Antonio de Egipto.

"Roma es conocida como el Trono Apostólico." San Atanasio.

"Moisés fue sucedido por Pedro, a quien se le entregó en sus manos la nueva Iglesia de Cristo, y el verdadero sacerdocio." San Macario de Egipto.

"Él [Jesús] le cambió su nombre por el de Pedro, de la palabra 'Petra' (roca); porque sobre él más tarde fundaría su Iglesia." San Cirilo de Alejandría.
 

"¿Quien puede confiar que está en la Iglesia, si se separa de la cátedra de Pedro, sobre la que la Iglesia ha sido fundada?" San Cipriano de Cartago.

"Lo mismo que el arca de Noé, mientras el mundo naufragaba, mantuvo a salvo a todos los que tenía adentro, así también la Iglesia de Pedro, mientras el mundo perece en llamas, mantendrá a salvo a todos los que ella abraza. Y como entonces, después del diluvio, la paloma llevó hasta el arca de Noé la señal de la paz, así también, después del juicio, Cristo traerá a la Iglesia de Pedro la alegría de la paz". San Máximo de Turín.

miércoles, 29 de junio de 2016

Una profecía sobre Jesús que los protestantes no conocen.

















Desgraciadamente hoy nuestros hermanos protestantes se pierden una buena parte de la riqueza bíblica contenida en los libros "deuterocanónicos", libros presentes en la Septuaginta, la Escritura de la Iglesia primitiva. Las Biblias "protestantes" carecen de estos libros debido a la muy desafortunada mutilación que sufrió el canon bíblico usado por los grupos que nacieron de la llamada "reforma protestante" del siglo XVI, cuando Lutero decidió colocar en un apartado de "apócrifos" un conjunto de libros que hoy sabemos con toda certeza que leían y aceptaban los apóstoles y sus seguidores, y gracias a los cuales, como ya veremos más adelante, muchos judíos estaban creyendo las profecías mesiánicas sobre Jesús y convirtiéndose al cristianismo naciente.

Los estudios serios sobre los inicios del cristianismo nos dan evidencia no solo de que la Septuaginta era la "Biblia" de los primeros cristianos, sino además nos dan indicios, conforme más se profundiza en el tema de la Iglesia cristiana naciente y su contexto histórico, para entender el por qué un grupo de judíos anticristianos asentados en Jamnia rechazaron ciertos libros contenidos en la Septuaginta.

La motivación no era, como se les ha hecho pensar a muchos evangélicos, que ese grupo judío pretendía salvaguardar la "verdadera" escritura sagrada que les había sido confiada a sus antecesores siglos antes, "limpiándola" y separándola de libros "no inspirados". En realidad, parece cada vez más factible que la verdadera motivación de aquel grupo judío era nada más y nada menos que combatir la creciente conversión de personas de este pueblo al cristianismo gracias al contenido profético de las escrituras que la Iglesia usaba y con las cuales demostraba que Jesús era aquél mesías verdadero anunciado por las Escrituras, al que su propio pueblo había dado muerte.

Que la principal motivación de los judíos de Jamnia era contrarrestar y oponerse al crecimiento del cristianismo es ya aceptado incluso por ciertos estudiosos protestantes, como el biblista y pastor Yattenciy Bonilla (ver: El pastor Yattenciy confirma que los católicos usamos el antiguo testamento de la Iglesia primitiva) o David Bercot, de quien presentaremos más adelante unas citas bastante reveladoras sobre este asunto.

¿Pero cual es esa profecía tan clara sobre Jesucristo en uno de los libros deuterocanónicos que tanto preocupaba a los judíos anticristianos que rechazaban radicalmente a Jesús como el mesías, y la cual no puede ser leída por nuestros hermanos protestantes en sus Biblias?

La profecía cristológica la encontramos en el Libro de la Sabiduría capítulo dos, versículos del doce al veinte:

«Pongamos trampas al justo que nos fastidia y se opone a nuestras acciones; nos echa en cara nuestros delitos y reprende nuestros pecados de juventud. Presume de conocer a Dios y se presenta como hijo del Señor. Es un reproche contra nuestras convicciones y su sola aparición nos resulta insoportable, pues lleva una vida distinta a los demás y va por caminos diferentes. Nos considera moneda falsa y nos evita como a apestados; celebra el destino de los justos y presume que Dios es su padre. Ya veremos si lleva razón, comprobando cual es su desenlace: pues si el justo es hijo de Dios, él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios. Lo someteremos a humillaciones y torturas para conocer su temple y comprobar su entereza. Lo condenaremos a una muerte humillante, pues, según dice, Dios lo protegerá.» (Sab. 2, 12-20)

No por nada, David Bercot, un escritor protestante, reacciona así luego de citar los versículos anteriores en uno de sus libros:

«¡Ésta es una increíble profecía! ¡Con razón los escribas no querían que los judíos leyeran este libro! Y puesto que este libro formaba parte de la Septuaginta, ¿nos parece extraño que los líderes judíos rechazaran toda la Septuaginta también?

¿Quiénes fueron estos líderes judíos que efectivamente suprimieron el libro de Sabiduría y los otros libros de la Apócrifa del canon del Antiguo Testamento? Nadie, sino los hijos espirituales de los escribas y fariseos, a los cuales Jesús llamó “guías ciegos”, “necios”, “hipócritas”, “sepulcros blanqueados” e “hijos de los que mataron a los profetas” (Mateo 23, 13-31). Éstos fueron los mismos hombres que encarcelaron y mataron a los primeros cristianos.» ('Los primeros cristianos y sus escritos', cap. 13; David Bercot).


Más adelante, el mismo Bercot hace una reflexión contundente sobre el rechazo en el protestantismo a los libros deuterocanónicos de la Septuaginta:

«¿Te das cuenta de lo que hemos estado haciendo los protestantes? En la selección del canon y texto para nuestro Antiguo Testamento, hemos sido cómplices de los escribas y fariseos incrédulos, “la raza de víboras” contra nuestros fieles hermanos y hermanas de los dos primeros siglos. ¡Qué amarga ironía! ¡Tal vez somos nosotros los guías ciegos!» ('Los primeros cristianos y sus escritos', cap. 13; David Bercot).

Bercot en este punto no hace más que decir lo que siempre hemos dicho los católicos, a saber, que los judíos de la escuela de Jamnia no admitieron como canónicos esos libros porque revelaban profecías sobre Jesús, como ya lo había dicho San Agustín en el lejano siglo IV, cuando afirmaba que en algunos de esos libros, -particularmente en el de Sabiduría-, rechazados por los judíos del siglo I, se mostraba profetizada 
la pasión de Cristo de una manera bastante clara. 

En este asunto del canon del antiguo testamento, los protestantes, aun sin saberlo, y aunque sus intenciones sean las mejores y más sinceras, al rechazar esos libros obedecen al criterio tomado por un grupo que luchaba por debilitar al cristianismo, quienes rechazaron Escrituras usadas y aceptadas por los primeros cristianos precisamente para desacreditar sus enseñanzas. Ya ni hablemos del absurdo en sí mismo que significa asumir que la Iglesia, como Cuerpo de Cristo que es, deba de acoger y someterse a las resoluciones tomadas por un grupo que era completamente ajeno (y contrario) al Cuerpo de Cristo. No deja de ser irónico que los hermanos separados no admitan la autoridad del Magisterio, y por tanto rechacen las resoluciones y la autoridad de los Concilios de la Iglesia, pero en cuanto al antiguo testamento acepten lo resuelto por un supuesto Concilio abiertamente anticristiano, ajeno y enemigo de la Iglesia.

Invitamos pues a los hermanos protestantes y evangélicos a profundizar en el tema y a abrirse sin temor a la lectura de los llamados "deuterocanónicos", acto que implica volver a las raíces mismas del cristianismo, pues, como hemos visto, y pueden confirmar en muchas fuentes serias de investigación, nuestros hermanos, los primeros cristianos, tenían estos libros, los leían y usaban como fuente para confirmar el mesianismo de Jesús.

Alfredo Rodríguez

miércoles, 16 de septiembre de 2015

La Eucaristía en los Padres de la Iglesia (Patrística).


Del Sermón de San Atanasio a los bautizados.

San Atanasio (297-373)
Obispo de Alejandría y Doctor de la Iglesia.

"Verás a los ministros que llevan pan y una copa de vino, y lo ponen sobre la mesa; y mientras no se han hecho las invocaciones y súplicas, no hay más que puro pan y bebida. Pero cuando se han acabado aquellas extraordinarias y maravillosas oraciones, entonces el pan se convierte en el Cuerpo y el cáliz en la Sangre de nuestro Señor Jesucristo... Consideremos el momento culminante de estos misterios: este pan y este cáliz, mientras no se han hecho las oraciones y súplicas, son puro pan y bebida; pero así que se han proferido aquellas extraordinarias plegarias y aquellas santas súplicas, el mismo Verbo baja hasta el pan y el cáliz, que se convierten en su cuerpo". 

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Del Tratado sobre los misterios.

San Ambrosio (337-397)
Obispo de Milán y Doctor de la Iglesia. 

Tal vez dices: "Es mi pan común". Mas este pan es pan antes de las palabras sacramentales; en cuanto sobreviene la consagración, el pan se convierte en la carne de Cristo. Por tanto, probémoslo. ¿Cómo lo que es pan puede ser el cuerpo de Cristo? ¿Por medio de qué palabras se hace, entonces, la consagración y cuyas son esas palabras? Del Señor Jesús. En efecto, todas las otras cosas que se dicen antes, por el sacerdote son dichas: se ofrecen alabanzas a Dios, se hace oración rogando por el pueblo, por los reyes, por los demás. En cuanto se llega a producir el venerable sacramento, ya el sacerdote no usa sus propias palabras, sino las de Cristo. De modo que la palabra de Cristo es la que produce este sacramento. 

¿Cuál es la palabra de Cristo? En verdad, aquella por la cual todas las cosas han sido hechas. Ordenó el Señor y se hizo el cielo; ordenó el Señor y se hizo la tierra; ordenó el Señor y se hicieron los mares; ordenó el Señor y se engendraron todas las creaturas. Mira, pues, cuán eficaz es la palabra de Cristo. Si tan poderosa es la palabra del Señor Jesús, de modo que por ella comienza a ser lo que antes no era, cuánto más ha de serlo para hacer que las cosas que ya eran sean y se cambien en otra cosa. No existían el cielo, ni existía el mar, no existía la tierra, pero escucha David que dice "Él dijo, y fueron hechos. Él ordenó, y fueron creados".

Así, pues, para responderte: antes de la consagración no estaba el cuerpo de Cristo, pero después de la consagración te digo que es ya el cuerpo de Cristo. [...] Aprendiste, pues, que el pan se convierte en el cuerpo de Cristo, y que se pone en el caliz vino y agua y que por la palabra de la consagración celestial se convierte en su Sangre. 

Pero tal vez digas: "Yo no veo la apariencia de la sangre". Pero tienes el signo. Así como tomaste la similitud de la muerte, así también bebes la semejanza de la preciosa Sangre, de modo que no se da el horror de la sangre que se derrama y, sin embargo, produce su efecto, el precio de la redención. Aprendiste, pues, que lo que recibes es el cuerpo de Cristo.

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De las Catequesis de San Cirilo de Jerusalén

Cirilo de Jerusalén (313 - 386)
Arzobispo de Jerusalén y Doctor de la Iglesia.

Jesús, el Señor; en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, después de pronunciar la Acción de Gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: «Tomen y coman, esto es mi cuerpo.» y tomando el cáliz, después de pronunciar la Acción de Gracias, dijo: «Tomen y beban, ésta es mi sangre.» Por tanto, si él mismo afirmó del pan: Esto es mi cuerpo, ¿quién se atreverá a dudar en adelante? Y si él mismo afirmó: Esta es mi sangre, ¿quién podrá nunca dudar y decir que no es su sangre? Por esto hemos de recibirlos con la firme convicción de que son el cuerpo y sangre de Cristo. Se te da el cuerpo del Señor bajo el signo de pan, y su sangre bajo el signo de vino; de modo que al recibir el cuerpo y la sangre de Cristo tu cuerpo pasa a ser parte de su cuerpo y tu sangre de la suya. Así, pues, nos hacemos portadores de Cristo, al distribuirse por nuestros miembros su cuerpo y sangre. 

Así, como dice San Pedro, nos hacemos participantes de la naturaleza divina. 

En otro tiempo, Cristo, discutiendo con los judíos, decía: Si no comen mi carne y no beben mi sangre, no tendrán vida en ustedes. Pero, como ellos entendieron estas palabras en un sentido material, retrocedieron escandalizados, pensando que los exhortaba a comer su carne. 

En la antigua alianza había los panes de la proposición; pero, como eran algo exclusivo del Antiguo Testamento, ahora ya no existen. Pero en el Nuevo Testamento hay un pan celestial y una bebida de salvación, que santifican el alma y el cuerpo. Pues, del mismo modo que el pan es apropiado al cuerpo, así también la Palabra encarnada concuerda con la naturaleza del alma. 

Por lo cual, el pan y el vino eucarísticos no han de ser considerados como meros y comunes elementos materiales, ya que son el cuerpo y la sangre de Cristo, como afirma el Señor; pues, aunque los sentidos nos sugieren lo primero, hemos de aceptar con firme convencimiento lo que nos enseña la fe. 

Adoctrinados e imbuidos de esta fe tan cierta, debemos creer que aquello que parece pan no es pan, aunque su sabor sea de pan, sino el cuerpo de Cristo; y que lo que parece vino no es vino, aunque así le parezca a nuestro paladar, sino la sangre de Cristo; respecto a lo cual hallamos la antigua afirmación del salmo: El pan da fuerzas al corazón del hombre y el aceite da brillo a su rostro. Da, pues, fuerzas a tu corazón, comiendo aquel pan espiritual, y da brillo así al rostro de tu alma. 

Ojalá que con el rostro descubierto y con la conciencia limpia, contemplando la gloria del Señor como en un espejo, vayamos de gloria en gloria, en Cristo Jesús nuestro Señor, a quien sea el honor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 

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De los Tratados de San Gaudencio de Brescia, obispo

Gaudencio de Brescia. ( ¿ - c. 410)
Obispo de Brescia.

El sacrificio celestial instituido por Cristo es verdaderamente el don de su nueva alianza que nos dejó en herencia, como prenda de su presencia entre nosotros, la misma noche en que iba a ser entregado para ser crucificado. Éste es el viático de nuestro camino, con el cual nos alimentamos y nutrimos durante el peregrinar de nuestra vida presente, hasta que salgamos de este mundo y lleguemos al Señor; por esto decía el mismo Señor: Si no comen mi carne y no beben mi sangre, no tendrán vida en ustedes. 

Quiso, en efecto, que sus beneficios permanecieran en nosotros, quiso que las almas redimidas con su sangre preciosa fueran continuamente santificadas por el sacramento de su pasión, por esto mandó a sus fieles discípulos, a los que instituyó también como primeros sacerdotes de su Iglesia, que celebraran incesantemente estos misterios de vida eterna, que todos los sacerdotes deben continuar celebrando en las Iglesias de todo el mundo, hasta que Cristo vuelva desde el cielo, de modo que, tanto los mismos sacerdotes como los fieles todos, teniendo cada día ante nuestros ojos y en nuestras manos el memorial de la pasión de Cristo, recibiéndolo en nuestros labios y en nuestro pecho, conservemos el recuerdo imborrable de nuestra redención. 

Además, puesto que el pan, compuesto de muchos granos de trigo reducidos a harina, necesita, para llegar a serIo, de la acción del agua y del fuego, nuestra mente descubre en él una figura del cuerpo de Cristo, el cual, como sabemos, es un solo cuerpo compuesto por la muchedumbre de todo el género humano y unido por el fuego del Espíritu Santo. 

Jesús, en efecto, nació por obra del Espíritu Santo y, porque así convenía para cumplir la voluntad salvífica de Dios, penetró en las aguas bautismales para consagrarlas, y volvió del Jordán lleno del Espíritu Santo, que había descendido sobre él en forma de paloma, como atestigua el evangelista San Lucas: Jesús regresó de las orillas del Jordán, lleno del Espíritu Santo. 

Asimismo, también el vino que es su sangre, resultante de la unión de muchos granos de uva, de la viña por él plantada, fue exprimido en el lagar de la cruz, y fermenta, por su propia virtud, en el espacioso recipiente de los que lo beben con espíritu de fe. 

Todos nosotros, los que hemos escapado de la tiranía de Egipto y del diabólico Faraón, debemos recibir, con toda la avidez de que es capaz nuestro religioso corazón, este sacrificio de la Pascua salvadora, para que nuestro Señor Jesucristo, al que creemos presente en sus sacramentos, santifique nuestro interior; él, cuya inestimable eficacia perdura a través de los siglos. 

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De la Apología primera de San Justino, mártir, a favor de los cristianos.

San Justino. (100 - 165)

Concluidas las oraciones, nos saludamos con el beso de paz; y luego se le presenta al que preside a los hermanos, el pan, y una copa de vino y agua; y tomándolo todo, tributa alabanzas y gloria al Padre de todas las cosas, en nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y le ofrece una larga acción de gracias, por los dones que hemos recibido de su mano. Apenas se da fin a estas oraciones y la acción de gracias, todo el pueblo que está congregado manifiesta con sus aclamaciones la parte que toma en aquel acto, y responde en alta voz Amén, palabra hebrea que significa Así sea. Entonces los ministros, que nosotros llamamos Diáconos, distribuyen entre los asistentes el pan, el vino y el agua, que se ha consagrado por medio de la acción de gracias, y llevan también una parte a los ausentes.

A este alimento le damos el nombre de Eucaristía, y a nadie le es permitido participar de él, si primero no hace profesión de creer nuestra doctrina; si no ha sido purificado y regenerado en el bautismo, y no vive conforme a la ley de Jesucristo.

Por lo demás, debe tenerse presente que no tomamos nosotros este alimento como pan y bebida ordinaria, sino que así como sabemos que Jesucristo, nuestro salvador, tomó verdaderamente carne y sangre por el Verbo de Dios, con el fin de salvarnos, hemos también sabido, que este alimento, santificado por la oración y la acción de gracias de Jesucristo, se convierte en su mismo Cuerpo y Sangre, y se hace alimento de nuestro cuerpo y sangre: porque los apóstoles, en sus escritos, que llaman Evangelios, nos enseñan, que habiendo Jesucristo tomado el pan, y ofrecido la acción de gracias, se les dio diciendo: éste es mi cuerpo; e igualmente habiendo tomado el vino, se les presentó diciendo: Ésta es mi sangre, y les mando que hicieran lo mismo en memoria suya.

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Del Tratado de Ireneo contra las herejías.
 
San Ireneo de Lyon. (130 - 202)

Si no fuese verdad que nuestra carne es salvada, tampoco lo sería que el Señor nos redimió con su sangre, ni que el cáliz eucarístico es comunión de su sangre y el pan que partimos es comunión de su cuerpo. La sangre, en efecto, procede de las venas y de la carne y de todo lo demás que pertenece a la condición real del hombre, condición que el Verbo de Dios asumió en toda su realidad para redimirnos con su sangre, como afirma el Apóstol: Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Y, porque somos sus miembros, nos sirven de alimento los bienes de la creación; pero él, que es quien nos da estos bienes creados, haciendo salir el sol y haciendo llover según le place, afirmó que aquel cáliz, fruto de la creación, era su sangre, con la cual da nuevo vigor a nuestra sangre, y aseveró que aquel pan, fruto también de la creación, era su cuerpo, con el cual da vigor a nuestro cuerpo. 

Por tanto, si el cáliz y el pan, cuando sobre ellos se pronuncian las palabras sacramentales, se convierten en la sangre y el cuerpo eucarísticos del Señor, con los cuales nuestra parte corporal recibe un nuevo incremento y consistencia, ¿cómo podrá negarse que la carne es capaz de recibir el don de Dios, que es la vida eterna, si es alimentada con la sangre y el cuerpo de Cristo, del cual es miembro?

Cuando el Apóstol dice en su carta a los Efesios: Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos, no se refiere a alguna clase de hombre espiritual e invisible -ya que un espíritu no tiene carne ni huesos-, sino al hombre tal cual es en su realidad concreta, que consta de carne, nervios y huesos, que es alimentado con el cáliz de la sangre de Cristo, y que recibe vigor de aquel pan que es el cuerpo de Cristo. 

Y del mismo modo que la rama de la vid plantada en tierra da fruto a su tiempo, y el grano de trigo caído en tierra y disuelto sale después multiplicado por el Espíritu de Dios que todo lo abarca y lo mantiene unido, y luego el hombre, con su habilidad, los transforma para su uso, y al recibir las palabras de la consagración se convierten en el alimento eucarístico del cuerpo y sangre de Cristo; del mismo modo nuestros cuerpos, alimentados con la eucaristía, después de ser sepultados y disueltos bajo tierra, resucitarán a su tiempo, por la resurrección que les otorgará aquel que es el Verbo de Dios, para gloria de Dios Padre, que rodea de inmortalidad a este cuerpo mortal y da como regalo la incorrupción a este cuerpo corruptible, ya que la fuerza de Dios se muestra perfecta en la debilidad. 

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De las Homilias de San Juan Crisóstomo.

San Juan Crisóstomo. (347 - 407)

 "¡Cuantos dicen ahora de Cristo: Quisiera ver su forma, su figura, sus vestidos, su calzado! Pues helo ahí, a él ves, a él tocas, a él comes. Tú te contentas con ver sus vestiduras, mas él te concede no solo verle, sino comerle, tocarle, recibirle dentro de ti. ¡Nadie, pues, se acerque a recibirle con náuseas, nadie con tibieza, todos encendidos, todos fervorosos, todos animados!"


"Porque si los judíos, puestos de pie, comían el cordero con gran prisa, teniendo el calzado en sus pies y básculos en sus manos, mucho más conveniente que estés tú alerta. Puesto que si ellos habían de ir a Palestina, y por eso tenían la figura de caminantes, tú, en cambio, debes trasladarte al cielo. Por lo tanto, en todo debes mostrarte diligente, pues no es pequeño el castigo con que se amenaza a los que indignamente comulgan. Piensa cómo te indignas contra el traidor y contra los que le crucificaron, y mira no te hagas también tú reo del Cuerpo y Sangre de Cristo. Ellos mataron su Santísimo Cuerpo, ¿y tú le recibes con el alma sucia después de tantos beneficios? Porque no se contentó con hacerse por ti hombre, ser herido con bofetadas y crucificado, sino que se une y mezcla con nosotros; y no solo por fe, sino en realidad nos hace su propio cuerpo."
   
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