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lunes, 3 de junio de 2019

Explicando a un protestante la relación de autoridad entre la Biblia y la Tradición en la doctrina católica.

 
A continuación presento una respuesta que le he dado a un hermano protestante sobre la relación de autoridad entre las Sagradas Escrituras y la Santa Tradición. Esta respuesta fue esgrimida en una red social, pero ante la grave confusión existente sobre lo que pensamos los católicos en cuanto a la Biblia y la Tradición, me parece importante ponerlo a la mano de otros lectores. 

Muchos hermanos separados creen que pensamos que la Tradición es "otra revelación", distinta a la de las Escrituras, y aquí explico que, por el contrario, creemos en una sola y única Revelación pública dada por Dios a la Iglesia, la cual se explica y se transmite por dos medios, de los cuales, en complementariedad, obtenemos la certeza de que lo creemos y practicamos.


Alfredo Rodríguez. 

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Comentario del hermano separado: Reconocemos que la Escritura tiene su autoridad; sin embargo, aunque para mí tiene toda autoridad, para tí no; y no la tiene en base a algo y puedo saber qué es, ese "algo"; si no me equivoco, ese "algo" es la Viva Voz (Tradición), pero ¿cuál tradición?

Si bien es cierto que las tradiciones son muy buenas, y no hay problema con ellas, al contrario, enriquecen la historia y la vida; incluso resultan necesarias para entender las Escrituras.

Ahora bien, desde el punto de vista biblico, ya sea teológico, litúrgico, etc, la tradición debe ser congruente entre la Viva Voz (Tradición) y la Escritura.

Existen muchas tradiciones, por ejemplo, la tradición familiar (cumpleaños, viajes, etc), la tradición nacional (día de muertos, etc), la tradición importada (halloween, etc) y muchas más, pero si estas tradiciones no son congruentes a lo que Dios ha establecido, no pueden ser puestas por obra por aquéllos que se dicen siervos o hijos de Dios.

Mi pregunta es:
¿ Cuál es esa Viva Voz para tí ?


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Mi respuesta: Creo que aquí has dado en el clavo con esta afirmación: "incluso resultan necesarias para entender las Escrituras"

Esto es justamente lo que creemos los católicos sobre la Tradición, que es necesaria para entender las Escrituras. Consideramos que la Revelación es un único y solo depósito de la fe que Dios en la plenitud de los tiempos ha confiado a la Iglesia dándole la gran comisión de anunciarlo y hacer discípulos de todas las naciones, y que ésta Revelación está contenida tanto en la Escritura como en la Tradición, no como dos Revelaciones distintas, sino como dos formas de transmisión de la única Revelación que existe.

O sea toda la Revelación está completamente contenida en las Escrituras (suficiencia material) y está completamente contenida en la Tradición, y la comprensión de ambas, por medio del Magisterio de la Iglesia que constituyeron los apóstoles y que confiaron a los obispos, es lo que da formalidad a las doctrinas.

Preguntas "¿Cuál es esa Viva Voz para tí ?". Bueno, voy a usar unos ejemplos para que veas cómo entendemos está íntima relación y complementariedad entre Escritura y Tradición apostólica, y cómo el entendimiento correcto de la primera es alcanzado por la luz que le proporciona la segunda.

Pensemos en la Eucaristía. Hay un gran debate entre ustedes y nosotros sobre la realidad de este Sacramento, sobre cuál es la forma en que Jesús está presente o si de plano no está presente en el pan y en el vino y solo sirve para recordarlo. Incluso –y esto creemos que es a causa precisamente de haber desechado la Tradición en el protestantismo- el debate ocurre entre las comunidades protestantes; Lutero, Calvino y Zwinglio, con las misma biblia, nunca se pudieron poner de acuerdo sobre la Cena del Señor, para Lutero el verdadero Cuerpo y Sangre del Señor estaban misteriosamente presentes en medio del pan y del vino, para Calvino se trataba de una presencia, pero espiritual, y para Zwinglio era solo un símbolo, sin misterio alguno de por medio. Tres interpretaciones con las mismas Escrituras.

Si hubiesen recurrido a la Tradición, no hubiesen disputado sobre este asunto, porque la Tradición lo aclara, despejando toda duda sobre cómo esos pasajes fueron entendidos en la Iglesia primitiva (ya que los primeros cristianos recibieron la comprensión sobre este asunto directamente de los apóstoles, de viva voz)

Si tomamos solo las Escrituras podemos llegar a muchas conclusiones distintas sobre este Sacramento, y terminar en una guerra de versículos de ida y vuelta sin llegar a un acuerdo, ¿entonces que es lo que nos arroja luz sobre este tema, y lo que nos hace afirmar a los católicos que se trata del verdadero Cuerpo y la Sangre de Cristo? LA TRADICIÓN es la que nos arroja esa claridad, porque así ha sido sostenido desde los primeros siglos de manera unánime por los Padres de la Iglesia, los sucesores de los apóstoles.

Entonces, tenemos algunos pasajes donde Jesús nos dice "el pan que yo les daré es mi carne", "el que no come mi carne y bebé mi sangre…", "mi carne es verdadera comida…", "esto es mi cuerpo", etc., pero puede haber dudas razonables sobre el sentido en el que Jesús estaba hablando, ¿qué nos lo aclara? ¿Cómo despejamos las dudas? ¿Cómo sabemos cuál era la doctrina apostólica sobre este tema? POR MEDIO DE LA TRADICIÓN, y entonces comprendemos que esos detalles particulares eran claros en la Iglesia primitiva porque eso enseñaron de viva voz los apóstoles a las comunidades allí donde llegaban. Entendemos que cuando celebraban la partición del pan, en la intimidad de la comunidad, los apóstoles le transmitieron oralmente a los obispos y al resto de los creyentes, que aquel pan y aquel vino, luego de las palabras de consagración, no debían ser tomados por pan y vino comunes, sino que se convertían en el Cuerpo y la Sangre de Cristo y como tal debían ser tratados recibidos, por ello ese mismo e idéntico lenguaje es el que usan Justino Mártir, Ireneo de León, Atanasio de Alejandría, Juan Crisóstomo, y muchos otros en diversos siglos.

Por eso un documento Magisterial, Dei Verbum, afirma:

«la Iglesia no deriva solamente de la Sagrada Escritura SU CERTEZA acerca de todas las verdades reveladas».

Así que si bien toda la revelación está en la Escritura, LA CERTEZA sobre la revelación no se haya solo en ella, encontramos la certeza, la claridad plena, solo cuando unimos la Escritura a la Tradición.

Podríamos dar otro ejemplo sobre la misma Eucaristía. Nosotros afirmamos que se trata de un verdadero sacrificio, no de otro sacrificio aparte del de Jesús, sino de la renovación del mismo Sacrificio de Jesús, ¿cómo sabemos este detalle? Porque la Tradición nos da la certeza. Sabemos que Jesús dijo "hagan esto en memorial mío" y que bíblicamente un "memorial", en algunas partes de la Escritura, se refiere a un verdadero sacrificio u ofrenda ("Y el sacerdote hará arder el memorial de él, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el incienso; es ofrenda encendida para Jehová." Lev 2, 16.), no a un mero acto de recordar mentalmente, pero ante la duda que puede existir con las solas escrituras, sobre si es un mero acto de recordar o una verdadera ofrenda, tenemos la certeza que nos da la Tradición, donde, incluso desde la propia Didajé del siglo I, se habla de la Cena del Señor como un sacrificio:

«Los días del Señor reuníos para la partición del pan y la acción de gracias, después de haber confesado vuestros pecados, para que sea puro vuestro sacrificio.

Cualquiera, empero, que tuviere una contienda con su hermano, no os acompañe antes de reconciliarse, para que no sea mancillado vuestro sacrificio.

Pues, éste es el dicho del Señor: "En todo lugar y tiempo me ofrecerán una ofrenda pura. Porque soy un gran Rey, dice el Señor, y mi nombre es admirable entre las naciones".»


En este último párrafo vemos cómo la Tradición nos explica el sentido de un versículo de la Escritura (Malaquías 1, 11), aclarándonos que era una profecía sobre la ofrenda de la Eucaristía que realizaría la Iglesia.

Entonces, en resumen, la Tradición es todo el conocimiento y los detalles particulares de la revelación que dan certeza sobre las prácticas y las doctrinas de la Iglesia tal como la recibieron los apóstoles.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Respuesta a un protestante: ¿La sola scriptura garantiza la "sana doctrina"?



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Protestante: «Que tiene de malo que los protestantes hayamos decidido a seguir la ''Sola Scriptura''
como máxima regla de fé, conducta y doctrina ? »

Católico: Tiene de malo que es una doctrina herética (y madre de muchas herejías), que nunca fue enseñada ni por Cristo, ni por los apóstoles, ni por la Iglesia cristiana en más de 1500 años. La sola scriptura fue producto más bien de una coyuntura, la ruptura de Lutero con la Iglesia, lo que le hizo inventar, al calor de la ruptura y en medio del conflicto, que él podía bastarse con la Escritura, más por capricho que porque fuera una doctrina cristiana, que nunca lo fue.

Protestante: «No será que ése ''blindaje'' permite la sana doctrina y nos protege de ser ''invadidos'' por leyendas, mitos y toda clase de tradiciones Y DOGMAS sin base bïblica?»

Católico: Si la sola scriptura los blindara y les permitiera sostener la “sana doctrina”, habrían sido a partir de ese invento una sola iglesia, con una sola doctrina (“la sana”), y al haberse quitado “el lastre” de “mitos, leyendas y tradiciones”, habrían alcanzado fácilmente, sin ningún problema, el consenso, y el entendimiento “bíblico” unánime entre todos los que creen en la sola escritura, al fin que todos están de acuerdo en que solo hay que creer lo que enseña la Escritura, ¿no es así?

Pero la realidad es infinitamente distinta. ¿Qué es “la sana doctrina” para un defensor de la sola escritura? Pues depende de quien conteste la pregunta. Un presbiteriano dirá que parte de la sana doctrina es bautizar bebés, un bautista dirá que no. Un luterano dirá que la presencia del Cuerpo y Sangre de Cristo en el pan y en el vino es parte de la sana doctrina, cualquier otro protestante dirá que no. Un arminiano dirá que la salvación comprende una sinergia entre Dios que quiere salvar y el hombre que acepta la salvación, para el calvinista monergista eso sería una aberración y no tendría nada que ver con la “sana doctrina”. Para un pentecostal los milagros y el hablar en lenguas son una prueba de que se ha sido bautizado en el Espíritu, para cualquier reformado histórico eso no tiene nada que ver con “la sana doctrina”.

¿Así que qué es la “sana doctrina” para un solo escriturista? Pues puede ser cualquier cosa, porque todo depende de la subjetividad de cada grupo o creyente particular.

Protestante: «No crée que ateniendonos solo a lo que esté en la Biblia se impide que se agreguen cosas y doctrinas ficticias y absurdas?»

Católico: Como dije, si “atenerse solo a lo que esté en la biblia” garantizara una pureza doctrinal, en el protestantismo no existirían contradicciones. Para los luteranos todos los reformadores posteriores agregaron “doctrinas ficticias y absurdas” como negar la presencia del cuerpo de Cristo en el pan eucarístico, negarle el bautismo a los infantes, etc.

Protestante: «Si a pesar de eso hay herejías; imagínese si dejáramos la puerta abierta a la imaginación del hombre.»

Católico: Nada le abre más la puerta a la imaginación del hombre que la sola escritura. Cuando un hombre sostiene que él solo “obedece a la biblia”, en realidad le ha abierto la puerta a obedecer a su propia imaginación, a lo que él cree que dice la biblia, sin importarle lo que hayan pensado los cristianos los 20 siglos anteriores. De hecho así nacieron sectas como los adventistas, cuando anteriores protestantes (Miller era bautista, y Ellen White, metodista) comenzaron a interpretar libre y personalmente la biblia y llegaban a conclusiones proféticas con fechas sobre el advenimiento de Cristo o “se dieron cuenta que habían sido engañados por Roma” y que el “día santo” era el sábado y que además los cristianos no debían comer puerco.

De hecho todas las sectas extrañas, como los Testigos de Jehová, comenzaron con personas creyendo que solo necesitaban interpretar ellos mismos la Escritura para llegar a toda la verdad, sin necesidad de Iglesia ni de Tradición. 


Alfredo Rodríguez.
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lunes, 10 de abril de 2017

¿Tertuliano creía en la 'sola scriptura'? Respuesta a un protestante.

En distintos espacios donde se desarrollan debates entre cristianos católicos y protestantes, se ha venido demostrando que en el pensamiento y la doctrina de los Padres de la Iglesia primitiva, es decir, los líderes de la Iglesia en las generaciones siguientes después de los apóstoles, la Tradición era una fuente autoritativa para conocer la revelación junto a las Escrituras, con lo que se descarta que los Padres de la Iglesia enseñaran la "sola scriptura".
 

Aún así, y con toda la evidencia presentada por los católicos, algunos apologistas protestantes siguen sosteniendo que en la patrística hay indicios de "sola scriptura".
 

Recientemente un forista evangélico echó mano de una cita de Tertuliano, aquél gran apologista cristiano que, aunque al final de su vida se uniera a la herejía montanista, sigue siendo un excelente referente para conocer la Iglesia católica en sus primeros dos siglos, y sus escritos son aportes invaluables para entender al cristianismo primitivo.
 

El forista protestante en cuestión pretendía demostrar que Tertuliano hacía una defensa de la "sola scriptura" citando lo siguiente:
 

"From this, therefore, do we draw up our rule. Since the Lord Jesus Christ sent the apostles to preach, ... those very churches which the apostles rounded in person, by declaring the gospel to them directly themselves, both viva voce [living voice], as the phrase is, and subsequently by their epistles." (Tertullian, The prescription against the heretics, Ch 21).

["Así que, partiendo de lo anterior, dirigimos esta prescripción: si el Señor Jesús envió a los Apóstoles a predicar, ... las mismas iglesias que los apóstoles fundaron, predicándoles ellos mismos ya sea de viva voz, como se dice, ya sea, después, por medio de cartas." (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías)]
 

Y luego el mismo evangélico comentaba sobre la cita lo que sigue:
 

«Esto muestra que los Padres Apostólicos consideraban que las Escrituras contenían la totalidad de la "voz viva". Por lo tanto, incluso Tertuliano operó en sola Scriptura porque las únicas tradiciones que él aceptaría eran las registradas en la Escritura. Cuando Tertuliano discute las tradiciones que no están en las Escrituras, no se refiere a la voz viva de los apóstoles, sino a otro tipo de tradición.»
   
Ya de entrada es muy extraño que se intente deducir de esta cita que Tertuliano "operó en la sola scriptura", cuando incluso el propio fragmento habla de que al principio la predicación fue de "viva voz". Pero sea como sea, el error siempre es el mismo en el que incurren los protestantes cuando se trata de los Padres de la Iglesia, toman algunas citas en las que los textos patrísticos hablan sobre las Escrituras y su autoridad, y de ahí deducen que esa era su "única regla de fe". Es decir, los protestantes parcializan y muestran de manera sesgada el pensamiento de los Padres al desconocer o no tomar en cuenta todas aquellas veces en las que éstos se refieren a la Tradición como una auténtica fuente de autoridad para la Iglesia, junto con la Escritura.

Pero concentrémonos en la cita de Tertualiano, y demos respuesta analizando el pensamiento de este escritor de manera integral, sin sesgos, con respecto a este tema. Veremos con citas de Tertuliano cómo no solo aceptaba la autoridad de las Escrituras y de la Tradición, sino que además era esencial para él la Sucesión Apostólica, que garantizaba la transmisión del depósito de la fe de manera ininterrumpida y que servía para identificar las doctrinas ajenas a la Iglesia visible instituida por los apóstoles:

En las breves palabras citadas por el forista protestante Tertualino está describiendo la ya muy explicada y católica suficiencia material. En el sistema doctrinal de la sola scriptura la Biblia no solo es materialmente suficiente, sino formalmente suficiente. Tal suficiencia formal no existe en los Padres apostólicos por ninguna parte, por eso una y otra vez aluden a la autoridad de la Iglesia ante cualquier controversia o ataque de los herejes (por más que éstos intentaran sustentar con las escrituras sus herejías). 

Así que querer hacer pasar a Tertuliano por "soloscripturista" es verdaderamente absurdo. Tertuliano era tan radical con respecto a la autoridad que corresponde a la Iglesia, que afirmaba que si bien los herejes podían usar muy audazmente las Escrituras, ni siquiera se debería debatir con ellos (en esto era más extremo que nosotros, que nos damos el tiempo de debatir con los protestantes), porque las Escrituras, decía Tertuliano, ni siquiera les pertenecían a los herejes (haciendo una clara alusión a que las Escrituras le pertenecen a la Iglesia y la autoridad de enseñarlas es de ella).

Aquí vemos como Tertualino afirma que incluso los herejes pueden poner por delante las Escrituras en su argumentación, sin que por ello tengan razón:


«Ellos [los herejes] ponen por delante las Escrituras y, con semejante audacia, inmediatamente impresionan a algunos. Pero en el debate mismo fatigan, ciertamente, a los fuertes, captan a los débiles, dejan llenos de escrúpulos a los de condición intermedia. POR ESO LOS ATAJAMOS ADOPTANDO ESTA POSICIÓN, LA MEJOR: NO ADMITIRLOS A NINGUNA DISCUSIÓN SOBRE LAS ESCRITURAS. Si éstas son sus fuerzas, para que ellos puedan usarlas, PRIMERO DEBE SER DISCERNIDO A QUIÉN CORRESPONDE LA POSESIÓN DE LAS ESCRITURAS, A FIN DE QUE NO SEA ADMITIDO A ELLAS AQUÉL A QUIEN DE NINGÚN MODO CORRESPONDE.» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías.)
 «...entonces permanece firme la razón de nuestra resolución, que establece que no deben ser admitidos los herejes para emprender un desafío sobre las Escrituras, pues sin las Escrituras probamos que ellos no tienen nada que ver con ellas» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías.)
¿Y por qué dice Tertuliano que aun sin las Escrituras se puede comprobar que los herejes no tienen nada que ver con las Escrituras? Porque no podían demostrar según la sucesión de sus obispos que sus Iglesias proviniesen de los apóstoles, lo cual era una condición para saber a quien le pertenecían las las Escrituras y a quien le correspondía enseñarlas.

Por eso, si una herejía buscaba ser relacionada con los apóstoles (como hacen los protestantes tratando de demostrar que sus doctrinas provienen de la era apostólica por medio de sus interpretaciones particulares del nuevo testamento), ¿qué es lo que les exigía Tertuliano a los herejes para demostrar que su doctrina era apostólica, les pedía acaso solamente qué la comprobaran por medio de las Escrituras como haría un partidario de la 'sola scriptura'? No, porque Tertuliano sabía que los herejes podían usar muy audazmente las Escrituras (como muy audazmente las usan muchos protestantes). Lo que les exigía Tertuliano es que demostraran EL ORIGEN DE SUS IGLESIAS PUBLICANDO LA LISTA DE SUS OBISPOS de modo que pudieran comprobar que su SUCESIÓN provenía desde los apóstoles, como vemos a continuación:


«Por lo demás, si algunas [herejías] se atreven a insertarse en la edad apostólica para parecer transmitidas por los Apóstoles por cuanto existieron en tiempo de los Apóstoles, nosotros podemos decir: PUBLIQUEN, ENTONCES, LOS ORÍGENES DE SUS IGLESIAS, DESPLIEGUEN LA LISTA DE SUS OBISPOS, de modo que, A TRAVÉS DE LA SUCESIÓN QUE DISCURRE DESDE EL PRINCIPIO, aquel primer obispo haya tenido como garante y antecesor a alguno de los Apóstoles o a alguno de los varones apostólicos, pero que haya perseverado con los Apóstoles.

En efecto, de esa manera dan a conocer sus orígenes las iglesias apostólicas: como la iglesia de los esmiornitas cuenta que Policarpo fue puesto por Juan, como la de los romanos que Clemente fue ordenado por Pedro. De igual modo, ciertamente, también las otras iglesias muestran qué vástagos de semilla apostólica poseen destinados al episcopado por los apóstoles. Inventen algo semejante los herejes. Pues, luego de tanta blasfemia ¿qué es ilícito para ellos?» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías.)

¿Y cuáles eran según Tertuliano las doctrinas que debían ser consideradas verdaderas?


«toda doctrina QUE CONCUERDE CON LA DOCTRINA DE AQUELLAS IGLESIAS APOSTÓLICAS, MATRICES Y FUENTES DE LA FE debe ser considerada verdadera, pues sin duda mantiene aquello que las Iglesias recibieron de los Apóstoles, los Apóstoles de Cristo, Cristo de Dios; […] toda doctrina que sepa a algo contrario a la verdad de las iglesias y de los Apóstoles de Cristo y de Dios ha de ser prejuzgada como proveniente de la mentira.» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías)

¿Y cómo demostraba Tertuliano que sus doctrinas procedían de la TRADICIÓN de los apóstoles, lanzando citas bíblicas a diestra y siniestra para comprobar que eran "bíblicas"? No, sencillamente demostraba que ellos estaban en comunión con las Iglesias apostólicas, esa era una prueba más que suficiente de estar en la verdad:

«Queda, pues, por demostrar, si esta doctrina nuestra cuya regla hemos formulado arriba, procede de la tradición de los Apóstoles y, por lo mismo, las otras provienen de la mentira. NOSOTROS ESTAMOS EN COMUNIÓN CON LAS IGLESIAS APOSTÓLICAS, lo que no cumple ninguna doctrina contraria: ESTO ES PRUEBA DE LA VERDAD.» (Tertuliano. Prescripciones contra todas las herejías)
¿Y por qué muchos caían a merced de las tentaciones de la mentira? Por no investigar los fundamentos de LA TRADICIÓN. Como nosotros mismos les hemos repetido incesantemente a los protestantes. La Tradición nos da la certeza de lo que enseña realmente la Escritura, más allá de las "audaces" interpretaciones protestantes, que contrarían a la Tradición:

«Un tratado sobre esta materia no será del todo inútil para instruir tanto a los que están todavía en un estadio de formación como a los que, satisfechos con su fe sencilla, no investigan los fundamentos de LA TRADICIÓN, y, debido a su ignorancia, poseen una fe que está a merced de todas las tentaciones» (Tertuliano, De baptismo)
Así que, como hemos podido observar, en Tertuliano no hay ni el menor atisbo de 'sola scriptura'.

lunes, 13 de febrero de 2017

La autoridad de la Tradición y de la Iglesia según San Agustín.

«...Todo lo que observamos por tradición, aunque no se halle escrito; todo lo que observa la Iglesia en todo el orbe, se sobreentiende que se guarda por recomendación o precepto de los apóstoles o de los concilios plenarios, cuya autoridad es indiscutible en la Iglesia. Por ejemplo, la pasión del Señor, su resurrección, ascensión a los cielos y venida del Espíritu Santo desde el cielo, se celebran cada año. Lo mismo diremos de cualquier otra práctica semejante que se observe en toda la Iglesia Universal»


San Agustín de Hipona, Carta a Jenaro.
(Ep. 54, 1-2)

sábado, 15 de octubre de 2016

[Imágenes apologéticas] La Tradición de la Iglesia y los autores de los cuatro Evangelios.

¿Sabías que los textos de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento no fueron firmados por quienes los escribieron? Es la Tradición la que nos proporciona los datos sobre sus autores y su origen en el círculo apostólico, datos que fueron transmitidos y resguardados en el seno de la Iglesia de siglo en siglo.

Hay quienes dicen que solo hay que confiar en la Escritura y no en la Tradición. Pues bien, deshagámonos de la información proporcionada por la Tradición y nos quedan solo cuatro textos anónimos, cuyo origen apostólico –y por tanto su carácter autoritativo en materia de fe- tendría que ser puesto en duda. De ese tamaño es la importancia de la Tradición.



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lunes, 2 de mayo de 2016

Imagen: La Biblia es producto de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia.

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Que la autoridad de la Tradición y del Magisterio son tan importantes para la Iglesia como la autoridad de la Biblia, se demuestra con el hecho de saber que sería imposible pensar en la Biblia, tal como la conocemos ahora, existiendo independientemente de la Tradición y del Magisterio.
 

Nuestra Biblia cristiana actual es el producto de un Magisterio estudiando qué textos eran más usados en la liturgia de la Iglesia primitiva, y más leídos, citados y respetados por los Santos Padres de los primeros siglos, es decir, el Magisterio estudiando y definiendo qué textos habían sido transmitidos y recibidos con mayor veneración por la Tradición cristiana.