Mostrando entradas con la etiqueta Magisterio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Magisterio. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de octubre de 2016

Breve reflexión sobre la sola scriptura, la infalibilidad de la Biblia y de la Iglesia.

El protestantismo sostiene que la Escritura es la única fuente infalible de la verdad. Pero si solo la Escritura es infalible, ¿quiere decir que Dios dejó una fuente infalible a personas falibles, que finalmente nunca podrían entender con absoluta certeza la Escritura, debido a que son falibles? De nada serviría tener escrituras infalibles que nadie pueda interpretar infaliblemente. Si solo la Escritura es infalible, nadie, nunca, en ningún momento, podría tener la seguridad de que su comprensión es la correcta.

Ante esto, seguramente el protestante dirá, como comúnmente dice: “Nosotros no somos infalibles, pero el Espíritu Santo sí lo es, y Él es quien puede guiar a cada creyente a entender la Escritura”. Bien, esto plantea otra contradicción en el pensamiento protestante, pues la única manera de poder alegar con toda certeza que se cuenta con la doctrina bíblica auténtica y correcta, sería afirmando que en un momento dado, un lector de la biblia puede ser guiado infaliblemente por el Espíritu Santo de manera que pueda interpretar, sin riesgo de error, lo que lee; luego entonces, ¿por qué tendría que escandalizarles tanto la doctrina de que el Papa -y el Magisterio de la Iglesia unido al Papa- es preservado de error por el Espíritu Santo cuando interpreta la Escritura y sobre ella enseña algo de manera definitiva?

Así que si entendemos que no serviría de nada tener una Biblia infalible sin un medio infalible para poder interpretarla, hemos de reconocer que Dios en su infinita sabiduría previó todo esto y nos legó ambos instrumentos, una revelación infalible hallada en la Escritura y una Iglesia igualmente infalible para entenderla y enseñarla. 


No en vano es la propia Escritura quien llama a la Iglesia columna y fundamento de la verdad. 

Alfredo Rodríguez

viernes, 5 de agosto de 2016

Pregunta a los evangélicos: ¿Dios tiene administradores en la tierra?

De lo más recurrente entre los evangélicos y protestantes para no reconocer el papel del Magisterio de la Iglesia y para atacar al papado, es argumentar que Dios no tiene vicarios, ni encargados, ni administradores aquí en la tierra para dirigir a su Iglesia, que el único que ha quedado a cargo, el único Administrador o Vicario de Cristo es el Espíritu Santo, argumento que desde nuestro punto de vista católico implica una confusión por parte de nuestros hermanos separados en cuanto al papel y la función del Vicario de Cristo como administrador de la Iglesia en la tierra por una parte, y el del Espíritu Santo como Consolador y encargado de dirigir a la Iglesia, divinamente y de manera sobrenatural hacia toda la Verdad, por otra. 

Aquello que cumple el Vicario de Cristo, junto a todo el Magisterio de la Iglesia no está ni en contradicción ni es excluyente de aquella dirección divina que ejerce el Espíritu Santo, por medio, precisamente, del Magisterio. 

Pero, ya que nuestros hermanos una y otra vez nos repiten que no hay necesidad de un Magisterio episcopal, de una jerarquía eclesiástica ni de un Papa, porque solo es necesaria la Escritura y la dirección del Espíritu Santo a cada creyente por medio de la lectura de la Biblia, preguntamos: 

¿Dios tiene administradores en la tierra? Si responden que sí, entonces aceptan la existencia y el papel que corresponde al Magisterio de la Iglesia; pero si responden que no, contradicen la Escritura, que al respecto dice:

1 Cor 4,1-2 "Por tanto que nos tengan los hombres por servidores de Cristo y ADMINISTRADORES de los misterios de Dios."

Tito 1,7 "Porque el epíscopo, como ADMINISTRADOR de Dios, debe ser irreprochable; no arrogante, no colérico, no bebedor, no violento, no dado a negocios sucios"



lunes, 2 de mayo de 2016

Imagen: La Biblia es producto de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia.

Puedes ayudar a difundir la fe y la verdad católica tomando y publicando esta imagen en tus redes sociales.
__________

Que la autoridad de la Tradición y del Magisterio son tan importantes para la Iglesia como la autoridad de la Biblia, se demuestra con el hecho de saber que sería imposible pensar en la Biblia, tal como la conocemos ahora, existiendo independientemente de la Tradición y del Magisterio.
 

Nuestra Biblia cristiana actual es el producto de un Magisterio estudiando qué textos eran más usados en la liturgia de la Iglesia primitiva, y más leídos, citados y respetados por los Santos Padres de los primeros siglos, es decir, el Magisterio estudiando y definiendo qué textos habían sido transmitidos y recibidos con mayor veneración por la Tradición cristiana.