viernes, 1 de enero de 2016

El diezmo obligatorio contradice la doctrina de 'sola scriptura' evangélica.

Es común en nuestros días que muchas congregaciones evangélicas cobren el diezmo de manera obligatoria. Incluso se han dado casos en que se les ha prohibido la entrada al culto a las personas que no están al corriente con el pago de su diezmo (aquí tan solo un ejemplo: Mujer de 92 años fue expulsada de una Iglesia por no dar el diezmo).

Sin embargo, el cobro del diezmo obligatorio supone una grave contradicción con uno de los principios y pilares del protestantismo: la 'sola scriptura', que supone que la biblia es la única y exclusiva autoridad a la que tiene que someterse creyente. 

Así que la propia exigencia del diezmo en las congregaciones evangélicas derrumba por completo su supuesta bandera de "la biblia como única y exclusiva autoridad".

¿Por qué son incompatibles el cobro del diezmo y la 'sola scriptura'? 

Porque el diezmo se entregaba ante las autoridades del templo, pues el pueblo judío reconocía dicha autoridad (no había entre los israelitas "sola torá") como emanada y constituida por Dios para administrar sus asuntos -entre otras cosas interpretar y aplicar la ley-. ¿Pero que autoridades hay ahora si supuestamente la única autoridad a la que debe estar sometido un evangélico es la Escritura? Si un evangélico de "sola scriptura" da el diezmo como una obligación (no como un simple aporte voluntario para apoyar los gastos, que es distinto), está reconociendo implícitamente que el pastor o pastores de su denominación a quien lo entrega son el equivalente a las autoridades del templo de Jerusalen, o sea que son una autoridad constituida y reconocida por Dios con la potestad de recibir el diezmo en su nombre. En este sentido el pago del diezmo es la total negación de la sola scriptura, y muchos evangélicos ni cuentan se dan de esta grave contradicción y se sienten obligados a pagar el 10% de todos sus ingresos. 

Los versículos favoritos de los "pastores" para obligar a sus "ovejas" a pagar el diezmo, incluso haciendo sentir a las personas que estarían pecando gravemente de no pagarlo, pues le estarían "robando a Dios", es Malaquías 3, 8-9, que dice: 

"¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: ¿En qué te hemos robado? En los diezmos y en las ofrendas. Con maldición estáis malditos, porque vosotros, la nación entera, me estáis robando."

Habría que preguntarle a estos pseudo pastores cómo hacen para hacer llegar el dinero a Dios, quien los instituyó y dónde dice en la biblia que ellos y precisamente ellos, son la autoridad constituida, oficial e indicada -al mismo tiempo que suelen predicar que no existe más autoridad que la biblia- para cobrar dinero a nombre de Dios. Está de más decir que dichos versículos hablan de la realidad del antiguo pacto con Israel, no de la realidad de la nueva alianza en Jesús, y que además el diezmo no se cobraba en aquel tiempo con dinero, sino en especie, con el 10% de las cosechas. Así que usar estos textos bíblicos para exigir dinero supone una clara manipulación y engaño. 

Pero volvamos al tema del diezmo y la sola scriptura. Si el evangélico no tiene ni reconoce hoy día otra autoridad que no sea la biblia, y defiende la idea de que lo único que Dios ha dispuesto sobre la tierra para seguir y obedecer es la Palabra escrita, ¿luego entonces de qué manera puede considerarse como "robo a Dios" el no depositar dinero en manos de una determinada persona que en teoría no tendría ninguna autoridad? 

Ahora bien, si a estas iglesias o pastores se las reconoce como autoridad, no solo se invalidaría la noción de la biblia como "única autoridad", puesto que ya habría más de una, sino que además, como ya dijimos antes, tendríamos que preguntar: ¿De dónde le viene al receptor de los diezmos la autoridad para cobrar lo que correspondería a Dios? En el antiguo pacto Dios dejó muy claro a dónde debía llevarse el diezmo, ante las autoridades del templo de Jerusalen, pero además de que ya no hay templo en Jerusalen, no hay nada escrito al respecto en todo el nuevo testamento sobre el cobro de diezmos en la nueva alianza, las únicas ocasiones en que se habla de algo semejante se refiere a simples colectas voluntarias en 1 de Corintios 16:1-2

Así que este contrasentido entre la práctica del cobro del diezmo (que en caso de estar vigente, solo podría cobrarlo una autoridad que ejerciera con la plena potestad de Dios) y la defensa al mismo tiempo del principio de la 'sola scriptura' es otra más de las graves inconsistencias e incongruencias que resultan de esta famosa doctrina nacida de la reforma protestante, doctrina que siempre, cuando se estudia en sus últimas consecuencias, termina constatándose como falsa y mostrando su intrínseca inviabilidad en la práctica. 

Alfredo Rodríguez.

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